lunes, 26 de septiembre de 2016

EL DÍA DE BENEDETTO

Los partiditos de 25 minutos tienen ese no sé qué, son como tirarse panza arriba a tomar sol en una plaza, o quedarse en la catrera una mañana invernal, te prolongan la vida. El viernes había ido a ver básquet a La Bombonerita, con Obras. Todo el tiempo remándola de abajo, hasta por 17 puntos. Por primera vez Boca pasó al frente cuando restaban 9 segundos con 3 décimas y al final fue 82/80, arriba. Infartante. Si a menos de 48 horas me llegaba a tocar algo parecido pero en clave de fútbol, es del caso preguntarse hasta cuándo uno podría resistir. Pero no, por suerte estaba Benedetto.
¡Qué muchacho, este Benedetto! “En algún momento van a entrar”, repitió a lo largo de la semana, como queriendo darse máquina él mismo y uno pensaba “pero va a tener que ser pronto, pibe”. Y fue. Tres y una asistencia, a los 25 minutos no había más partido, Quilmes quería irse, yo quería quedarme para siempre. Claro que después se aflojó, una lástima. Me gustaría, alguna vez, sentirme enteramente respetado como espectador y que los jugadores pongan todo hasta el final. Me gustaría alguna vez ser testigo cuando se supere el 11-1 contra Tigre de 1942. Pero bueno, el uso y costumbre, al menos en el fútbol argentino, es hacer la plancha una vez que se consiguió el resultado. A mi manera de ver, es una falta de respeto a los contrarios. El respeto máximo es meterles todos los goles que se pueda.
Guillermo ”guardó”, aparentemente, a Fabra y Cubitas. En las próximas horas la prensa va a tener de qué ocuparse porque ahora habrá que ver si el miércoles juega Cubitas o sigue Sebastián Pérez. Bien, el colombiano, buen debut. Tiene presencia, prestancia, se para bien, llama a la pelota y la entrega redonda. Por lo que me parece y aunque esta vez funcionó muy bien (téngase en cuenta la endeblez de Quilmes), en otras circunstancias un tándem Pérez-Pérez en el doble cinco puede generar problemas parecidos a los que se nos crearon con Pablo-Bentancur. Sebastián es un cinco tipo Gago, muy valioso para que con él se inicie el tejido ofensivo pero la fórmula ideal es con uno que tenga más vocación para retroceder y recuperar, que coma garrones. Veremos.
Ojito, que en defensa hubo alertas, no las pasemos por alto. No podemos permitirnos defender tan mal una pelota como en el gol de Quilmes. Nos cruzan una bocha de banda a banda, se nos juntan dos en el área (Acosta-Orihuela), uno nos llega al fondo como Pancho por su casa (Orihuela), la pone atrás y había uno solito para fusilar de frente (Da Campo). El primero que queda expuesto es Peruzzi, porque está instalada la idea de que Gino da muchas ventajas en la marca y es una verdad a medias. El otro punto es que, con el sistema elegido, el lateral no tiene protección cercana delante de él. ¿Dònde etaba Zuqui? Y a continuación casi se nos ponen 2 a 1, defendimos mal un corner y nos cabeceó Colotto por el segundo palo, afuera, menos mal.
Y durante el segundo tiempo, cuando ya todos estábamos de relax, sonó otro timbre fuerte que haríamos bien en escuchar. De un corner a favor, nos fabricaron una contra en que terminó un atacante de ellos mano a mano con el único defensor nuestro. Inadmisible. La terminaron mal, por suerte, al final pateó Acosta por arriba.
Punto aparte, expuestas las flaquezas, ocupèmonos de la fiesta. Bien Boca por imponer presión alta desde el principio y esta vez la rofundidad apareció muy pronto. Bien elaborado el primer gol, buena asociación de Silva y Pavón por el costado, el centro venenoso de Jony cruzó el área por abajo pero del otro lado estaba el otro lateral (los dos juntos en ataque), Gino la metió de nuevo en la troya y alli apareció la repentización de Darío, la improvisación que desarma, ese tacazo mortal.
Y cuando se nos complicaba el día con el 1-1 no hubo tiempo de que se acomodaran a la situación porque antes de que empezáramos a ponernos nerviosos, llegó el segundo. Mágico Darío, en el día de sus sueños. Un derechazo soberbio, como de treinta metros, misil que fue a clavarse cerca del ángulo, lejos del arquero, “un puema”, diría doña Petrona.
Casi enseguida, otra jugada con mucha gente en ataque para enredarles la salida a ellos, pelota ganada, otro tacazo magistral de Darío, esta vez para que facturara Centurión, solo con el arquero.
Y de inmediato, el cuarto. Bellísimo desborde de Cristian Pavón por la izquierda, con bicicletita incluida para dejarlo al que lo marcaba pialadado entre sus propias gambas, el centro preciso y el cabezazo implacable de Darío, que va muy bien arriba, ya lo habíamos visto con Santamarina, se despega del suelo sin necesidad de mucho espacio para impulsarse y mete el frontal bien firme, torciendo el cuello para abajo. Bárbaro.
Con 65 minutos por jugarse que iban a ser sólo un trámite, ya estábamos todos con la cabeza en otra parte. Ricky Centurión sacó a relucir sus chiches, como aquella vez que nos la hiciera a nosotros en la cancha de Racing y le hiciera perder los estribos hasta al mismísimo Carlos Bianchi. Está bueno, Ricky, hacé la tuya. Te van a moler a patadas, eso sí pero si te la bancás... Al final, Guillermo lo sacó, bien, no fuera a ser que lo rompieran. También salió, para cuidarlo, Pablo Pérez, que sigue siendo un hombre clave, en su mejor momento desde que está con nosotros. Darío tiró a las nubes la definición más fácil que tuvo, Jony pegó una en un palo.
Pareció que el equipo va queriendo. Lo mismo nos había parecido con Belgrano pero después llegó Mendoza. Hay que lograr continuidad en producción y resultados. El miércoles, en Mar del Plata, tenemos una cita en la que no se puede fallar. Si fallamos, no sólo nos quedamos afuera de la Copa Argentina y por ende de la próxima Libertadores, sino que vamos a quedar servidos para que nos destrocen de todos lados. Lanús nos ganó a nosotros y no ganó nunca más, nos están esperando, no vayamos a darles el gusto.
Va a estar Carlitos, lo más probable es que salga Zuqui y vayan Pavón y Centurión por los costados. Son casi cuatro delanteros los que vamos a tener, cuidado, no vayamos a desequilibrarnos. Va a estar Fabra (aunque Silva anduvo bien, aprovechó la oportunidad). El tema, quedó dicho, es Cubitas o Sebastián. Ya lo di a entender y lo repito, me parece más apropiado Cubitas. Pero el periodismo va a volcarse masivamente a la otra opción, los veo venir, los conozco. Sebastián es la figurita nueva, promete más ruido.
Sean cuales fueren las decisiones de Guillermo, tiene que haber un Boca sólido, que dé la talla. Si nos va mal se vendrán momentos muy duros para todos. Que Boca diga presente, que Boca sea Boca.


EL BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 6, VERGINI 5, TOBIO 5, SILVA 7, SEBASTIÁN P 7, PABLO P 8, ZUQUI 5, CENTURIÓN 8, PAVÓN 7, BENEDETTO 9 (FI), BENTANCUR 5, CUBAS 6, JARA NC.

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