jueves, 29 de septiembre de 2016

MÁS CORAZÓN QUE FÚTBOL

Se ganó un partido clave, fundamental, fundacional, que no se podía perder. A los penales pero lo ganamos. Dejamos atrás a Lanús, que no es, evidentemente, el de hace unos pocos meses pero es Lanús. Lo levantamos dos veces. Hubo carácter, compromiso, huevos. Hubo Boca. Se está en la búsqueda de hilar producciones y resultados, en ese sentido abrochamos dos resultados positivos en cuatro días. Un triunfo llama al otro, como decía don Carlos Bianchi. Ganamos y entonces nos calmamos todos, la contra tiene que guardarse, neutralizamos a los (putos) periodistas.
Imagino, antes de que se fueran todos a dormir, un brindis en la intimidad del hotel Costa Galana y un rato más tarde, Guillermo con su almohada. La almohada haciéndole notar que no se pueden dar tantas ventajas, que si cada pelota quieta va a ser un calvario muy lejos no vamos a ir, que costó demasiado salir del uper en la pera (y en frío) que significó el primer gol, que regalamos todo el primer tiempo, que Lanús nos metió en una telaraña en la que nos quedamos atrapados durante la mitad del partido, que estuvimos servidos para el definitivo nocaut.
Es verdad, como lo dijo el Melli en la conferencia, que fuera de los tiros libres, no nos llegaron con juego elaborado de bola en movimiento, a excepción de la última jugada del partido, cuando Sara se la sacó a Almirón y a continuación, Marcone la tiró afuera. Pero hay que defender mejor de arriba, ser más consistentes.
Primera jugada seria del partido, falta de Gino al Laucha Acosta, tiro libre, parece que va Velázquez pero va Silva, gana Braghieri en el primer palo y por detrás de todos nos aparece Martínez, solito a dos metros de la raya y factura. Puede pasar que te la peinen de anticipo en el primer palo y si te la peinan, irremediablemente, te dejan en bolas, se pierden las referencias, puede suceder cualquier cosa. Demasiado solo Martínez, tal vez Sara debió haber dado un paso hacia adelante y no dos para el costado. Recién empezábamos y ya, 0-1.
Consecuencia directa, que todo el primer tiempo iba a jugarse como quiso Lanús, Boca sin respuestas. Marcone y Martínez mandaban en el medio, Acosta por la izquierda, la derecha nuestra, amenazaba con terminar de liquidarnos en cualquier momento. Guillermo eligió que jugaran Cubas-Pablo Pérez en el doble cinco, desde aquí se había propuesto eso mismo días atrás. Ahora podría uno imaginarse que Sebastián Pérez hubiese impuesto mayor autoridad pero ya no vale. Lo cierto es que a Pablo le costó encontrar el partido en esos primeros 45 y en esta actualidad de Boca, si se pierde Pablo, nos perdemos todos.
Sin control de juego, no puede pretenderse llegar mucho. Tuvimos, en esa primera parte, el tiro libre de Carlitos por arriba, una corrida de Pavón que terminó en un corner (la verdad, me pareció que Monetti no la había tocado) y el último cabezazo de Benedetto, fácil.
Poquito de Lanús en el área, menos mal pero hubo otra maldita pelota parada, las trabajan bien, que volvió a desnudarnos. Herrera (Darío) le cobró infracción en ataque a Herrera (Marcelo). ¿Habrá sido? Si no la cobraba, estábamos fritos.
Así como nos tumbaron de entrada en el primer tiempo, de entrada en el segundo encontramos el empate. Son jugadas que no necesariamente se insertan en el contexto del desarrollo y que marcan todo lo que sigue, cambian un partido. Buena recuperación de Pablo en el medio, buena decisión de Centurión (apareció poco), porque podría haber elegido hacerla para él pero se la cedió a Carlitos y muy buena de Carlos, que se fabricó el espacio, le pegó seco por entre las gambas de Braghieri y lo dejó a Monetti de estatua. Ahí empezaba otra historia, supusimos.
Sin embargo, apenas transcurridos diez minutos nos embocan otra vez de bola parada. Otra vez Silva, esta vez desde la derecha pero esta vez no hubo nadie que la desviara por el camino para desacomodarnos: directamente, los perdimos a todos, no marcamos a nadie, la metió Braghieri como bien pudo haber sido otro. Muy grave, así se pierde un partido.
No pasó porque, más allá de lo mal que se defendió siempre, Boca estaba mejor parado en el medio. Para el caso, dos hombres ueron la clave: Pablo y Carlos. Pablo terminó de acomodarse al juego, supo dónde tenía que estar, empezó a cortar, se encontró a amigó con la bocha. Y desde los pies de Pablo, se juega mejor. Y Carlitos sintió que tenía que ser Carlitos, que era el protagonista, el astro de la noche, que su jerarquía no puede permitirse segundos planos. Se movió, la pidió siempre, no dudo en ir, encaró y fue todo lo determinante que tiene que ser.
Pronto llegamos al segundo empate, antes de que cundiera la desesperación. Tres actores sustanciales: Pavón la ganó de prepo en su corrida por la derecha, se la llevó hasta el área y cruzó el centro ponzoñoso; Benedetto sacó de la galera otro de sus tacos mortíferos, buena reacción de Monetti para manotearla pero allí estaba Carlitos, bien adentro, para terminar de meterla.
Lo que debe rescatarse es que en el tramo final ya no estuvimos sometidos a lo que pretendiera Lanús. Se dio vuelta el partido no sólo en el marcador sino también en las condiciones. Un movimiento importante fue que Pavón bajó varios metros, para apuntalarlo a Peruzzi y entonces la velocidad de Acosta ya no nos trajo tantos dolores de cabeza. Bentancur entró por Cubitas y entró bien, de lo mejor de Rodrigo de bastante tiempo a esta parte. Costó entrar, porque faltaron asociaciones, la pelota no corrió bien por el suelo de pie a pie, más que nada nos apoyamos en arrestos individuales, chocamos mucho. Pero ya era otra cosa, por delante no nos iban a llevar.
En el tramo final estuvo para cualquiera pero un poco más para nosotros, vale destacarlo. En la jugada del penal que pide Guillermo, sInceramente, la vi varias veces y no me parece que haya habido contacto con la mano. El que estaba al lado de mí dice que sí. Si hubo contacto, era penal, el brazo estaba muy extendido, cubría mucho espacio, encaja justo en la última recomendación que se hizo a los árbitros.
En los penales ganamos porque fuimos mejores, en los penales gana el que es mejor. Implacables Carlitos, Pavón, Benedetto y Vergini. Sara hizo la lógica frente a dos zurdos, se los sacó a los dos y tendría que haber sacado también el de Marcone, imposible cómo se le fue por abajo. Le va a hacer bien a Guillermo (Sara), lo dijo Guillermo (Barros Schelotto). Digo yo: ¿Para qué querrá el estúpido de Acosta que le den más penales?
Pasamos, zafamos. Seguimos con viento a favor. Tenemos que aprovechar el momento para hacernos más sólidos, para que la generación de confianza nos dé seguridades que hasta el momento no tenemos. Para que crezcamos y nos hagamos un equipo. Para encontrar la anhelada regularidad. Porque lo que debemos tener claro es que, para prosperar, hay que jugar bastante mejor, hay que mostrar una imagen más firme y aplomada que la de Mar del Plata.



EL BOLETÍN: SARA 8, PERUZZI 4, VERGINI 5, TOBIO 4, FABRA 5, CUBAS 4, PABLO PÉREZ 7, PAVÓN 6, TEVEZ 8, CENTURIÓN 5, BENEDETTO 6 (FI), INSAURRALDE 5, BENTANCUR 6, JARA NC.

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