Digámoslo
sin cortapisas: más no podemos pedir, más elementos a favor no
podemos contar, más guiños de la fortuna imposible. La primera vez
que pasamos la mitad de la cancha nos pusmos 1-0 (y fue consecuencia
directa de un accidente). A Atlético Tucumán le cepillaron dos
goles legítimos. Nos empataron y en la primera jugada del segundo
tiempo volvimos a pasar al frente. El rival dio en todo momento
ventajas defensivas enormes... Y ni así.
No
hay estructura, ni siquiera hay estilo definido. Porque se supone que
el primer fundamento es la tenencia de la pelota y resulta ser que,
salvo el tramo del comienzo del segundo tiempo, menos de veinte
minutos, no la tuvimos casi nunca, más bien corrimos detrás de
ella. No hay sociedades, porque aunque Pablo Pérez y en menor medida
Carlitos produjeron buenas prestaciones individuales, aunque Pavón
estaba en un día de esos en versión Rey Midas y convertía en oro
todo lo que tocaba, no llegó a verse nunca un equipo afianzado,
gobernador de los tiempos, seguro y confiable.
Guillermo
volvió a tocar, volvió a mover jugadores de un lado para otro de la
cancha, también de dentro de la cancha para afuera y viceversa,
regresó al 4-3-3. ¿Eligió bien los actores? La duda principal es
el medio. Sebastián Pérez es 5 pero es un 5 que necesita laderos
que le corran. Como lo tenía a Mejía en Atlético Nacional. Como
Gago lo tenía en su momento a Seba Battaglia o como Banega lo tenía
a Pablito Ledesma en la Copa del 2007. Pablo Pérez corre, lucha, la
pelea, nadie podría reclamarle más sacrificio pero su valor
principal se da cuando tiene la bola, no es básicamente un jugador
de corte, un agente de recuperación. Además, una cosa es
simplificar el juego (algo que Sebastián ha demostrado que sabe
hacer muy bien) y otra cosa es lavarse las manos con un pase de dos
metros para que se arregle el otro. Cubitas se quedó afuera del
banco y Barrios sigue sin recibir el bautismo de parte del cuerpo
técnico.
Párrafo
aparte para Bentancur. Según los papeles firmados, dentro de poco
vamos a recibir de parte de la Juventus 7,5 millones de euros por la
mitad de su ficha, hace un par de meses el Milan había ofertado 15
palos todos juntos, el Real Madrid también anduvo tirando sondas.
Qué le ven los europeos que nosotros no le vemos, es un misterio
insondable. Vaya a saberse, no es inusual que por aquel lado del
mundo muevan fangotes obscenos de guita por jugadores que expresan
muy poco, debe ser lavandina. Y lo peor es que, según parece,
Guillermo ve lo mismo que los europeos. O tal vez podamos imaginar
que le han dicho que lo siga poniendo, hasta su definitivo egreso, no
vaya a ser que los tanos se arrepientan, se den cuenta. Porque de ser
así, para dentro de una temporada podríamos proyectar no un pase a
la Juventus sino un préstamo a Juventud Unida de Gualeguaychú. Lo
cierto es que Bentancur sigue en el equipo. Y sigue siendo
intrascendente, híbrido. Por momentos impresiona con su buen tranco
pero nunca define nada y en los momentos clave suele no saberse en
que rincón de la cancha está. La única vez que había armado una
bien, que tocó primero para Pablo, después para Gino Peruzzi,
recibió las devoluciones y esta vez sí, se iba derecho al área,
con la determinación con que tiene que hacerlo un interno, se la
cortó Abal para expulsarlo a Cáceres, que lo había tumbado a
Peruzzi, no le dieron ley de ventaja a Rodrigo.
La
última línea volvió a ser muy permeable, demasiado permeable.
Reapareció Tobio, recuperado de su lesión, el lugar se lo había
ganado pero el fondo no nos da garantías. No es enteramente un
problema de nombres de los zagueros, hay que tener en cuenta que los
defensores no tienen la debida red de protección delante de ellos,
habida cuenta de la inconsistencia del medio juego.
Carlitos
volvió a ser 9 y volvió a quedar demostrado que puede serlo
perfectamente. Un 9 que entre y salga, que fabrique espacios para que
lleguen los mediocampistas y que cuente con laderos picantes por las
dos bandas. Esta vez Pavón fue picante pero Centurión tuvo un mal
partido, no apareció, no ganó nunca en el uno contra uno. Así que
por ahí también quedamos rengos. Carlitos jugó un partido más que
aceptable pero sigue en deuda porque él es crack, lo reconocemos
crack y queremos verlo siempre crack. Y crack no lo estamos viendo.
Lo estamos viendo en nivel buen jugador, poco para él. Por otra
parte, por más que Carlitos sea un 9 que se tira atrás, un armador
ofensivo es otra cosa, un jugador que haga jugar a los demás en
función de ataque no lo tenemos en el plantel.
El
gol llegó antes de los cuatro minutos pero antes de eso, la pelota
la habían tenido ellos en todo momento. Ya se anunciaba lo que iba a
ser todo el primer tiempo porque los de Atlético parecían correr
más que los nuestros aunque en verdad, corrían mejor, ganaban las
segundas pelotas, capturaban todos los rebotes.
El
gol nació de un saque largo muy bien ejecutado por Sara pero a
continuación tenemos que agradecer que la cancha, en pésimo estado,
le haya jugado una mala pasada a Canuto, el pique lo dejó en bolas.
Después, Carlitos, con mucho espacio (empezaba a quedar claro lo mal
que iba a marcar Atlético en ataque durante toda la noche), la
manejó muy bien, la descargó en tiempo y forma, no llegó Centurión
pero sí Pavón, con todo el arco a favor.
La
siguiente oportunidad en que llegamos con posibilidades al área
rival fue a la media hora. Durante todo ese lapso, aguántabamos, la
perdiamos enseguida, no había tres pases seguidos. Ahí fue cuando
hicieron ese primer gol que no les dieron. Al línea de ese lado,
Soratti, lo confundió la cabriola que tiró Zampedri pero Zampedri
no llegó a tocar la pelota, Rodríguez estaba habilitado. Pudimos
habernos puesto 2-0 en esa en que Pablo metió una muy buena
asistencia para Pavón, que de nuevo apareció solo dado lo mal que
retrocedía Atlético. Cristian la quiso tocar por arriba pero no la
levantó lo suficiente y llegaron las manos de Josué Ayala.
Cuando
parecía que empezábamos a acomodarnos mejor, cuando al menos
pasábamos a compartir la tenencia, nos empataron. Aquí tuvieron
suerte ellos, porque después del rechazo defectuoso de Vergini,
Acosta le quiso dar al arco pero le salió para donde habia quedado
Zampedri, Vergini tardó mucho en salir y lo habilitó, no era fácil
engancharla como la enganchó Zampedri pero le salió impecable y fue
gol. Zampedri fue en todo momento actor principal del partido, a su
pivoteo de espaldas al área no le hallamos antídoto. Empate y adiós
al primer tiempo.
No
medió casi tiempo neto de juego antes de que volviéramos a pasar al
frente porque fue antes de los dos minutos de la segunda mitad. El
tiro libre lo manejamos bien (punto a favor, se hicieron varias
cositas interesantes en las pelotas paradas, se ve que Guillermo y
Gustavo tenían estudiados algunos movimientos de ellos). Jony Silva
la cruzó muy bien, de derecha a izquierda, larga pero Atlético
salió en línea, la intención de fabricar el off side quedó
fácilmente desbaratada con el arranque de Pavón desde bien atrás.
Quedó solo, Cristian y facturó de nuevo. Como para tranquilizarnos
y empezar a jugar.
Fue
el mejor momento de Boca en el partido. Atlético sintió el golpe.
Empezamos a tenerla nosotros, a recuperarla rápido, a jugar
sostenidamente en campo de ellos. La maniobra colectiva mejor
elaborada fue una en que se juntaron Carlitos y Pablo, Carlitos fue a
buscar adentro pero se le cruzó Pavón, terminó con un tiro alto de
Pablo. Ahí, ahí tendríamos que haberlo ganado. Y no lo ganamos. La
dejamos pasar.
Estábamos
para liquidar y resulta que nos empataron ellos. Centro de Di Plácido
que Menéndez, en el borde del área, cabeceó demasiado cómodo, los
centrales se habían metido más adentro de lo aconsejable, cuidaron
la zona pero se olvidaron de los jugadores rivales. Cuando Azconzábal
lo puso a Menéndez se nos terminaron de prender fuego los papeles en
la defensa. Por otra parte, repasemos: 1) el gol que no le dieron a
Rodríguez; 2) el gol de Zampedri; 3) un cabezazo desviado de
Zampedri tras una horrorosa salida de Sara, inmediatamente después
del segundo gol nuestro; 4) el gol de Menéndez. Las cuatro veces, la
jugada nació de la misma manera, un centro largo de Di Plácido,
desde la zona Silva-Bentancur. Nos complicaron recurrentemente con
ese elemento primario, nunca le encontramos solución a ese simple
argumento con que contaba Atlético.
En
los veinte minutos que quedaban, con el 2-2 pintado, pudo haber
pasado cualquier cosa. Ya nos comía la ansiedad. Entró Bou por
Sebastián Pérez y volvimos al 4-2-3-1, estamos experimentando en
medio de los partidos, mala fariña. Entró Zuqui por Centurión
porque Ricky estaba como ausente. Guillermo insiste con Zuqui abierto
por la derecha, contra natura. Otra vez tenemos que cuestionar el
armado del banco. Jara tiene que estar, porque eventualmente puede
jugar de 4. Barrios podría entrar en algún momento para apuntalar
el medio. ¿No es mejor tenerlo a mano a Solís que a Zuqui? No es
nada contra Zuqui pero lo que hace Zuqui también puede hacerlo Jara.
Y Zuqui no puede darnos lo que sí podría darnos Solís.
Y
hubo otro gol de ellos que no se los dieron, my god. Lo dejamos girar
a Menéndez en el área, Menéndez la cruzó y llegó para meterla
Zampedri. Alejandro Mazza, así se llama el gordito segundo
asistente, levantó la banderita pero era misma línea, era gol.
Menos mal. Lo dicho, las tuvimos todas a favor y ni así.
Señores,
sin eufemismos: no jugamos bien nunca. Podriamos quedarnos con los
partidos frente a Belgrano y frente a Quilmes pero casi no tuvimos
oposición, no nos engañemos, no nos mintamos al solitario.
Cualquier contratiempo nos manda a la lona, no tenemos control de los
partidos, navegamos al garete. No ganamos de visitantes desde abril y encima, Guillermo dice que no lo peocupa. Anoche dijo que
“hubo más cosas positivas que negativas” y le echó la culpa a
la cancha.
¡Guilleeeeeeee!......
Estamos a siete puntos de Estudiantes, estamos por debajo de los
cuatro falsos grandes. Así, no vamos a ninguna parte.
EL
BOLETÍN: SARA 4, PERUZZI 5, VERGINI 3, TOBIO 4, SILVA 5, PABLO PÉREZ
7, SEBASTIÁN PÉREZ 4, BENTANCUR 3, CENTURIÓN 4, TEVEZ 6, PAVÓN 7
(FI), BOU NC, ZUQUI NC.
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