lunes, 10 de octubre de 2016

PERDIMOS

Y sí, perdimos. Si queremos sacar algo en limpio de esta presentación, no vayamos a quedarnos con que en la chapa del final se leía “2-2” ni con que Olimpia se fue sin querer patear los penales. El penal que dio Espinoza fue una risa, el pobre Negro Rolín parecía la Venus de Milo queriendo defender en su área y le cobraron mano. Que el arquero se adelantó una barbaridad, mucho más que la medida standard es cierto pero en lo que debiéramos poner el foco es en la horrenda primera ejecución de Bou, pareció como si hubiera querido solidrizarse con los paraguayos, que se sentían naturalmente despojados. Después sí, eligió la derecha y el arquero se fue para el otro lado pero eso ya es un detalle anecdótico, casi ni cuenta.
Guillermo aprovechó para probar jugadores que vienen teniendo poca competencia y hasta probó sistema nuevo durante el primer tiempo, 4-4-2, dos nueves juntos. Las conclusiones no podrían ser más desoladoras. Boca nunca fue un equipo, siempre estuvo partido y aunque por momentos fue picante y profundo en ataque, aunque contó con oportunidades más que suficientes hasta para ganar, lo que pesa más en la balanza es el desastre de la función defensiva. La verdad es que cada vez que Olimpia pasaba los tres cuartos, era cuestión de cruzar los dedos.
Otra cosa que se hizo evidente fue cuánto dependemos de Pablo Pérez, la realidad es que hoy no podemos jugar sin él, quién lo hubiese dicho. Porque con él como bastonero desde la posición de doble cinco, en el primer tiempo, la bola salía redonda, no sólo de sus pies porque hasta le alcanzó para operar el contagio, todos supieron cómo moverse y hacia dónde moverla. En el segundo tiempo, ya sin él en la cancha, atacamos principalmente a los ponchazos, con arrestos individuales, con mucha pelota por arriba.
Muy rápido, Olimpia nos desnudó, a los 5 minutos ya estábamos 0-1. El final de la jugada podría llamar a confusión porque Silva cerró con derecha muy apurado, hubo un rebote fatal en el Chaco Insaurralde y le quedó servida a Benítez para meter el cabezazo, podría tomarse como un accidente. Pero el final es la consecuencia de una acción en que Boca venía defendiendo incómodo y forzado desde el principio. Werner empezo a salir y después se paró, todo mal.
Suerte que el empate llegó enseguida y con un ataque bien armado, algo que ya venía insinuándose. Muy buen centro de Pachi Carrizo, que tomó a los defensores saliendo y precisa aparición de Benedetto para madrugar al arquero y meter la cabeza. Por ese entonces, Pachi amenazaba con comerse a los chicos crudos, aparecía en todas, era el protagonista central. La nafta iba a durarle 15 ó 20 minutos, se apagó, volvió a la normalidad, desapareció. ¡Este Pachi!
Estuvimos siempre más cerca, en el primer tiempo. Pasaban bien los laterales, se juntaban bien Jara-Zuqui por un lado y Silva-Carrizo por otro, el arquero le sacó una a Silva y otra a Benedetto que pudieron haber sido goles. Pero se fueron al descanso arriba ellos por un tiro libre en que lo que hizo la barrera nuestra es impropio de profesionales. En cuanto el referí tocó el pito y antes de que Mendieta llegara a la pelota, salió cada uno por su lado, se abrieron todos. Inadmisible.
Ya en el segundo tiempo, afuera Pablo y Benedetto, adentro Cubitas y Castellani, vuelta al sistema habitual, se mantuvo la iniciativa pero siempre con la sensación de que en cualquier ataque de ellos, nos acostaban. Hubo una jugada en que uno de Olimpia, creo que Mendieta, se nos metió en el medio del área de manera inexplicable, dos veces pareció que la perdía y dos veces la ganó contra el Chaco Insaurralde, con Magallán como espectador privilegiado y al final se nos apareció con la bocha por detrás de los dos centrales, como si éstos fueran inmateriales, como si fuesen gaseosos.
El tándem Cubitas-Bentancur se supone que da más equilibrio que la fórmula Pablo-Bentancur con la que Guillermo había insistido al principio. Pero el conjunto siguió sin estructura, lejos los defensores del doble cinco, lejos el doble cinco de los que atacaban. Bentancur siguió siendo Bentancur, deja pasar los partidos como si no le importaran. En cuanto a Castellani, lo pusieron en una función que podría imaginarse ideal para él, detrás del 9 pero tampoco apovechó la ocasión. Solamente se hizo ver en el buen manejo de algunos balones detenidos (en uno de ellos el arquero le sacó un cabezazo mortal a Silva). Insuficiente, Castellani. Como Bou, que en el primer tiempo se tropezó a veces con Benedetto, algo fácil de entender pero en el segundo, cuando le quedó el área para él, no terminó de conectarse, habrá que hacer constar en su descargo que no lo habilitaron debidamente.
Cuando cambiamos los extremos, cuando entraron el cordobesito Solís y Ricky Centurión por Zuqui y Pachi (que ciertamente se había ido mucho antes), se ganó verticalidad. Los mellizos mandaron al zurdo por la derecha y al diestro por la izquierda, pareció que podía funcionar. Solís es agresivo, claro que por la derecha tiene que terminar enganchando siempre para adentro. A Centurión le corrieron el arco en un cabezazo que le quedó servido después de una buena jugada de Solís. Podríamos haber empatado legalmente. El arquero le sacó un fierrazo a Silva. Bien, Silva. Más allá de ese despeje forzado que terminó en el primer gol de ellos, los últimos partidos han mostrado a Silva en un nivel interesante, como para que tomemos nota de que podemos contar con él.
En fin, lo cierto es que no empatamos legalmente y que en los últimos minutos pudo haber sido derrota más amplia. Werner sacó dos cabezazos tremendos, con lo cual recompuso parcialmente su imagen. Se lo había visto dubitativo, transmitiendo inseguridad. Claro, le está faltando actividad y por otra parte, fue la primera vez que se juntó con sus compañeros en un partido más o menos en serio. Esos dos cabezazos vinieron porque cuando se fue Magallán, dolorido y entró Molina, Jara fue de central y en esas dos jugadas, la pelota le pasó de largo, a Jara.
Ya estábamos para apagar el televisor o poner una peli (antes de que apareciera el repugnante Lanata y nos terminara de arruinar la noche) cuando entró en escena Espinoza y nos obsequió ese divertido penalty. Y después, todo lo demás. Pablo Pérez hasta se ganó un botellazo por comedido, por querer poner calma entre los plateístas, en defensa de sus colegas de Olimpia. Un bochorno pero ojo que en esto Boca, institucionalmente, no tiene nada que ver. La armaron entre Espinoza, los paraguayos (aunque podamos comprenderlos) y los jujeños, que empezaron a tirar porquerías sin nada que lo explique.
¡Qué historia, con Olimpia! Desde aquel debut absoluto en la Libertadodres del 63, cuando nos abrocharon con gol de Benicio Ferreira (que poco después iba a ser nuestro), pasando por aquella vuelta olímpica que nos dieron en La Bombonera en el 79, por la vez que nos eliminaron a los penales en el 89 también de locales, otra eliminación en Buenos Aires en la Supercopa 95, de nuevo nos dejaron afuera en la Libertadores 2002 (empate con autogol de Traverso acá y marchamos en Asunción), la constancia de que por Libertadores tenemos record de 0-0-4 en el Defensores del Chaco... Siempre pasan cosas, con Olimpia.


EL BOLETÍN: WERNER 4, JARA 4, MAGALLÁN 4, INSAURRALDE 3, SILVA 6, ZUQUI 5, PABLO PÉREZ 6, BENTANCUR 3, CARRIZO 5, BENEDETTO 6, BOU 4 (FI), CUBAS 4, CASTELLANI 4, SOLÍS 6, CENTURIÓN 5, MOLINA NC.

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