Si
nos llevamos tan bien con la pelota, si Fernando se afirma en este
nivel, si Carlitos sigue siendo Carlitos, si juntamos tanta gente
capaz de jugar y jugamos, si Bou (a falta de Benedetto) sigue
marcando presencia en los últimos metros, si sumamos no menos de
ocho futbolistas aptos para hallar la respuesta adecuada en la
terminación de cada ataque, uno no puede menos que ilusionarse con
que podemos hacer desastres. Como con Racing: de los noventa minutos,
Boca jugó no menos de una hora a todo trapo en función ofensiva.
Precisión en velocidad (la ganzúa que abre todas las puertas),
corta y larga, encuentros, variedad, profundidad continua.
De
puro inconformistas, porque somos Boca, de querer siempre la chacha y
los veinte (como se decía antiguamente), vamos a dejar apuntado en
el segundo párrafo que, a once minutos del final, ganábamos nada
más que por un gol y cada vez que la pelota andaba por las cercanías
del área nuestra, una gota de transpiración fría nos recorría la
espalda.
Lo
que está claro es que encontramos el equipo (más allá de algún
retoque circunstancial que pudiera haber), que encontramos la
fórmula, que ahora se sabe bien a qué jugamos y que tenemos
intérpretes de jerarquía consustanciados con la idea. Guillermo lo
sabe. Por eso contestó a uno de los interrogantes de la semana
sosteniendo a Bou, ante la ausencia obligada de Benedetto y guardando
en el banco a Centurión, tras haber cumplido con su suspensión. Es
mejor, al menos hasta nuevo aviso, que Carlitos tenga un 9 delante,
para que no sienta la presión de terminar siempre él en el área y
pueda armar con la cancha de frente, sin perjuicio de sumarse a la
definición cuando corresponda, claro está. No necesariamente
perdemos desequilibrio por un costado porque Peruzzi y Fabra pueden
alternarse en las subidas, ofrecerse siempre al que lleve la pelota.
Bou
respondió a la confianza que le dieron, fue actor clave del clásico,
estuvo siempre. Metió dos goles y perdió otras tres ocasiones
inmejorables. Dos se las tapó Orion mano a mano y en la otra, la
primera, a los pocos minutos, con cualquier cosa con que le pegara
era gol pero no se sabe cómo, a dos metros del arco, la bola siguió
de largo sin que la conectara. Había sido un muy buen centro bajo de
Pavón, una de las que hizo bien Pavón, que hizo mal la mayoría.
Otro partido insuficiente de Cristian y se nota más por dos razones:
porque va a contramano del rendimiento del resto y porque tiene muy
frecuente participación en el juego, detalle este último que hay
que consignarlo en favor suyo.
Carlitos
jugó un primer tiempo magistral y apareció en momentos decisivos
del segundo pero el que marca el compás, el que le da identidad a
este Boca, el que nos lavó la cara desde que volvió es Fernando.
Dueño y señor, padre de todas las concepciones. Con él en el
vértice posterior de un triángulo, Pablo Pérez y Bentancur se
liberan y son, muy seguido, dos delanteros más. Pablo jugó muy buen
primer tiempo, sintonizando la misma onda de Fernando y Carlitos.
Despues se fue dolorido, que no vayamos a perderlo. De Rodrigo
sabemos que tiene buena relación con la pelota, tiene que agarrar
más confianza y hacerse más profundo pero mejora, una asistencia
suya a Bou, la del final del primer tiempo, es la del Rodrigo que
queremos y que podría llegar a ser.
El
primer gol lo terminó metiendo el pobre Pochito Insúa en contra
pero fue una jugada de altísimo vuelo. Construida en derredor de
Fernando pero con elenco multiestelar. En el final, Fernando hizo la
de Pentrelli, tocó y fue a buscar, Bou se la rebotó de espaldas a
la perfección, Fernando descargó para la izquierda y por allí
apareció Fabra a lo Fabra, recto a la definición, picadita
apropiada ante el achique de Orion, por el medio acompañaba Bou y
Pochito, en su desesperación, la mandó adentro. Fabra fue el punto
más alto de los del fondo porque además, fue el que mejor
defendió, por su zona no pasaron nunca.
El
segundo, también. Se juntaron por la derecha Carlitos, Pavón y
Peruzzi. Otra participación positiva de Cristian en medio de su
balance negativo. Otra aparición clave de un lateral en ataque, esta
vez Gino. El toque al medio del área y Bou no les dio tiempo a nada,
la enganchó de prima, cruzada y baja, el que lo acompañaba no pudo
cerrarlo y Agustín no llegó a arañarla.
Olía
a partido cerrado, mucho más cuando, a los dos minutos de la
reanudación, llegó el tercero. Pavón por la derecha (otra buena,
che, tan mal no estuvo), el remate de Carlitos, el desvío y allí
estaba Bou, donde están los 9 que hacen historia, para romperles el
arco. Se suponía que lo que quedaba era todo goce pero dos minutos
más tarde, descontó Racing.
La
puso muy bien Romero, cayó por detrás del Chaco Insaurralde y
Lisandro López ajustició. La jugada deja algunos apuntes. Romero
encontró mucho espacio para elegir y no fue la primera vez. El Chaco
no se paró bien, lo sorprendió una pelota larga y le apareció un
delantero por detrás de su posición. Sara no achicó, no lo apuró
a López, es muy mirador, Sara. Acostumbrémonos a que, con esta
conformación del medio juego, en algún momento los volantes rivales
van a disponer de libertades peligrosas. Sepamos que los centrales
con que contamos no están para aguantar un partido y que del arquero
que tenemos no podemos esperar que nos salve seguido.
Boca
fue, a lo largo del segundo tiempo, menos profundo que en el primero.
En primer término, porque Carlitos tuvo menos contacto con la bocha,
descansó más, ya había pasado con San Lorenzo que en la parte
final pareció sentir el esfuerzo. De todos modos, el control de la
situación se cedió poco, casi nada. Y el cuarto gol pudo haber
llegado antes. Por lo menos, dos veces, la de Carlitos y la de Bou.
Ellos estaban muy expuestos, regalados. La de Carlitos, increíble.
Extraordinario pase largo de Fernando, gran resolución de Bou
metiendo el cabezazo para que Carlitos se fuera solo, gambeta
impecable sobre Orion, se tomó su tiempo, cerraba Vittor pero era
gol, no podía dejar de ser gol, Carlitos eligió el palo más
cercano abajo y Vittor se la sacó al corner, si iba para el otro
lado no había manera de que Vittor llegara, qué le vamos a hacer.
La de Bou, otra imponente bola larga de Fernando, fue el segundo mano
a mano que Agustín le ganó a Walter, una lástima.
Una
lástima, sobre todo, porque contra todos los pronósticos, cuando
estaban servidos para la goleada, se nos pusieron 3-2. Tiro libre
frontal del Bou malo, rebote infantil de Sara, otra vez López y a
sacar del medio. Guillermo, en la conferencia, lo protegió a Sara,
le echó la culpa a la barrera, es una verdad a medias, la
responsabilidad primera es del arquero que da un rebote que pudo
haberse evitado y lo da para donde no lo tiene que dar. Después iba
a dar otro parecido, con Central por la Copa Argentina ya había
pasado.
Si
repasamos todo el partido, nos encontramos con que Sara no sacó
ninguna y complicó alguna al pedo, como esa del primer tiempo en que
tuvo que jugar con los pies, dudó, lo apretaron y por poco no nos
meten un gol insólito. En el otro arco, Agustín, muy bien recibido
por la gente, como no podía ser de otro modo, al margen de los goles
sacó por lo menos tres pelotas determinantes: la de Carlitos apenas
empezado el partido y las dos de Bou. Puede agregarse la de Pavón
previa al cuarto. En el debe hay que anotarle esa de Carlitos que se
le escurrió por abajo y terminó sacándola Pillud en la línea.
El
cuarto, a once del final, llegó en tiempo y forma, para que no fuese
a suceder ninguna desgracia. Una más de Gago, estupenda, Pavón solo
con media cancha para él, no la terminó bien, perdió con Orion.
Suerte que le quedó a Carlitos que esta vez, como para reivindicarse
de la otra, la hizo perfecta, la recuperó desde la derecha y cerca
del fondo, la llevó otra vez para el medio, se tomó el tiempo
indicado, ni más ni menos y la terminó con justeza. Así cerró un
partido que se tendría que haber cerrado mucho antes y sin tantas
vueltas.
Las
buenas noticias superan ampliamente a las dudas que se nos plantean.
Ahora parece que Boca crece en serio, como repite constantemente
Guillermo. Al margen de las puntualizaciones que correspondan, Boca
juega, juega bien. Y gana. Dos clásicos seguidos. Y está a dos
puntos, dos semanas atrás estábamos a siete, el fin de año pinta
lindo.
¿Ahora
quién viene? Ah, sí... “Hay que ganar, no importa cómo”, dirá
la gilada. A éste que escribe lo enferma esa expresión,
permanentemente puesta sobre el tapete por el periodismo basura.
Claro que después de ganar ya no importa tanto el cómo pero antes
de jugar, si queremos ganar, lo primero que tenemos que analizar bien
es cómo vamos a hacer, cómo queremos jugar. Para el domingo que
viene, en principio, los conceptos vectores los tenemos, estamos
bien, hay que seguir por esta senda. No vayamos a caernos.
EL
BOLETÍN: SARA 3, PERUZZI 6, VERGINI 5, INSAURRALDE 4, FABRA 7, PABLO
PÉREZ 7, GAGO 9, BENTANCUR 6, CARLITOS 8, PAVÓN 5, BOU 8 (FI),
SEBASTIÁN PÉREZ 5, BARRIOS NC, CENTURIÓN NC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario