lunes, 5 de diciembre de 2016

A TODA ORQUESTA (CON ALGÚN INSTRUMENTO DESAFINADO)

Si nos llevamos tan bien con la pelota, si Fernando se afirma en este nivel, si Carlitos sigue siendo Carlitos, si juntamos tanta gente capaz de jugar y jugamos, si Bou (a falta de Benedetto) sigue marcando presencia en los últimos metros, si sumamos no menos de ocho futbolistas aptos para hallar la respuesta adecuada en la terminación de cada ataque, uno no puede menos que ilusionarse con que podemos hacer desastres. Como con Racing: de los noventa minutos, Boca jugó no menos de una hora a todo trapo en función ofensiva. Precisión en velocidad (la ganzúa que abre todas las puertas), corta y larga, encuentros, variedad, profundidad continua.
De puro inconformistas, porque somos Boca, de querer siempre la chacha y los veinte (como se decía antiguamente), vamos a dejar apuntado en el segundo párrafo que, a once minutos del final, ganábamos nada más que por un gol y cada vez que la pelota andaba por las cercanías del área nuestra, una gota de transpiración fría nos recorría la espalda.
Lo que está claro es que encontramos el equipo (más allá de algún retoque circunstancial que pudiera haber), que encontramos la fórmula, que ahora se sabe bien a qué jugamos y que tenemos intérpretes de jerarquía consustanciados con la idea. Guillermo lo sabe. Por eso contestó a uno de los interrogantes de la semana sosteniendo a Bou, ante la ausencia obligada de Benedetto y guardando en el banco a Centurión, tras haber cumplido con su suspensión. Es mejor, al menos hasta nuevo aviso, que Carlitos tenga un 9 delante, para que no sienta la presión de terminar siempre él en el área y pueda armar con la cancha de frente, sin perjuicio de sumarse a la definición cuando corresponda, claro está. No necesariamente perdemos desequilibrio por un costado porque Peruzzi y Fabra pueden alternarse en las subidas, ofrecerse siempre al que lleve la pelota.
Bou respondió a la confianza que le dieron, fue actor clave del clásico, estuvo siempre. Metió dos goles y perdió otras tres ocasiones inmejorables. Dos se las tapó Orion mano a mano y en la otra, la primera, a los pocos minutos, con cualquier cosa con que le pegara era gol pero no se sabe cómo, a dos metros del arco, la bola siguió de largo sin que la conectara. Había sido un muy buen centro bajo de Pavón, una de las que hizo bien Pavón, que hizo mal la mayoría. Otro partido insuficiente de Cristian y se nota más por dos razones: porque va a contramano del rendimiento del resto y porque tiene muy frecuente participación en el juego, detalle este último que hay que consignarlo en favor suyo.
Carlitos jugó un primer tiempo magistral y apareció en momentos decisivos del segundo pero el que marca el compás, el que le da identidad a este Boca, el que nos lavó la cara desde que volvió es Fernando. Dueño y señor, padre de todas las concepciones. Con él en el vértice posterior de un triángulo, Pablo Pérez y Bentancur se liberan y son, muy seguido, dos delanteros más. Pablo jugó muy buen primer tiempo, sintonizando la misma onda de Fernando y Carlitos. Despues se fue dolorido, que no vayamos a perderlo. De Rodrigo sabemos que tiene buena relación con la pelota, tiene que agarrar más confianza y hacerse más profundo pero mejora, una asistencia suya a Bou, la del final del primer tiempo, es la del Rodrigo que queremos y que podría llegar a ser.
El primer gol lo terminó metiendo el pobre Pochito Insúa en contra pero fue una jugada de altísimo vuelo. Construida en derredor de Fernando pero con elenco multiestelar. En el final, Fernando hizo la de Pentrelli, tocó y fue a buscar, Bou se la rebotó de espaldas a la perfección, Fernando descargó para la izquierda y por allí apareció Fabra a lo Fabra, recto a la definición, picadita apropiada ante el achique de Orion, por el medio acompañaba Bou y Pochito, en su desesperación, la mandó adentro. Fabra fue el punto más alto de los del fondo porque además, fue el que mejor defendió, por su zona no pasaron nunca.
El segundo, también. Se juntaron por la derecha Carlitos, Pavón y Peruzzi. Otra participación positiva de Cristian en medio de su balance negativo. Otra aparición clave de un lateral en ataque, esta vez Gino. El toque al medio del área y Bou no les dio tiempo a nada, la enganchó de prima, cruzada y baja, el que lo acompañaba no pudo cerrarlo y Agustín no llegó a arañarla.
Olía a partido cerrado, mucho más cuando, a los dos minutos de la reanudación, llegó el tercero. Pavón por la derecha (otra buena, che, tan mal no estuvo), el remate de Carlitos, el desvío y allí estaba Bou, donde están los 9 que hacen historia, para romperles el arco. Se suponía que lo que quedaba era todo goce pero dos minutos más tarde, descontó Racing.
La puso muy bien Romero, cayó por detrás del Chaco Insaurralde y Lisandro López ajustició. La jugada deja algunos apuntes. Romero encontró mucho espacio para elegir y no fue la primera vez. El Chaco no se paró bien, lo sorprendió una pelota larga y le apareció un delantero por detrás de su posición. Sara no achicó, no lo apuró a López, es muy mirador, Sara. Acostumbrémonos a que, con esta conformación del medio juego, en algún momento los volantes rivales van a disponer de libertades peligrosas. Sepamos que los centrales con que contamos no están para aguantar un partido y que del arquero que tenemos no podemos esperar que nos salve seguido.
Boca fue, a lo largo del segundo tiempo, menos profundo que en el primero. En primer término, porque Carlitos tuvo menos contacto con la bocha, descansó más, ya había pasado con San Lorenzo que en la parte final pareció sentir el esfuerzo. De todos modos, el control de la situación se cedió poco, casi nada. Y el cuarto gol pudo haber llegado antes. Por lo menos, dos veces, la de Carlitos y la de Bou. Ellos estaban muy expuestos, regalados. La de Carlitos, increíble. Extraordinario pase largo de Fernando, gran resolución de Bou metiendo el cabezazo para que Carlitos se fuera solo, gambeta impecable sobre Orion, se tomó su tiempo, cerraba Vittor pero era gol, no podía dejar de ser gol, Carlitos eligió el palo más cercano abajo y Vittor se la sacó al corner, si iba para el otro lado no había manera de que Vittor llegara, qué le vamos a hacer. La de Bou, otra imponente bola larga de Fernando, fue el segundo mano a mano que Agustín le ganó a Walter, una lástima.
Una lástima, sobre todo, porque contra todos los pronósticos, cuando estaban servidos para la goleada, se nos pusieron 3-2. Tiro libre frontal del Bou malo, rebote infantil de Sara, otra vez López y a sacar del medio. Guillermo, en la conferencia, lo protegió a Sara, le echó la culpa a la barrera, es una verdad a medias, la responsabilidad primera es del arquero que da un rebote que pudo haberse evitado y lo da para donde no lo tiene que dar. Después iba a dar otro parecido, con Central por la Copa Argentina ya había pasado.
Si repasamos todo el partido, nos encontramos con que Sara no sacó ninguna y complicó alguna al pedo, como esa del primer tiempo en que tuvo que jugar con los pies, dudó, lo apretaron y por poco no nos meten un gol insólito. En el otro arco, Agustín, muy bien recibido por la gente, como no podía ser de otro modo, al margen de los goles sacó por lo menos tres pelotas determinantes: la de Carlitos apenas empezado el partido y las dos de Bou. Puede agregarse la de Pavón previa al cuarto. En el debe hay que anotarle esa de Carlitos que se le escurrió por abajo y terminó sacándola Pillud en la línea.
El cuarto, a once del final, llegó en tiempo y forma, para que no fuese a suceder ninguna desgracia. Una más de Gago, estupenda, Pavón solo con media cancha para él, no la terminó bien, perdió con Orion. Suerte que le quedó a Carlitos que esta vez, como para reivindicarse de la otra, la hizo perfecta, la recuperó desde la derecha y cerca del fondo, la llevó otra vez para el medio, se tomó el tiempo indicado, ni más ni menos y la terminó con justeza. Así cerró un partido que se tendría que haber cerrado mucho antes y sin tantas vueltas.
Las buenas noticias superan ampliamente a las dudas que se nos plantean. Ahora parece que Boca crece en serio, como repite constantemente Guillermo. Al margen de las puntualizaciones que correspondan, Boca juega, juega bien. Y gana. Dos clásicos seguidos. Y está a dos puntos, dos semanas atrás estábamos a siete, el fin de año pinta lindo.
¿Ahora quién viene? Ah, sí... “Hay que ganar, no importa cómo”, dirá la gilada. A éste que escribe lo enferma esa expresión, permanentemente puesta sobre el tapete por el periodismo basura. Claro que después de ganar ya no importa tanto el cómo pero antes de jugar, si queremos ganar, lo primero que tenemos que analizar bien es cómo vamos a hacer, cómo queremos jugar. Para el domingo que viene, en principio, los conceptos vectores los tenemos, estamos bien, hay que seguir por esta senda. No vayamos a caernos.



EL BOLETÍN: SARA 3, PERUZZI 6, VERGINI 5, INSAURRALDE 4, FABRA 7, PABLO PÉREZ 7, GAGO 9, BENTANCUR 6, CARLITOS 8, PAVÓN 5, BOU 8 (FI), SEBASTIÁN PÉREZ 5, BARRIOS NC, CENTURIÓN NC.

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