jueves, 4 de octubre de 2018

DE NUEVO ENTRE LOS GRANDES


   Pasar en Brasil siempre es especial. Boca pasó. Como puede pasar Boca hoy, con el esfuerzo, con el oficio, sin lucimientos porque no están dadas las condiciones para que se aceiten circuitos de juego, cuesta hacer correr la pelota.
   En los 180 minutos, no quedaron dudas de que, el que merecía seguir, era Boca. Porque la superioridad en La Bombonera había sido clara. Y porque en Belo Horizonte se logró que el rival no pudiera articularse en ataque nunca. Cruzeiro complicó con centros, con pelotas cruzadas pero nunca logró armarse sobre la base de jugadas asociadas. Más allá de las evidentes limitaciones de este Cruzeiro, ese fue un mérito de Boca.
   En el primer tiempo sostuvimos un partido conveniente, Cruzeiro rara vez pudo acercarse al arco con posibilidades. Rossi respondió bien de entrada ante un remate de De Arrascaeta y sobre todo, ante otro de Silva, bien dirigido; dos intentos de Thiago Neves resultaron desviados.
   La llave para salir, en ese primer tiempo, una vez más, era Villa, muy difícil de controlar para Egidio (el que había dicho que nos iban a meter cuatro). Por ese flanco derecho, el colombiano se juntaba bien con Buffarini, muy mejorado y con Nández, que se desdoblaba en la contención y el armado. Hubo una que había parecido penal de Egidio a Villa pero no, no lo tocó.
   Guillermo decidió dejarlo fuera a Cardona y está bien, era el momento de Villa pero teníamos que saber que, sin Edwin, resignábamos posibilidades de poseer la bola por más tiempo. Por otra parte, como Wanchope no estaba para los 90, Zárate tuvo que sacrificarse yendo a aguantar contra los centrales. No es lo suyo.
   De todos modos, Mauro armó muy bien una, contra cuatro rivales, después le quedó a Nández (que no paró nunca y lo acompañó hasta el final de la cancha), la media vuelta de Nahitan no encontró la dirección debida.
   La primera que habíamos tenido fue, a los 10 minutos, el remate de Pablo Pérez que salvó el arquero. Pablo aportó esfuerzo pero dio menos de lo que necesitábamos de él, equivocó muchas entregas, lo amonestaron temprano, otra vez anduvo cerca de la expulsión. Y como Wilmar estaba evidentemente disminuido (jugó con una muslera, acusó un dolor en el posterior ya en el primer tiempo, jugó mucho más parado de lo habitual en él), la tenencia se hacía difícil pero Cruzeiro no llegaba.
   Pudo haberse complicado en la última del primer tiempo, falta innecesaria de Pablo en un costado, Thiago Neves la metió en el área, despeje corto de Rossi, le quedó a Barco para convertir pero hubo una clara jugada peligrosa de Dedé, bien sancionada.
   El segundo tiempo se hizo más difícil de sobrellevar porque Rossi empezó a complicarse en los centros y porque Villa acusó el cansancio, ya no pudo picar repetidamente como antes. La perdíamos enseguida y jugábamos más cerca del arco nuestro que en la parte inicial.
   Bien los centrales de arriba. Sobre todo Magallán, que tuvo un segundo tiempo impecable. El gol de Cruzeiro, a los 13 minutos, fue una de las pocas veces que ganaron ellos de arriba, ante el corner de Thiago Neves la bajó Leo pero tuvieron suerte, porque hubo un rebote en Barco que descolocó a todos y le quedó servida a Sassá, recién ingresado, para convertir.
   Fue el momento más difícil por el envión que le dio a Cruzeiro ese gol pero los argumentos del equipo brasileño seguían siendo muy escasos. Otro corner de Thiago Neves con una mala salida de Rossi derivó en un cabezazo desviado de Leo pero no mucho más que eso.
   Cuando se produjo la expulsión de Dedé, a los 35, ya Cruzeiro estaba muy desordenado, no encontraba ideas. A Dedé tendría que haberlo amonestado Cunha en el final del primer tiempo, por la jugada peligrosa contra Rossi y no lo hizo. Después le metió la amarilla por otra infracción dura contra Rossi. Finalmente, la de la expulsión, por infracción contra Pavón, no parecía de amonestación pero el grandote (que jugó por la insólita habilitación de la Conmebol) ya había acumulado méritos suficiente para irse.
   Cuando entró Gago, se ganó tranquilidad. Un tiro libre de Fernando generó el remate de Wanchope en el palo, era off side pero no lo sancionaron. A Cruzeiro ya le quedaba poco resto y los ingresos de Gago, Ábila y Cardona nos dieron aire para aguantar lo que quedaba.
   Los últimos sustos fueron esa que complicó Rossi porque dudó ante otro centro y después la arregló con el pie y a continuación, el remate de Edilson que se desvió y terminó en corner.
   Ya Boca jugaba más tranquilo, tenía el balón por más tiempo, había mejores encuentros. Y como la frutilla del postre llegó el empate: pelotazo frontal de Izquierdoz que defendió muy bien Wanchope, con la descarga para Pavón y la definición de Kichan. No fue un buen partido de Kichan, su mejor aporte fue el esfuerzo para correr en retroceso y no dejar que pasaran los laterales libres (igual que Villa  por el otro lado). Seguimos esperando la recuperación de Kichan, este gol tendría que hacerle bien.
   Estamos en semifinales. Palmeiras es mejor equipo que Cruzeiro, tiene a ese Dudú que es sumamente peligroso. El nombre de Palmeiras nos trae, de inmediato, gratos recuerdos: aquellos cruces de 2000 y 2001, en finales y en semis. Boca está entre los grandes, como corresponde. No sobra nada, hay que mejorar pero estamos y vamos por más.

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, BUFFARINI 6, IZQUIERDOZ 6, MAGALLÁN 7, OLAZA 5, NÁNDEZ 7, BARRIOS 5, PÉREZ 4, VILLA 6, ZÁRATE 4, PAVÓN 5 (FI), GAGO 6, ÁBILA 6, CARDONA 6.    
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario