sábado, 27 de octubre de 2018

¿DERROTA DIGNA?


   Ponemos once tipos que uno analiza los nombres y dice “sí, puede ser un equipo competitivo”. Pero no. Porque no hay entendimiento suficiente y porque alguno o varios de ellos deben sentirse mal. Los ponen ahora porque son “el carro del pescado”, decía Marito Zanabria. En Brasil no van a jugar.
   A los diez minutos nos meten un desborde, llegada hasta el fondo, el mortal centro hacia atrás y uno que llega de frente, Faravelli, nos emboca. A remarla en desventaja.
  Hay que rescatar a Gago. Con su ilustre historia y su incierto presente, está. Corre (lo que puede), se ofrece, la pide, intenta moverla, se enoja, al menos.
   En cambio, Cardona se desplaza como yo cuando laburaba en el Banco de Italia. ¿A mí qué me importaba el Banco de Italia y cada uno de sus clientes?
  Otro tanto podría decirse de Carlitos. Imagino que, si dentro de no mucho tiempo se le hiciera un partido de despedida a Carlitos, va a ser inolvidable. Claro que se lo ganó, con creces. ¿Quién va a negarle todo lo que nos dio? No quisiera aparecer yo como un villano pero este Carlitos de hoy no nos da nada. Es la vida.        
   Gimnasia es uno de los tantos equipos que transcurre por esta Superliga (pomposa denominación), gana o pierde, tiene un montón de muchachos entusiastas.
   En el último tramo del primer tiempo, quizás, ellos sintieron el desgaste de haber corrido tanto y nos encontramos con que teníamos la pelota.
   Antes de ir al descanso, Goltz mete una bocha frontal, Espinoza la aguanta muy bien, saca con el cuerpo a uno de ellos, mete el derechazo y empata. ¡Bien!   
   Arranca el segundo tiempo y a poco de comenzado, nos cruzan una pelota desde la derecha, los centrales todavía no volvieron del vestuario, les pasa por delante de las narices, el único que reacciona es Buffarini pero no basta, aparece un tal Comba y nos ensarta de nuevo.
   Quedaban 41 minutos de tiempo regular pero en todo ese lapso, Boca no se despabiló. Tramitó el partido como quien llena un formulario.
   Lo que puede concluirse de este tipo de encuentro es que hay jugadores a los que debiera servirles pero no lo aprovechan. Bebelo Reynoso tiene una zurdita envidiable pero no se suelta. De Leo Balerdi sabemos que es un pibe con proyección pero esta vez se lo llevó la corriente. Algo parecido podría decirse de Almendra, del que debe señalarse que mete siempre.
   Hay profesionales de oficio que marcan tarjeta, casos Buffarini o Goltz. ¿Mas? Espinoza, que está más fuera que dentro, tuvo un acierto, no es tan poco en el contexto.
   Cuando Guillermo lo puso a Wanchope por Reynoso (que se sacó solo), supusimos que de lo que se trataba era de meter pelotazos en el área, mejores fundamentaciones no había. ¿Hubo algún pelotazo al área, como para que Wanchope tratara de sacarle el jugo? No me acuerdo de ninguno.
   Un solo cambio, en un partido que estábamos perdiendo y en que nadie aportaba nada. Pero bueno, ¿qué podíamos hacer? Zárate no, su presente no autoriza a imaginar que iba a entrar y sacudir la modorra. El Lauchita Lamardo, tal vez, pero no le vamos a transferir nuestras ansiedades a un chico que no tiene por qué hacerse cargo de las mismas.
   Se los vio tranquilos, a los mellizos. Demasiado. Ellos también, se diría, estaban nada más que cumpliendo con un compromiso, sólo eso.
   No los castiguemos, no seamos injustos. Si todos estamos pensando en Palmeiras. En Sao Paulo. En la séptima. La que nos abstrae es esa. Vamos…   

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, BUFFARINI 5, GOLTZ 4, BALERDI 4, MAS 3, ALMENDRA 5, GAGO 5, CARDONA 3, REYNOSO 2, ESPINOZA 5, TEVEZ 3 (FI), ÁBILA 4.    

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