viernes, 21 de enero de 2011

NO FUE EL DÍA DE LOS COCINEROS

En el mismo día, Seba Battaglia presentó una tendinitis rotuliana izquierda, Pichi Erbes fue operado de menisco externo derecho, quedó muy avanzada la posibilidad de que Gary Medel se vaya a Sevilla y se anunció que era un hecho el regreso de Méndez a Rosario Central (después se dio marcha atrás).
No fue, por lo que a Boca respecta, el día de los cocineros (tal vez sea una antigüedad, tal vez muchos jóvenes no sepan que al número cinco se lo llama o se lo llamaba “cocinero”, por extensión de “cocín”, que es cinco al vesre).
Consecuencia, ya hay que empezar a hacer cosas raras porque se anticipa que Rivero va a ser doble cinco con River y ése no es el mejor lugar para Rivero.
No hay que asustarse por las lesiones. Pasaba en tiempos de Santella. Hubo un verano, el de 2000, en que Chicho Serna quedó fuera por seis meses y se produjo una sucesión de desgarros que llevaron a los siempre ponzoñosos periodistas a instalar la previsible pregunta: ¿Qué pasa en Boca?
Cuando hay un profe riguroso, exigente, como parece serlo Otero, las lesiones son un riesgo que se corre pero es lo mejor. Para que después sean los nuestros los que pasen por arriba físicamente a los rivales y no al revés, como el año pasado. “Yo preparo Fórmulas Uno”, decía Santella.
Si inquieta un poco lo de Sebastián. Luego de la operación de hace un año, su rendimiento en el pasado Apertura ni se acercó al de siempre (claro que como parte de un equipo que no daba pie con bola). Se lo necesita a full, es vital, irremplazable.
Una lástima lo de Pichi. Estaba para crecer, para sumar minutos, para ser parte y ahora se va a estar, mínimo, un mes sin jugar. Y cuando vuelva va arrancar de muy atrás
Una lástima, también lo del chileno. No por él, que en Sevilla va a ganar muy bien, sino porque fue en Boca más de lo que parece o de lo que se ha querido hacer ver (téngase en cuenta que el hombre es refractario a los micrófonos). En tiempos de malaria, siempre puso. Cometió errores pero no se equivocó Basile cuando dijo que era hombre para Boca. Aquellos dos goles a River en La Bombonera no se olvidan.
Ahora, por más que Falcioni le haya dicho que lo tenía en cuenta, no hay que dejar pasar el hecho de que Boca ya había traído a Somoza y a Rivero, como para que a Medel le quedara claro que la iba a tener que remar con la corriente en contra. ¿Era ése el lugar de la cancha donde Boca necesitaba reforzarse en primer término? Definitivamente, no.
En cuanto a Méndez, la sucesión de acontecimientos parece haberle devuelto en Boca un lugar que estaba a punto de perder o mejor dicho, ya había perdido. En todo 2010 nunca se pareció a aquél que Riquelme definiera como “el mejor jugador del campeonato” en 2009. A aquél que se tragara la cancha, justamente con Boca, una tarde en Arroyito.
Es verdad que pocas veces fue “cinco”, como él quiere, pero en Central, aún partiendo de la posición de doble volante central, se movía muy bien por la banda derecha, apareciendo por sorpresa. Eso, desde su llegada a Boca, no se vio. Al margen de problemas personales y falta de continuidad, lo cierto es que, de su prestación en la cancha, lo que más resalta son esos chichecitos repetidos, innecesarios, negativos e inoportunos que parecieron su marca registrada. Vamos a ver cómo le va en 2011.

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