Acabo de llegar de la presentación oficial de Angelici, en el salón del Edificio Lahusen. Mucho glamour. Demasiado… Maestra de ceremonias, la siempre radiante Teté Coustarot, bella mujer de espléndida madurez y bostera en serio, creo. Aunque al Tanque lo haya llamado “Jorge Rojas”, y bueh…
Invasión de yuppies, riguroso jetra y corbata, se ve que salieron de sus rediles y como se la habían armado cerca a propósito, fueron a cumplir, a marcar tarjeta. Minifalderos felinos en oferta, claro. De la cofradía de periodistas (supuestamente) bosteros, casi todos. Incluso (o comenzando por) los que sólo acuden a las citas especialísimas. Inevitables representantes del jet set vernáculo, caso Sofovich o Giordano.
Lo más interesante, más allá de las bien servidas y suficientes vituallas, la exhibición, en pantallas gigantes, de gloriosos momentos de la historia. Goles y títulos en blanco y negro y en color. Pero tristemente, éramos pocos los que les prestábamos atención. Los yuppies, los felinos y la cofradía atendían cada cual sus cosas.
Hasta que Teté invitó a subir al estrado a Angelici. No es necesario que un presidente de Boca sea Demóstenes. Ni el Puma Armando ni el Viejo Alegre fueron oradores brillantes. Macri tampoco lo es. Ni Ameal. Pero es imprescindible que se le entiendan las ideas, que articule un concepto claro y de alguna profundidad al margen de declamaciones repetitivas, de eslóganes electoralistas vacíos de contenido. Y está bien que se coma algunas eses pero no tantas.
Después, Macri, tratando de darle apoyo a su pollo, de apuntalarlo, de sostenerlo, que no se caiga. Otra gracia fue que, mucho antes de que Mauricio terminara de hablar y por encima de los aplausos de circunstancias, ya estaban de nuevo cada uno en sus cosas, los yuppies, los felinos, la cofradía…
Angelici, posando junto con sus niños, no enternece a nadie pero en fin, si su maestro y mentor usó a su beba recién nacida para hacer campaña en favor de Pinedo… Es bueno que hayan subido algunos de quienes serán los principales componentes de la lista de Angelici, como Aguas, Mechetti, Orgambide, Paolini, Bittar, Viejobueno, para que algunos les conocieran las caras (el pelado London ya es más conocido).
A continuación fueron desfilando entrañables, venerables figuras. Grato tolver a ver y aplaudir a Silvio, el Tanque, el Tano Novello, el Chino Benítez, el Ruso Ribolzi, el Mono Perotti, Juan Simón, Chiche Soñora, el Negro Ibarra… Los yuppies, los felinos y la cofradía aplaudieron a los dos o tres primeros y ya después a los demás, ni bola. De nuevo, cada uno a lo suyo.
Ni un “Dale Boca”, ni un pedido de “un minuto de silencio para River que está muerto”, ni un “sí, sí, señores”… ¡Ni una camiseta de Boca!
En los últimos cuarenta días estuve en la presentación de Beraldi, en Barracas. Se cantó al son de una banda con bombos, tambores, platillos y trompetas y se comieron pizzetas. Compartí, con un puñado de colegas, una cena con Digón. Charlamos hasta la 1 de la mañana de Bianchi y de Riquelme, de Rojitas y de Madurga. Estuve en una suerte de conferencia de prensa a la que convocó Salvestrini, bastante desabrida (se agradecen los chorizos, empanadas y lomitos) pero donde al menos fijó posición sobre algunos puntos de interés. Esto, esto de Angelici, si se pasan por alto las vituallas no fue nada. Puro cotillón.
Un viejo periodista recomendaba, para este tipo de evento, ir, morfarse y chuparse todo y tomárselas sin saludar a nadie. Eso hice, con excepción de alguna poca gente a la que todavía le tengo estima en el gremio de prensa.
Salí, empecé a buscar la parada del 74 y no la encontraba por ningún lado. Al cabo de una cuantas idas y vueltas vi, por suerte, que paraba un 74 en un sitio donde no había ninguna señal. Macri, ya que andaba cerca, pudo haberse llegado hasta ahí y plantar el poste del 74, la puta que lo parió.
miércoles, 19 de octubre de 2011
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Clap clap clap... lo suyo es de un verdadero maestro... Gracias Raúl por tus palabras...
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