Me habían dicho, entre tantas habladurías que se echan a rodar, que estaba arreglado un empate. Que Falcioni y Cambiasso, en un café que tomaron juntos… Siempre me resisto a darle crédito porque sí a los innumerables bolazos que se tiran pero, la verdad, a medida que transcurrían los minutos, más me iba pareciendo que podía ser cierto. Un partido “light”, pero demasiado “light”, sospechosamente “light”.
El gol anulado a Cvita de entrada (después, con la repetición, comprobé que tenía razón Favale) pareció como descolgado de lo que siguió. Porque uno llevaba la pelota hasta allá y la dejaba, otro la traía para acá y la dejaba y así. Hasta la media hora del segundo tiempo.
Las dos jugadas que no aprovecha Matos, la del primer tiempo que le ganó Agustín cuando tiró la gambeta larga y la del segundo, cuando se encontró de frente al arco sin marca y la tiró varios metros afuera, afirmaban la sensación. En la que salva Coronel (le pegó en la mano pero no hubo intención), después de que Cvita dejara en el camino a Cambiasso, también podía entenderse que Darío no había definido con el suficiente vigor.
La única nota discordante fue ese manotazo a la espalda del Flaco Schiavi que le costó la roja al uruguayo Rodríguez (buen jugador pero muy loquito), después de que el Flaco le fuera con el antebrazo arriba.
A propósito, al pasar escuché lloriquear por televisión a un periodista (lamentablemente no pesqué el nombre, me encantaría tenerlo identificado), ya que, según él, “era o amarilla para los dos o roja para los dos pero Favale hizo la fácil”… Cada vez vienen más pelotudos, los periodistas.
“La fácil” era la que proponés vos, tarado. La más común, por otra parte. Amarilla para los dos y listo. O bien roja para los dos, salomónicamente. O nada. Favale, mediocre árbitro, en su despedida del pito fue digno. Le sacó roja a uno solo, algo que siempre implica un compromiso mayor por parte del árbitro. O bien no vio el antebrazo arriba del Flaco o bien, al igual que este gil que escribe, lo consideró un movimiento propio de la acción de juego. Lo de Rodríguez fue una agresión, no hay otra interpretación posible. ¿Una agresión se pena con amarilla, tarado? ¿En qué escuelita de periodismo te lo enseñaron?
Lo cierto es que estábamos once contra diez, con tres delanteros a partir del ingreso de Nico Blandi, otra vez con dos cuando entró Seba Battaglia y no había caso. Ibamos livianitos hasta el área y volvíamos. Hasta que llegó el gol de Cvita, por suerte.
Pelota muy bien puesta por Walter en el área y cabezazo certero del novio de la Chechu, lejos de Cambiasso. Venía mal con los cabezazos, el Cvita, había tenido dos claros contra Arsenal y otro contra All Boys en el primer tiempo (centro pasado por Pablito Mouche desde la izquierda) y no habían sido goles.
Si se quiere ser malpensado, puede conjeturarse que el arreglo tal vez estaba pero por ahí los jugadores de Boca se enojaron dado el manotazo de Rodríguez al Flaco o que el turrito yerno de Bianchi lo había lastimado poco antes del gol a Cvita debajo de la ceja derecha o que el incorregible Barrientos se trenzó con Leo Somoza. Si se quiere ser malpensado…
Si se quiere ser crédulo, pensemos que lo del arreglo no fue más que una de tantas pelotudeces que circulan. Que si el partido se dio tan “light” fue porque los jugadores nuestros estaban naturalmente relajados (no entrenaron ni lunes ni jueves y concentraron recién el sábado) y porque para All Boys el punto era un negocio fantástico. Suciedades debe haber pero siempre hubo y habrá más bocas sucias que suciedad. Y si te gusta de verdad el fútbol, seguí creyéndole. Ganó Boca, señores, a otro lado a tejer intrigas.
Campeones invictos. Ya van veintinueve partidos por los puntos sin derrotas. Apenas seis goles en contra… Una barbaridad. Para que pueda hablarse de gran equipo, este Boca tendría que prolongarse en el tiempo. Aunque el Boca de Di Stefano en el 69 duró poco más de tres meses (o cinco si se cuenta el tramo final de la Copa Argentina) y no se borró (para los que lo vimos) de la memoria. Muñozmorenopederneralabrunayloustau jugaron dieciocho partidos juntos y hace más de 65 años que vienen rompiendo las bolas con ellos.
Sin embargo, en general, los que dejan huella son los que duran algo más. Por eso, esperamos que el Boca 2012 mantenga la apostura de este Apertura. Si es así, estará a la altura de cualquier galería y además, el año que viene puede darnos nuevas alegrías. Seguro.
Párrafos finales para Seba. Para mí ya era, en exclusiva, el jugador con más títulos ganados en la historia de Boca. Lo que pasa es que muchos (demasiados) periodistas (cada vez vienen más pelotudos) le cuentan a Guillermo la Recopa 2006 en la cual no tuvo ni un minuto de competencia, estuvo en el banco. Detalles estadísticos, Guillermo y Seba son enormes más allá de esos números. Lo que cuenta es el placer de volver a verlo a Seba en la cancha. Colgándose una medalla más, sí, pero sobretodo, llevándose el afecto de la gente por lo que supo sembrar, regando con sangre, sudor y lágrimas cada campo en que jugó (más pis en los controles antidoping). Lo han castigado dura y penosamente las lesiones. Ni siquiera sabemos si podrá aproximarse, ahora, a su nivel de antes. Ojalá que sí. No sólo porque, como dijo Falcioni, “será un refuerzo de lujo” sino porque se lo merece. Un jugador valiosísimo, un profesional mil por mil y un tipo que nunca se hizo notar más que por lo que produjo como futbolista. ¡Vamos, Seba querido, carajo!
lunes, 12 de diciembre de 2011
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Muy bueno el blog, me lo recomendó Guille de Historia de Boca.
ResponderEliminarCoincido con lo de Battaglia, un jugador extraordinario con mucha mala suerte. Si vuelve para el semestre que viene sería fabuloso.
alejobostero