lunes, 26 de diciembre de 2011

GRACIAS, PAMPA

Nadie calificaría al Pampa Calvo como un gran jugador. No tuvo la variedad de recursos, la riqueza técnica del Negro Ibarra. Tampoco el cohete en el tujes de Clemente. Pero al Pampa sí que le cabe aquella definición que una vez aplicó Carlos Bianchi referida a Christian Giménez: “Con él sabés que nunca entrás con diez”.
Ahora, cuando acaba de hacer público su retiro, seis meses después de que se le concediera el pase libre porque la rodilla, definitivamente, no quiere más, si se repasa su carrera se llegará a la conclusión de que fue un jugador mucho más valioso de lo que una primera lectura superficial pudiera indicar.
Ciento sesenta y siete partidos jugó el Pampa en la primera de Boca, desde su debut en 2000 y fue parte activa en la conquista de doce títulos. Pero más allá de esas cifras que de por sí son significativas, cabe preguntarse cuántas veces jugó realmente mal el Pampa… Muy pocas. Siempre cumplió. Y hubo campañas en las que estuvo en la cancha durante gran parte, como en aquel Apertura 2005 en que el Negro Ibarra tuvo que faltar muchas veces y no se lo sintió tanto.
Por la derecha o por la izquierda, su rendimiento siempre fue parejo. Firme en la custodia de su zona, nada desdeñable en cuanto a su prolijidad como salida y hasta con más de una presencia en la llegada, como en aquel golazo a Independiente en el Clausura 2003, apareciendo al borde del área, por izquierda, para meter un derechazo alto e imponente, uno de los cinco goles de su trayectoria.
Ahora, que andamos buscando un suplente para Clemente pero no sabemos quién, porque escasean los especialistas, ahora que hubo que improvisar a Roncaglia como lateral (y menos mal que aprendió bien el oficio), puede tenerse una mejor mensuración de la valía del Pampa Calvo.
Fue un tipo que pasó por el fútbol en silencio. Se fue a España, volvió, se lesionó, tuvo más de un año y medio de recuperación sin aflojar nunca hasta que tuvo la satisfacción de poder reaparecer en primera, transcurridos más de 24 meses desde su última aparición anterior.
Se fue con el pase libre, el 30 de junio pasado, casi sin que nos diéramos cuenta. En fin, lo mismo le había pasado un año antes al Negro Ibarra, nada menos, a quien nadie le entregó ni una modesta plaquetita. En el caso del Pampa, esa salida inadvertida estuvo a tono con su perfil. Pero sí que sirven los jugadores como el Pampa Calvo. Una vez más tenemos que acordarnos de Bianchi. Con el Pampa, nunca entramos con diez.

2 comentarios:

  1. Estuve en la cancha de Ferro la primera vez que se rompió feo. (0-1 con Almagro, Clausura 2001). Otro golazo se lo hizo a Racing, creo que el Apertura 04, 4-1 en la Bombonera.

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