Pensé que podía ganar Angelici pero no de la forma en que se dio. Porque ganó en todos lados. Vitalicios, interior, damas… Sigo creyendo que el Gordo Ameal era la menos mala de las opciones y ojalá Angelici y sus compañeros de gestión me demuestren lo contrario pero consumados los hechos, vale la pena merodear sobre los porqués de lo sucedido.
El Gordo fue un presidente débil desde que llegó y por cómo llegó al cargo. Se encontró con una Comisión Directiva que lo miraba de reojo, quizá lo tenía en estudio. De entrada, se vio obligado a gobernar a los manotazos. Recordar que lo puso a Bianchi de manager un poco porque quería tenerlo ahí para ser el siguiente director técnico pero más, porque fue su manera de sacar del medio a Beraldi y Crespi, que eran los que manejaban fútbol profesional, tenían mucha más experiencia que él en el tema y naturalmente iban a pasarlo por arriba.
Un componedor, el Gordo. Un devoto creyente en los consensos. Como forma de vida, vale. Pero en una sociedad básicamente presidencialista (y Boca no es excepción), todos queremos tener claro que el presidente es el presidente. Que en algún momento tiene que pegar una trompada arriba de alguna mesa y se acabó. Al Gordo le llevó tiempo procesarlo. Cuando terminó, ya se le había consumido la mitad del mandato y en el club eran muchos los que, por lo bajo y no tanto, lo llamaban “De la Rúa”.
Hubo errores visibles. Demasiado. Imperdonables… La salida de Caranta… ¿Cómo lo van a mandar al Gordo Prado, el utilero de entonces, a decirle a un jugador “tengo orden de no entregarte la ropa”?... ¿Cómo no lo van a dejar entrar a la Posada de los Pájaros, en Tandil y permitir que se montara una escena de conventillo que convirtió a Boca en hazmerreír de todos?...
La salida de Ischia… La dirigencia que quiere que se vaya pero “de común acuerdo”, el técnico que dice “yo no me quiero ir, me tienen que echar”, días y días que transcurren hasta que por fin se toma la decisión impostergable pero con un daño al club ya a esa altura, irreparable.
¿Quién, racionalmente, le hubiera confiado el equipo al Chueco Alves? Un tipo que había pasado los cincuenta años de edad y nunca había dirigido profesionales puesto a lidiar con cada peso pesado… Pasó lo que tenía que pasar, lo que cualquiera pudo haber previsto.
Lo de Borghi también podía preverse. En el fútbol nos conocemos todos y Borghi no encajaba en Boca. Un tipo que llevaba no sé cuántos partidos sin ganar y en las conferencias de prensa hacía chistes… Resulta muy simpático oir a un tipo que dice “a mi mujer la quiero tanto que si se va con otro, yo me voy con ellos” pero técnico de Boca, noooo…
¿Alguien imagina que a un Armando o a un Macri podía llegar a pasarle lo que le pasó al Gordo con la renovación del contrato de Riquelme? El Puma o Macri hubiesen llegado a la reunión de Comisión Directiva, tirado el contrato arriba de la mesa e informado a sus “pares”: “Aquí está, este es el contrato que firmamos con Riquelme”. Claro, es injusto pretender que Ameal tenga las espaldas de un Armando o un Macri.
Todo se suavizó en este último tiempo porque Falcioni enderezó al equipo pero más allá de ello, el Gordo parecía haber aprendido algunas lecciones. Tarde, pero las aprendió. Con eso y Boca prácticamente campeón parecía que podía alcanzarle, al Gordo (vistas también las incoherencias de la oposición) pero no, los socios, mayoritariamente, dijeron no. Y acá conviene también analizar con detenimiento las circunstancias en que se llegó a la elección.
¿Quién era la cabeza visible de la oposición? Macri. Al menos, desde que Digón y Beraldi se transportaron al oficialismo. Y Macri no tenía posibilidad de ser candidato. Curiosamente, fue Macri el hombre que en 2007 metió a Ameal en la fórmula, a regañadientes de Pompilio. Después, estaba la oposición interna. El macrismo era mayoría en la Comisión Directiva mientras que Beraldi y Crespi jugaban para sí mismos.
Seguro que fue sumamente doloroso, para Ameal, tener que sacar de la conducción del fútbol profesional, a comienzos de 2011, al Pelado London, uno de sus hombres más fieles, para reposicionar en ese sitio a Beraldi y Crespi, como pacto de gobernabilidad ya en el año electoral. Y más debe haberle dolido que London, despechado, cruzara la calle y se juntara con Angelici, lo debe haber sentido como una tración. Tiene razón. Sí, claro, London también puede tener sus razones para sentirse traicionado.
La cagada final se dio cuando el gobierno nacional, el kirchnerismo, desesperado porque veía que Boca podía quedar definitivamente en manos del macrismo, decidió entrometerse ya con absoluto descaro, sin disimulo alguno, en la política interna del club, vía Kunkel. Esa intromisión forzó la conformación de la alianza con Digón y Beraldi.
Hay cosas que Angelici y Macri han repetido en los últimos días de campaña y que no pueden discutírseles. Digón vino haciendo oposición agresiva desde 2003 a la fecha (desde que se peleó con Macri), sus representantes votaron siempre en contra de la aprobación de los balances, tiró mierda cada vez que le pusieron un micrófono delante… ¡Y de buenas a primeras aparece parado al lado de Ameal, sonriente!
Beraldi, a lo largo de sus años de vicepresidencia, trabajó para sí mismo, en pos de su candidatura presidencial. Cuando se dio cuenta de que de ninguna manera iban a darle los números, tornó a pararse al lado de Ameal… Verlo a Beraldi en fórmula presidencial con Ameal representa lo mismo que si el inefable Cleto Cobos hubiera aparecido de nuevo en octubre pasado al lado de Cristina.
Vistos los acontecimientos, cabe conjeturar que Ameal, sin la grosera intromisión gubernamental, sin la indefendible alianza con Beraldi y Digón, con la racha victoriosa del equipo a favor, podría haber hecho mejor elección de la que hizo.
LA INVASIÓN DEL KIRCHNERISMO FUE EL PEOR GOLPE QUE SE LE PÑUDO DAR AL GORDO. Esa consigna que se cantó anoche, terminado el escrutinio, es sumamente elocuente: “No se jode, con Boca no se jode”… Y tenía claros destinatarios. No es que sea la primera vez que la política nacional se nos mete en el club ni será la última pero rara vez lo fue con tan poca vergüenza, con tanto caradurismo ni tanto frenesí.
Hay culpas repartidas. Porque en definitiva, lo que Macri quiere es ser presidente de la Nación en 2015 y sus cartas las juega sin escrúpulos. Le estaban prendiendo fuego la Legislatura y mientras tanto el tipo estaba saliendo al aire por Fox con Niembro, hablando de Boca. Y no es que a mí me importen más la Legislatura y los docentes que Boca, juro que todo lo contrario pero un Jefe de Gobierno, desde su lugar, debiera cuidar algunas formas, como mínimo.
La clausura de la cancha de San Lorenzo, el sábado, se inscribe en la antología de esos sainetes que los argentinos seguimos digiriendo como si nada. Una demostración del infantilismo trágico de nuestra clase dirigente. El macrismo y el kirchnerismo se pelean para hacernos ver cuál de los dos la tiene más larga, señores. Pero claro, los dirigentes, en definitiva, surgen del seno de esta sociedad que conformamos entre todos. Si algún día cada uno de nosotros se hiciera cargo de la parte que le toca, es posible que empezáramos a tener (a formar) mejores dirigentes.
Angelici no tiene trayectoria en el club. Yo lo escucho hablar y me asusta, repite frases huecas, no es claro ni concreto. Habla, realmente, muy mal. No sé si será hincha de Huracán, como se dice, pero es un robotito armado en las oficinas de Macri, no se le ve identidad propia. Hizo mucha guita con la explotación de los casinos pero la exposición pública permanente es otra cosa. Ahora se va a encontrar con un mundo que no conoce y por lo que se ve, cabe dudar de que esté preparado para enfrentarlo. YO HUBIERA VOTADO A MACRI, porque con él ganamos dieciséis títulos en doce años pero a Angelici, no.
En los últimos meses Angelici ha venido repitiendo, en relación con el contrato de Riquelme, que lo que él no quería era renovárselo por cuatro años, que quería dos con opción a otros dos, que había dudas sobre su recuperación física, que nunca lo discutió como jugador, que es un ídolo… Pero este gil que escribe, que si algo tiene es memoria, no se olvida, como parecen haberlo hecho otros, de que no hace tanto, en la revista Noticias, Angelici definió a Román como “un líder negativo”, que “dividía el vestuario”…
Si alguna ventaja tiene esta Comisión Directiva sobre la anterior es que se la ve más compacta, más homogénea. Aguas, Mechetti, Ben, Requejo, Ibarra, Etala, Quintiero, Viejobueno… Son tipos que han dado muestras de ser disciplinados. De encolumnarse detrás de su jefe, de no dejarlo pagando. Claro, el jefe era (es) Macri. ¿Y Angelici? ¿Le responderán de la misma manera a Angelici?
El Pelado London, así como le fue fiel a Ámeal, también le va a ser fiel a Angelici. Otro tanto puede pensarse de Orgambide. Habrá que ver cómo se mueve Crespi pero en principio parecen haberle dado muy poco espacio, como si lo hubieran incorporado medio de compromiso pero hasta ahí nomás, con las líneas bien marcadas. Como al caricaturesco Paolini, lo que se dice, un gil con guita.
A Paolini lo hicieron pagar aquella faraónica y pantagruélica cena en Parque Norte, a la que cualquier socio podía ir a morfar gratis (yo no fui porque me quedaba muy lejos y al otro día me tenía que levantar temprano). Se dio el gusto de salir en todas las fotos abrazado con Macri y Angelici. Después, cuando confeccionaron la lista, el tipo pidió una vocalía titular y diez representantes… Le dieron una vocalía suplente y ningún representante… Ameal ya lo había hecho pagar la construcción de la sala de conferencias de Casa Amarilla y al poco tiempo lo rajó de una patada en el orto. Y bueno, el que tiene guita hace lo que quiere pero no siempre, querido Paolini.
En tiempos de Armando, a Boca, nuestro amado Boca, se lo conducía desde la concesionaria de autos del Puma, allá en Avenida La Plata y Sáenz. En tiempos de Alegre-Heller se lo conducía desde la gerencia general del Banco Credicoop. ¿Desde dónde se lo conducirá ahora? ¿Desde la Jefatura de Gobierno, allá frente a Plaza de Mayo? ¿O desde el casino flotante de Puerto Madero? Roguemos que se lo conduzca, por lo menos.
lunes, 5 de diciembre de 2011
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