jueves, 19 de abril de 2012

UN ROMÁN QUE ILUSIONA

Del triunfo frente al escuálido Zamora, que puesto a jugar en el fútbol argentino sería un equipo de nivel Promoción Primera C, se rescata lo bien que jugó Román después de haber faltado en tres de los cuatro partidos anteriores. Marcó el compás del partido siempre, hizo girar el juego en derredor de él, metió no menos de media docena de bochas de ésas que sólo él y terminó anotándose con una definición que cerró el partido.
La del segundo gol, la empezó y la terminó él. Él la abrió de izquierda a derecha para el tucumano Sosa, limpiando la jugada en su mejor estilo. Él también había empezado la del primero, con otra apertura idéntica para Sosa. Son acciones que desde arriba se ven muy claras y fáciles pero que al cabo, él único que las ejecuta en tiempo y forma es Román.
Positivo el aporte de Sosa en los dos goles. Tira buenos centros, Sosa. Tiene buena pegada y la empala casi sin perfilarse. Positivo, también, lo de Sergio Araujo, que las dos veces fue el que la acomodó para la definición de un compañero en el área. La primera, con la mano.
No es la primera vez que Araujito mete bien la manito en una acción determinante. El año pasado, en la cancha de Vélez, hizo lo mismo en la jugada que terminó en penal, después desperdiciado por el Flaco Schiavi. Los de Vélez, aquella tarde, se los querían comer a la parrilla al referí y al asistente. Igual que anoche los venezolanos.
Más allá del detalle, es una buena noticia, para todos, que Araujo haya tenido participación en dos jugadas que terminaron en goles. No está teniendo muchos minutos, tiene muchos delanteros por arriba en el plantel pero la verdad es que está tardando en definirse como jugador. Las circunstancias no lo ayudan, es difícil tener que mirar tanto desde afuera pero en primer término, él tiene que ponerse serio y decidir qué quiere hacer con su carrera. Lo tiene todo.
Bien definida por Blandi la del primer gol. No se apuró, se tomó todo el tiempo necesario y desacomodó al arquero antes de sacar el remate. En el primer tiempo Román le había servido una pero le pegó medio mordido, cruzada y desviada. Es otro dato muy saludable lo de Nico. No juega mucho pero juega y pum, mete. Como delantero de alternativa está haciéndose muy interesante.
Y es de destacar lo de Román en el segundo porque la abrió para Sosa y no se quedó mirando, fue a buscar adentro. Estuvo muy enchufado a lo largo de todo el juego, no se estacionó, revoloteó por diferentes lugares. Y con su clarividencia y su manejo, sigue sacándoles ventaja a todos los demás aunque parezca que se mueve despacio.
En la primera llegada de Boca, se la puso delante a Pochi Chávez, que le pegó desde afuera y sacó el arquero. Después apareció en el área por derecha y se la tocó a Blandi, que le pegó de media vuelta y otra vez sacó el arquero. Después le puso otra a Blandi en el corazón del área, Nico la abrió para Rivero y el Burro le pegó mal. Y después la ya comentada, lo dejó a Blandi cara a cara con el arquero y Nico le pegó desviado. Todo eso en el primer tiempo.
En el segundo, empezó con una para Mouche, que le pegó de afuera y contuvo el arquero. Y finalmente, su participación en los dos goles. Seis acciones de gol de las que él fue ideólogo. ¿Cuánto más puede pedírsele a un jugador? Y lleva jugados muchos minutos en lo que va del año, más allá de esas últimas ausencias. Si mantiene la continuidad, si no le duele la rodilla ni nada (ayer ese Rodríguez le pegó un patadón en la jugada en que lo expulsaron), el sueño de sumar títulos en este semestre podría hacerse realidad de su mano.
Boca jugó cómodo todo el partido, más allá de ese gol insólito que se comió Torres, el único delantero de ellos, en esa pelota que le quedó servida delante del arco. Cabe preguntarse cómo fue que tardamos 67 minutos, tres cuartas partes de partido en quebrar a este equipo pero no hay respuesta. Menos respuesta puede haber si nos preguntamos cómo fue que dejamos en Venezuela ese empate que nos empiojó la vida.
De los suplentes que puso Falcioni rodeando a Román, ya se habló de algunos. Bien Pichi Erbes, bien paradito pero con la salvedad de que ellos no son medida, se escalonan mal, corren detrás de la bola. Otra vez bien el Gordo Sánchez Miño, con gran vitalidad para desdoblarse en defensa y ataque. Muy confuso Pablito Mouche, muy chocador. Pochi por derecha se acomodó mejor en el segundo tiempo pero en general, anduvo acelerado, impreciso. En el primer tiempo, Román le puso una pelota a Pablo y otra a Pochi que sorprendió a los receptores. No les fue tan fácil, a uno y a otro, sintonizar la onda de Román.
El Burro Rivero cerca de Erbes por la izquierda no parece una buena idea. No encontró la posición, no se veía que tuviera claro lo que tenía que hacer. Y cuando tuvo una jugada de gol, oportuna aparición en el área por izquierda, le pegó con el juanete. Lo complica el perfil si juega por izquierda.
Cuando Torres atajó el penal de Fluminense en la cancha de Arsenal, muchos que miraban la pantalla de la zona de pupitres y otros que escuchaban por radio lo celebraron pero no la deben haber pensado bien. Mejor que llegó el gol del Flu sobre el final. Es cierto que ganando el grupo íbamos a ser los mejores primeros y definir todos los cruces en casa pero de entrada nomás, en octavos, podía llegar a tocarnos Cruz Azul. Viaje matador más altura. O si no, Deportivo Quito. Viaje matador más altura.
Entrando segundos, casi seguramente vamos contra Unión Española. Poco más de una horita de avión. Claro que para ser campeones hay que pensar en ganarles a todos pero si algún otro nos va despejando el camino en cuanto a las distancias más tortuosas y las condiciones ambientales más problemáticas, mejor. Después, lo de definir adentro o afuera es muy relativo. Como lo dijo este mediodía Román, el asunto es jugar bien.

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