No quería decir nada pero es como que tenía un mal presentimiento. La verdad, bien podríamos hacer de cuenta que el partido no se jugó. Porque Boca no lo jugó. Quedó 1-0 abajo apenas empezó y después, nada. Arsenal jugó un partido redondo, con la ventaja de entrada pudo hacer la que más le gusta. El equipo de Alfaro se para bien, no deja espacios, no se desordena. En la Copa pareció que les había agarrado el miedo escénico. En Sarandí se los dimos vuelta y en La Bombonera no hicieron nada, la dejaron pasar. Ahora deben haber asimilado experiencia porque, hay que reconocerlo, no tuvieron fallas ni puntos débiles.
Una conclusión clara que deja el juego es que no puede ser que Blandi esté antes que Viatri. Lucas ya acumuló algún rodaje después de la lesión y es indiscutiblemente más que Nico. Cuando entró, ya con el partido cocinado, marcó presencia, obligó, ganó un par de veces por arriba. Y es nueve. Que alguna vez se tire atrás puede servir como alternativa pero que Falcioni no se acostumbre.
Otra conclusión clara es que Cvitanich anda demasiado mal. Ya son unos cuantos los partidos en que sale a la cancha pero no juega. Aunque esta vez no se le pueden cargar las tintas a él porque no jugó nadie.
Débil la defensa, perdido el medio juego (Somoza se pareció al del Clausura 2011, se las daba todas a los contrarios), muy poco de Román, los delanteros sin nadie que los proveyera. ¿Qué podía esperarse? Le tirábamos centros largos y frontales a un equipo que en ésa se mueve como pez en el agua. Una vez Román le tiró la bronca mal al Apu Sosa pero la verdad es que nadie, ni Román, encontraba otro camino. Estábamos regalados y, sinceramente, nos cagaron a cachetazos. Le dijimos adiós al Clausura en una Bombonera llena y duele pero sabíamos que los riesgos eran muchos. El desgaste tenía que sentirse y no es cuestión de llorar. Para esas cosas hay otros.
Nos pusimos locos, los de adentro y los de afuera, con Delfino y sus asistentes. Hubo por lo menos (no vi repeticiones) un off side cobrado a Blandi en el primer tiempo que no fue. Algún otro debe haber habido, todos muy finitos. Los banderitas estaban muy propensos a mandarla para arriba pero en fin… Lo que no se puede creer es lo de los suplentes en los goles de Arsenal. Primero, había como quinientos tipos en el banco visitante. Y se metían en la cancha en patota a festejar. Una risa. Delfino, apenas un par de amarillitas. Si, claro, es Arsenal…
Hay un runrún en los corrillos del fútbol, desde hace un par de meses, según el cual le van a dar al viejo la alegría de verlo a Arsenal campeón de primera antes de morirse. Quién sabe si será cierto pero de serlo, ahora es el momento. Más que debe estar sensibilizado. Hace no mucho se le fue la centenaria vieja, hace muy poco lo siguió el hermano y ahora, la patrona… Es sabido, de hace años, que Julito Ricardo, el nepote, aprieta pitos como si nada en los entretiempos de Sarandí. Pero esta vez, Boca perdió solo. No nos equivoquemos.
Cagada grande que hayamos perdido al Chaco Insaurralde. En Chile va a tener que ir Caruzzo. Seguro que alguien va a salir a decir que por qué no se preservó a más titulares pero no, queríamos ganar todo y gratis no nos iba a salir. Ya está.
Nos espera la U, nos espera la Libertadores. Vieja amiga. Ni tiempo hay de lamerse las heridas. Vamos, Boca, carajo. Como la paloma de la que habla Litto Nebbia. “Seguro que al rato estará volando, inventando otra esperanza para volver a vivir”…
lunes, 18 de junio de 2012
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