viernes, 22 de junio de 2012

OTRA FINAL

Se hizo lo que había que hacer. Se debió haber ganado. Se pudo haber liquidado en el primer tiempo. Hubo algún pasaje de sufrimiento en la segunda parte pero la imagen global de los noventa minutos es clara: Boca está hecho para este tipo de definiciones.


Teníamos, todos, nuestros miedos con Caruzzo. Es un buen central, Caruzzo. Jugó un muy buen partido, se complementó a la perfección con el Flaco Schiavi que disfruta como nadie cuando llega la hora de los bifes en una Libertadores. Ellos dos y Somoza fueron el sostén táctico, el fundamento primero de un Boca que supo cómo había que jugar y así jugó.

Claro que, a la hora de los méritos individuales, surge como punto más alto la figura de Orión. El cabezazo que le sacó en el primer tiempo a Junior Fernandes, el fierrazo de González en el segundo tiempo y algunas intervenciones más lo ungen como determinante. Cuando él no pudo, aparecieron los palos y en el tramo final, un par de pelotas que cruzaron el área chica se fueron.

Salvo ese ya referido cabezazo de Fernandes, todo el primer tiempo fue de Boca. El tiro de Román en el travesaño hubiese liquidado la serie si iba diez centímetros más abajo. Fue una gran jugada muy bien terminada por Mouche con el pase a Román y la demostración de que Boca tenía la situación bajo control. El Nacional era un infirno de gritos y cotillón pero obviamente, Boca no se iba a asustar y mandó en el juego desde que el uruguayo Ubriaco le dio comienzo.

Pablito Mouche se perdió cuatro goles. No terminó bien ninguna. Ahora bien, la principal preocupación de la U se llamaba… Mouche. No podían con él, ni por derecha ni por izquierda ni por el medio. Arrancaba y se los llevaba a la rastra. Si hubiese estado en una noche más certera para la definición, el marcador global de la serie hubiese sido de escándalo.

En el segundo tiempo se observaron síntomas de fatiga. No podemos dejar de verlo y señalarlo, el trajín es mucho y se tiene que sentir. Por eso ya costó más la salida, por eso la pelota volvía más pronto que antes.

Si se analizan los ciento ochenta minutos de juego en el ida y vuelta, la U aparece como un equipo limitadísimo. Pero éste es un equipo del que mucho se venía hablando. Tal vez demasiado. Fue Boca el que lo puso en su lugar, lo minimizó, lo redujo. Así ha ocurrido también otras veces.

Décima final de Libertadores para Boca. Vamos por el séptimo título y por alcanzar a Independiente en la estadística. ¡Pensar que, del ciclo que se inició con Bianchi, la que perdimos fue la más fácil! Corinthians es duro. No “duro” como lo dice Falcioni, para quien “duros” son todos (como discurso público no está mal). Corinthians es un equipo muy poco brasileño o al menos, no lo definen las virtudes que clásicamente se asocian con el fútbol brasileño. No es vistoso para el neutral que mira (generalmentepor televisión). Es austero, solidario, concentrado, mete. Con su estilo llegó a la final sin perder ningún partido. No es de despreciar lo que lleva hecho. Claro que, hasta ahora, no jugó con Boca…

Siendo las 3.55 PM, éste gil que escribe está por poner punto final. Fue a Chile y volvió con muy pocas horas de sueño. Está muerto. El cansancio no es privativo de los jugadores. Pero campeones de la Copa queremos ser todos. No vamos a aflojar ahora…

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