martes, 17 de marzo de 2015

MEDIO PARTIDO, CINCO GOLES

No es por pasarse de exigente, no se trata de parecer insaciable pero más allá del 5-1 final, que está dentro de los guarismos que cabía esperar, no es aceptable que nos compliquemos como nos complicamos con Zamora, un equipo de nivel Primera C de la Argentina.
Bastó enchufarse un rato en el comienzo del segundo tiempo para liquidar el trámite y eso no hace sino poner más de manifiesto la debacle de aquellos primeros 45 minutos siniestros, tenebrosos.
Las circunstancias obligan a rotar jugadores pero el Vasco tomó decisiones difíciles de entender. Si salimos con una línea de volantes conformada por Meli, Erbes y Cristaldo, sabemos que no vamos a contar con un mediocampista que juegue, que mueva la pelotita. Para peor, Pichi, sobre todo, no encontraba su lugar en la cancha y como consecuencia directa, la bocha la tenían ellos. ¡Zamora!
Visto lo sucedido más tarde, se afirma la idea de que Castellani debió haber tenido un lugar desde el principio aunque es verdad que Castellani, hasta hoy, prácticamente no había jugado bien nunca desde que está con nosotros. Leyendo la formación inicial podía suponerse que el Burro Martínez iba a volantear y armar pero eso no sucedió.
Con Defensa y Justicia quedaron afuera Marín y Colazo, titulares y uno podía imaginar que se los había guardado para el partido en Venezuela pero resulta que Colazo fue al banco y Marín ni siquiera. Una explicación forzada podría ser que como Fuenzalida ahora se va con su selección, era el momento de utilizarlo ya que no va a estar con San Martín ni con Estudiantes.
Las diferencias entre Colazo y Monzón, hoy por hoy, son demasiado claras. Monzón jugó 45 minutos de terror. Por el lado de él nos aparecía Faría como si fuera Cafú. Para colmo, la vez que tuvo un tiro libre la mandó como dos kilómetros por arriba del travesaño.
Era como si alguien les hubiese informado a los jugadores de Boca que en Barinas hay altura porque nos movíamos como si estuviésemos en La Paz, en cámara lenta, caminando, con una parsimonia exasperante. El único que corría normal era Calleri.
Contó Benedetto que el Vasco y Markic insistían para que pasaran Fuenzalida y Monzón de manera de imponer superioridad sobre los costados. Eso tampoco sucedió, no le dieron bola al banco.
El gol de ellos nace de una salida horrenda del Cata Díaz, con todos sus compañeros del bloque defensivo caminando hacia adelante. El rebote frontal que dio Sara ante el tiro de Osorio es inexcusable (la quiso matar y la dejó viva) y a continuación, Murillo atropelló y terminó metiéndola con la manito. ¿Irá a tener esta infracción que nos perjudicó la misma prensa que tuvo y tiene el gol que le cepillaron el otro día a Defensa y Justicia? Improbable, ¿no?
Menos mal que no entró ese cabezazo de Perlaza en el travesaño, ahí se nos venían las tinieblas. La última del primer tiempo (otro rebote muy feo de Sara) no cuenta porque los jugadores nuestros ya habían advertido que se había sancionado el off side.
¡No habíamos elaborado ni una sola jugada como la gente en medio partido! Los cambios de nombres que se imponìan para el segundo tiempo, Colazo y Castellani por Monzón y Cristaldo, fueron fundamentales pero más allá de eso, cambió la cabeza de todos. Simplemente, se salió a jugar, lo que no se había hecho antes. De entrada Calleri se perdió uno increíble. Anduvo torcido para el arco, Jony y eso lo fastidió pero jugó bien, todo el partido, se movió con mucha sagacidad.
El empate no tardó en llegar y era de prever porque ellos son muy malos, no hay otra calificación posible. Gran pase filtrado por el Chapa Fuenzalida (flojo primer tiempo, bueno el segundo) y delicada definición del Burro, picándola cuando le salía el arquero. Enseguida, el segundo. Foul al Pachi (que anduvo mejor por la derecha que por la izquierda, otro que despertó en el segundo tiempo) y al unísono se quedaron con diez por la expulsión de Vargas. Toquecito de Castellani y el zurdazo bajo de Colazo. ¡No saben ni armar una barrera! La bola les pasó por abajo. Listo, se acabó el partido.
Los goles se fueron sumando con naturalidad. El tercero fue otro zurdazo cruzado y mortal de Nico Colazo, gran figura de la noche, parecido a aquél con Vélez en Mar del Plata. El tercero, demoledor pique por la izquierda con el sello inconfundible del Negro Chávez, que entró en lugar de Pachi Carrizo (buena noticia el retorno del Comandante, hombre importante). El último fue el más lindo de todos, perfecto desborde del Cabezón Meli por derecha y plástica tijereta del Burro para definir.
Mención especial para el correcto trabajo del pibe Komar, el mejor del fondo. Nos está sacando de un apuro en un momento difícil, la Libertadores no es para cualquiera y Juancito cumple, está a la altura.
Seguimos ganando, aquí y allá. Los jugadores ganan confianza, faltan dos partidos y la clasificación ya está casi adentro. Nunca un equipo argentino había metido cinco en un solo tiempo en toda la historia de la Libertadores. Por otra parte, también somos el equipo que más ha ganado como visitante desde 1960 a la fecha. ¿Qué tal? Somos felices. Eso sí, no perdamos de vista el hecho de que si volvemos a regalar un tiempo contra un rival en serio, marchamos.


EL BOLETÍN: SARA 3, FUENZALIDA 5, KOMAR 6, CATA 4, MONZÓN 3, MELI 6, ERBES 4, CRISTALDO 4, MARTÍNEZ 7, CALLERI 6, CARRIZO 5 (FI), COLAZO 8, CASTELLANI 6, CHÁVEZ 7.

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