No
es por pasarse de exigente, no se trata de parecer insaciable pero
más allá del 5-1 final, que está dentro de los guarismos que cabía
esperar, no es aceptable que nos compliquemos como nos complicamos
con Zamora, un equipo de nivel Primera C de la Argentina.
Bastó
enchufarse un rato en el comienzo del segundo tiempo para liquidar
el trámite y eso no hace sino poner más de manifiesto la debacle de
aquellos primeros 45 minutos siniestros, tenebrosos.
Las
circunstancias obligan a rotar jugadores pero el Vasco tomó
decisiones difíciles de entender. Si salimos con una línea de
volantes conformada por Meli, Erbes y Cristaldo, sabemos que no vamos
a contar con un mediocampista que juegue, que mueva la pelotita. Para
peor, Pichi, sobre todo, no encontraba su lugar en la cancha y como
consecuencia directa, la bocha la tenían ellos. ¡Zamora!
Visto
lo sucedido más tarde, se afirma la idea de que Castellani debió
haber tenido un lugar desde el principio aunque es verdad que
Castellani, hasta hoy, prácticamente no había jugado bien nunca
desde que está con nosotros. Leyendo la formación inicial podía
suponerse que el Burro Martínez iba a volantear y armar pero eso no
sucedió.
Con
Defensa y Justicia quedaron afuera Marín y Colazo, titulares y uno
podía imaginar que se los había guardado para el partido en
Venezuela pero resulta que Colazo fue al banco y Marín ni siquiera.
Una explicación forzada podría ser que como Fuenzalida ahora se va
con su selección, era el momento de utilizarlo ya que no va a estar
con San Martín ni con Estudiantes.
Las
diferencias entre Colazo y Monzón, hoy por hoy, son demasiado
claras. Monzón jugó 45 minutos de terror. Por el lado de él nos
aparecía Faría como si fuera Cafú. Para colmo, la vez que tuvo un
tiro libre la mandó como dos kilómetros por arriba del travesaño.
Era
como si alguien les hubiese informado a los jugadores de Boca que en
Barinas hay altura porque nos movíamos como si estuviésemos en La
Paz, en cámara lenta, caminando, con una parsimonia exasperante. El
único que corría normal era Calleri.
Contó
Benedetto que el Vasco y Markic insistían para que pasaran
Fuenzalida y Monzón de manera de imponer superioridad sobre los
costados. Eso tampoco sucedió, no le dieron bola al banco.
El
gol de ellos nace de una salida horrenda del Cata Díaz, con todos
sus compañeros del bloque defensivo caminando hacia adelante. El
rebote frontal que dio Sara ante el tiro de Osorio es inexcusable (la
quiso matar y la dejó viva) y a continuación, Murillo atropelló y
terminó metiéndola con la manito. ¿Irá a tener esta infracción
que nos perjudicó la misma prensa que tuvo y tiene el gol que le
cepillaron el otro día a Defensa y Justicia? Improbable, ¿no?
Menos
mal que no entró ese cabezazo de Perlaza en el travesaño, ahí se
nos venían las tinieblas. La última del primer tiempo (otro rebote
muy feo de Sara) no cuenta porque los jugadores nuestros ya habían
advertido que se había sancionado el off side.
¡No
habíamos elaborado ni una sola jugada como la gente en medio
partido! Los cambios de nombres que se imponìan para el segundo
tiempo, Colazo y Castellani por Monzón y Cristaldo, fueron
fundamentales pero más allá de eso, cambió la cabeza de todos.
Simplemente, se salió a jugar, lo que no se había hecho antes. De
entrada Calleri se perdió uno increíble. Anduvo torcido para el
arco, Jony y eso lo fastidió pero jugó bien, todo el partido, se
movió con mucha sagacidad.
El
empate no tardó en llegar y era de prever porque ellos son muy
malos, no hay otra calificación posible. Gran pase filtrado por el
Chapa Fuenzalida (flojo primer tiempo, bueno el segundo) y delicada
definición del Burro, picándola cuando le salía el arquero.
Enseguida, el segundo. Foul al Pachi (que anduvo mejor por la derecha
que por la izquierda, otro que despertó en el segundo tiempo) y al
unísono se quedaron con diez por la expulsión de Vargas. Toquecito
de Castellani y el zurdazo bajo de Colazo. ¡No saben ni armar una
barrera! La bola les pasó por abajo. Listo, se acabó el partido.
Los
goles se fueron sumando con naturalidad. El tercero fue otro zurdazo
cruzado y mortal de Nico Colazo, gran figura de la noche, parecido a
aquél con Vélez en Mar del Plata. El tercero, demoledor pique por
la izquierda con el sello inconfundible del Negro Chávez, que entró
en lugar de Pachi Carrizo (buena noticia el retorno del Comandante,
hombre importante). El último fue el más lindo de todos, perfecto
desborde del Cabezón Meli por derecha y plástica tijereta del Burro
para definir.
Mención
especial para el correcto trabajo del pibe Komar, el mejor del fondo.
Nos está sacando de un apuro en un momento difícil, la Libertadores
no es para cualquiera y Juancito cumple, está a la altura.
Seguimos
ganando, aquí y allá. Los jugadores ganan confianza, faltan dos
partidos y la clasificación ya está casi adentro. Nunca un equipo
argentino había metido cinco en un solo tiempo en toda la historia
de la Libertadores. Por otra parte, también somos el equipo que más
ha ganado como visitante desde 1960 a la fecha. ¿Qué tal? Somos
felices. Eso sí, no perdamos de vista el hecho de que si volvemos a
regalar un tiempo contra un rival en serio, marchamos.
EL
BOLETÍN: SARA 3, FUENZALIDA 5, KOMAR 6, CATA 4, MONZÓN 3, MELI 6,
ERBES 4, CRISTALDO 4, MARTÍNEZ 7, CALLERI 6, CARRIZO 5 (FI), COLAZO
8, CASTELLANI 6, CHÁVEZ 7.
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