En
fin, pareciera que el Vasco se nos ha puesto demasiado exigente.
Mejor que así sea. A diferencia de él, este gil que escribe
conceptúa que Boca jugó, en líneas generales, bien. Bastante bien.
Mejor de lo que el Vasco cree o al menos declara.
La
deuda evidente es la misma de tres días atrás con Wanderers: hay
que cerrar los partidos. No puede ser que con tan marcada superioridad
sobre el rival, con tan sostenido control del juego estemos expuestos
hasta el último instante a que, por esas cosas del fútbol, nos
emboquen y se esfumen dos puntos.
¿Seguiremos
hablando de 4-3-3? Porque arrancamos con un solo delantero, Calleri
pero el valor de esos números es poco. El tema es encontrar
circulación y profundidad con diversidad de jugadores que lleguen,
cualquiera sea su punto de partida. En eso vamos bien, Boca se
propone jugar desde la posesión de pelota y es ofensivo por
vocación y convicción.
Hay
problemas por los costados. En el caso de Monzón esto se reitera, no
cubre bien la zona, sale mal, repite infracciones. El Chapa
Fuenzalida es volante, cuando lo ponen de 4 se deja ganar la espalda
con facilidad, por ahí fue por dónde más sufrimos.
Con
Gago de 5 hay primer pase limpito, se vio sobre todo en el primer
tiempo. Y Lodeiro ya nos ganó, juega bien en serio, no se estaciona
en ningún lado sino que va por derecha o por izquierda, para atrás
y para adelante y siempre encuentra la mejor descarga, la mejor
resolución.
Atención,
nos llevó unos cuantos minutos meternos en el partido y en ese lapso
pudimos haber quedado abajo, de un tiro libre a favor nos metieron
una contra mortal, casi nos vacuna otra vez Pol Fernández, como el
año pasado pero apareció Sara. ¡Qué buen arquero es Sara! Sobrio,
medido, siempre con los movimientos justos y sin alharacas. A lo
largo del partido iba a tener otras tres participaciones clave: la de
Federico González del final del primer tiempo (otra vez nos
agarraron mal parados de contra y otra vez por el mismo lugar de la
cancha), otra de González en el segundo tiempo (lo perdió el Cata
en un centro) y la de Pol, por derecha, cerca del final (Osvaldo la
jugó mal con todo el equipo saliendo).
Ajusticiamos
en la segunda llegada, antes de los veinte. Bien. Gran pase de
Lodeiro, atrayendo al marcador antes de descargar, abriéndole campo
al receptor. Muy buena la corrida de Pachi, derecho a los bifes y con
impecable centro bajo y paralelo. La llegada de Jony justo a tiempo,
como tiene que llegar un 9 a la boca del arco, la resolución a la
carrera, sin darles tiempo a nada.
Esa
la hizo bien, Pachi. En muchas otras reeditó el pecado que ya le
conocemos. Empieza bien y termina mal, se nubla, se acelera, equivoca
la elección. Jony fue 9 pero no lo mandaron adentro, le dieron
libertad para salir y entonces apareció lo mejor de él. Sale y
después vuelve, le da referencia al que lleva la pelota pero no
estacionado arriba, sino yendo a buscar desde afuera el final de la
jugada, abre brechas para que se mande algún volante.
Rafaela
había empezado bien pero antes del gol ya había perdido la pelota y
después del gol quedó conmovido. Ahí tendríamos que haber
liquidado. Estaba todo el escenario dado. Faltó intensidad, la
determinación de ir a matar y bajar la cortina, que se juntaran más
seguido Lodeiro y Calleri.
Otro
buen segmento de partido fue el comienzo del segundo tiempo. Más
activo Meli, más agresivo, más arriba. El pibe Cristaldo pasó más
desapercibido aunque fue más útil de lo que pudiera creerse porque
subían todos y el que se quedaba era él.
Ellos
estaban perdidos pero los seguimos perdonando. Apareció el arquero,
Conde, que le sacó una bárbara al Cabezón Meli, el cabezazo de
Lodeiro después de una muy buena colectiva (centro del Chapa que
bajó Jony), otra a Monzón en dos tiempos. Ellos ya estaban con diez
por la expulsión de Serrano, que le metió un planchazo criminal a
Lodeiro, agradezcamos que no lo partió. Hubiera sido la cereza del
postre para cuatro días en los que se nos cayeron Guille Burdisso,
Cubitas, Pablo Pérez y el Negro Chávez.
El
Vasco veía que había que definirlo, meter la última mano de una
vez por todas. Por eso juntó a Jony, Osvaldo y el Burro. Osvaldo se
mandó un giro exquisito en una galletita para quedar de frente al
arco pero tampoco tuvo espacio para el remate, que le salió
despacito y atajó el arquero. En la columna del debe, ese muy mal
pase ya referido que nos tomó desarmados y que por suerte no terminó
en gol de Pol. En cuanto al Burro, en los minutos que tuvo se lo vio
muy participativo y muy vertical por la izquierda, hubo una que picó
por arriba del arquero y que pudo haber sido un gol delicioso pero en
otras dos se puso las anteojeras, se pasó de individualista.
Ocho
ganados al hilo no es poca cosa. Además, como lo remarcó el Vasco,
siempre hemos sido superiores a los rivales de turno. Nos meten muy
pocos goles, sólo dos en lo que va de la racha (Sara no la fue a
buscar adentro nunca todavía en tres partidos y medio). Me olvide de
nombrar a Torsiglieri. Es que uno por ahí ni se acuerda de que el
tipo está pero no se equivoca (tipo Orlando, Pancho Sa o Samuel).
Vamos bien, más que bien. Ajustemos la definición, ajustemos la
contención por los costados. ¿Será mucho pedir?
EL
BOLETÍN: SARA 7, FUENZALIDA 4, CATA 5, TORSIGLIERI 6, MONZÓN 4,
MELI 6, GAGO 6, CRISTALDO 5, LODEIRO 8, CALLERI 7, CARRIZO 5 (FI),
OSVALDO 5, MARTÍNEZ 5, ERBES NC.
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