Alguna
vez iba a pasar. Pudo haber sido contra Wanderers o contra Rafaela,
fue contra Colón. No definimos partidos que controlamos con claridad
y así se está expuesto a que suceda lo que sucedió, que nos
emboquen.
El
lado positivo es que seguimos siendo superiores, sin duda alguna, a
cada rival que se nos cruza. Esta vez el Vasco eligió una formación
de neto perfil ofensivo y en una plaza históricamente complicada,
como lo es el “Cementerio de los Elefantes” (aunque el actual
Colón no es de los mejores). Mas allá del resultado, salió bien,
porque Boca mandó casi siempre. La recurrente falta de definición
es otro tema.
No
hay otra conclusión posible, hubo una falla de conducción. Cuando
Colón llegó al gol del empate por primera vez en el partido Boca
había perdido el control del juego. Desde hacía unos diez minutos.
No nos llegaban, porque en el fondo estamos firmes, la zaga central
del Cata y Torsiglieri sigue viéndose muy sólida, aguanta. Pero
habíamos perdido la pelota. Y obligados a jugar en retroceso, muchas
veces ni Gago ni Lodeiro pasaban la línea del balón, con lo cual
faltaban soldados en la contención. Es un riesgo que se corre
naturalmente cuando se elige sumar jugadores con vocación para el
ataque. Pero dadas las circunstancias, Meli debió haber estado en la
cancha unos cuantos minutos antes del empate. Esta es la falla de
conducción referida, el técnico se nos durmió. No se trata de
“hablar con el diario del lunes”, planteada como estaba la
situacion en ese momento del juego el ingreso del Cabezón era casi
una obviedad.
¿Orion
despegó tarde? Sí. Fracción de segundo. La bola no entró por el
ángulo, entró más adentro y una mejor respuesta del arquero pudo
habernos evitado este dolor de cabeza. Fue la única realmente
difícil que le llegó y sacamos del medio.
Hay
mucho para valorar del rendimiento colectivo. El equipo fue ancho en
ataque, tuvo buena circulación, consecuencia lógica de la presencia
de Gago y Lodeiro. Palacios y el Burro bien abiertos, Marín y Colazo
prestos para desdoblarse y crear superioridad numérica, Jony Calleri
moviéndose con astucia para ofrecerse a sus compañeros y también
para abrir espacios a los demás, Pichi Erbes bien parado y también
conectado en los circuitos asociados. Pero no la metimos.
El
único sector de la cancha en que se presentaba alguna dificultad era
la zona de Nico Colazo, por donde en el tramo inicial del juego nos
aparecía Cuevas. Problema táctico ya observado otras veces. Si
jugamos con tres delanteros y no tenemos un volante izquierdo
definido (Lodeiro se caracteriza por no estacionarse en ningún
lado), Colazo queda desprotegido.
El
gol fue muy bien trabajado aunque terminó derivando de una falla de
ellos. Gago la cambió muy bien de derecha a izquierda, Palacios la
devolvió bien a la zona opuesta, no llegó Jony y era pelota de
Bíttolo. Bíttolo se quedó, permitió que el Burro, muy enchufado y
sin darla por perdida, se la ganara y controlara en gran forma (le
tocó un brazo pero de ninguna manera hubo intención) para después
enganchar perfecto ante el arquero y definir de zurda.
Manejamos
el primer tiempo de punta a punta pero nos fuimos al vestuario un
solo gol arriba. Y si lo miramos más detenidamente hemos de concluir
que el arquero de ellos no sacó ninguna que haya sido demasiado
difícil. Ahí estuvo el déficit, una vez más.
El
dominio absoluto se prolongó en el primer segmento del segundo
tiempo. El lapso en que se produjo ese gol de Lodiero que no se
convalidó, acción para interpretar. Primero, fue una lástima que
Calleri, con tiempo como para elegir, cabeceara a las manos del
arquero. Al arquero se le escapó y allí apareció Lodeiro para
meterla. Jugó la pelota pero el riesgo para el físico del arquero
existió. Se puede discutir pero Delfino vio infracción y es una
apreciación posible, aceptable, así que a otra cosa.
A
continuación del empate, fatalmente tarde, entró Meli para reforzar
el medio. Y poco después, Osvaldo. Y Osvaldo, en un ratito, tuvo
tres claras: dos las tiró afuera (una medio que de canchero) y otra
a las manos del arquero (después de un estupendo enganche). La que
erró de cabeza fue prácticamente igual a la primera del partido, a
cargo de Palacios, que también tenía todo el arco de frente y le
salió desviada, no es fácil de entender pero pasa.
Los
últimos quince minutos fueron todos nuestros. Ellos se abrazaron al
empate, se metieron tutti atriqui y Boca se los llevó por delante.
Pero el segundo gol que tendría que haber llegado antes de que nos
empataran no llegó nunca. Estos dos puntos que quedaron en Santa Fe
son de esos que suelen doler en el balance que se hace al final de
una campaña. Dejamos escapar un partido en que hicimos casi todo
menos ganarlo.
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Orion
y Pablo Ledesma se saludaron normal, estábamos todos pendientes de
lo que iban a hacer. Desafortunadas, las declaraciones de Pablo pero
hay que entenderlo, el despecho es propio de la condición humana y
desde aquí se seguirá sosteniendo que Ledesma no merecía irse de
Boca como se fue.
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Murió
en el curso de la semana un tipo de quien el que escribe no tiene un
buen recuerdo. El escribano Fernando Mitjans fue vicepresidente del
club (1971/73), renunció sin haber completado su mandado y habló
pestes del Puma Armando. Lo hizo en medio de una movida oportunista.
Al Puma (a la conducción de Boca) en ese momento le llovían balas
de todos lados. Había asumido un gobierno peronista y a Armando no
le perdonaban que hubiese integrado la lista que postulaba para la
presidencia de la Nación a Ezequiel Martínez, el candidato de
Lanusse (puro compromiso político, Lanusse había dado vía libre a
la construcción del estadio en la Ciudad Deportiva). Mitjans
respondía a un sector del sindicalismo peronista. Así que después
de dejar el club fue primero interventor y después presidente de la
AFA pero duró poco, cuestión de internas, lo sacaron y pusieron en
su lugar a Bracutto (hombre de la todopoderosa UOM que manejaba el
siniestro Lorenzo Miguel). Lo gracioso fue que muchos años después,
en 1986, Mitjans volvió a integrar una lista encabezada por el Puma
Armando, el hombre a quien tan mal había tratado (perdieron contra Alegre-Heller). ¡Ah, la
política! Tengamos memoria, leamos historia, es útil.
EL
BOLETÍN: ORION 4, MARÍN 5, DÍAZ 6, TORSIGLIERI 6, COLAZO 4, GAGO
6, ERBES 6, LODIERO 7, PALACIOS 5, CALLERI 6, MARTÍNEZ 6 (FI), MELI
5, OSVALDO 5.
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