Cosas
del maravilloso y maldito fútbol, se termina pidiendo la hora cuando
un rato antes todo parecía encaminarse hacia el segundo 5-0 en
cuatro días o algo equivalente. Menos mal que se acabó, menos mal
que ganamos. ¿Qué nos pasó? Nunca vamos a terminar de saberlo,
cualquier intento de explicación resultará insuficiente.
La
salida de Gago, a los 7 minutos del segundo tiempo, nos hirió de
consideración. Era el patrón del equipo. Otra vez, de 5, bien
definido, dueño del medio, el que marcaba el estilo, con esa
claridad que tiene para sacarla siempre redonda hacia cualquier lado.
Para jugar con un 5 como Gago se necesita uno al lado de él que los
corra a todos y lo tuvimos en el Cabezón Meli.
Cuando
se lesionó el Tucu Palacios y no teníamos más cambios, empezó a
entrar agua por arriba de la línea de flotación. Es difícil
aguantar casi media hora con diez jugadores y medio pero puede hacerse
sin penar tanto como penamos, sobre todo después de haber dejado
establecida una superioridad tan clara. El déficit fue que no
encontramos quien tuviera la pelota.
Esta
vez no tocó un gran partido del Uru Lodeiro pero lo que pasa es que
Lodeiro, con toda la capacidad técnica que tiene, corre y corre.
Esta vez, en estas circunstancias lo que hacía falta era un tipo que
corriera menos, que la pusiera debajo de su suela, que se la llevara
a la casa, que la pinchara. Seguro que en Don Torcuato había uno
mirando el partido por televisión, tomando mate y sufriendo con
todos nosotros. Ése nos hubiera venido bien pero ya no está.
Boca
empezó metiendo presión alta, girando en derredor de Gago y
desdoblando gente por los costados. Bien, bien. Muy buen debut de
Peruzzi, el tipo es un tractor por su costado. Salió acalambrado,
esperemos que sea nada más que eso porque si se consolida, es una
presencia muy valiosa.
Faltó
llegada, en esos primeros veinte minutos. Apenas esa de Palacios que
el arquero sacó al corner, abajo. Después hubo que tomarse un
resuello, es lógico. La pena es no haber sacado ventaja en ese
segmento inicial tan favorable.
Cuando
el partido parecía medio en punto muerto, nos pusimos 1-0. Tiro
libre bien puesto por Lodeiro. Es una diferencia clave respecto del
año anterior el tener ahora un jugador que maneje tan bien las
bochas paradas. Lo perdieron al Cata y el Cata metió un cabezazo muy
bien puesto, bien cruzado, inalcanzable.
Buen
momento del Cata, sólido, seguro, líder, conjunción perfecta con
Torsiglieri. En la solvencia de la dupla central se afirma el equipo
pero además, el Cata manda, sale y hasta hace goles.
Antes
de irnos al descanso, el segundo. Gran jugada. La recuperación de
Gago, la prolongación en Peruzzi y el perfecto centro del Tucu. Para
rematarla, el salvaje anticipo ofensivo del Loco Osvaldo en el primer
palo, cabezazo mortal, levantando la red. Golazo.
¿Cuánto
le ponemos, al Loco? Cada vez que entra en contacto con la bola
pareciera que va a pasar algo. A veces la tiene que hacer sencillita
pero se tienta y quiere inventar algún chiche. Esta vez demostró
que puede ser bueno aguantando de espaldas, pivoteando. Lo que más
cuenta es que, sin haber terminado de engranar, sin que todavía
hayamos podido definir bien a qué juega, mete goles.
El
segundo tiempo pintaba para trámite, tranqui. Y así empezó. Pudo
haber llegado el tercero con esa que el arquero le sacó a Lodeiro o
con la que Gago cabeceó de pique y se fue por arriba pero lo que
llegó fue la lesión de Gago. Ya nos estábamos olvidando de las
nanas musculares de Gago, venia con continuidad, se lo veía bien.
¿Por cuánto lo vamos a perder, ahora? Lo vamos a sentir, seguro.
Igual,
Defensa no aparecía en el partido, al descuento no se lo veía venir
por ningun lado. Pero ocurrió. Un pase filtrado por Barbieri, una
oportuna diagonal hacia afuera de Sánchez Sotelo (el hijo de aquel 2
nuestro que hizo debutar el Toto Lorenzo y después se fue a
Platense) para definir casi contra el fondo de la cancha. Hay quien
le adjudica responsabilidad a Orion pero el Gordo (que en el primer
tiempo le había sacado una muy complicada a Isnaldo) hizo lo más
aconsejable, priorizó el primer palo. Sánchez Sotelo se la cruzó,
la metió en un lugar muy difícil, con poco espacio.
A
partir de la lesión de Palacios nos complicamos. El Vasco ya lo
había puesto a Nico Colazo por el Burro para fortalecer el medio,
dos líneas de cuatro con Lodeiro de doble cinco pero soltándose. No
estaba mal pensado pero al no tener seguridad en el traslado, porque
se había ido Gago, el equipo se veía conmovido, tambaleante.
Debe
puntualizarse, de todos modos, que Defensa casi no llegó. Casi,
porque tuvo ese gol mal anulado. Julio Rodríguez estaba habilitado,
nos salvó la banderita del tal Germanotta (lindo apellido). Acá sí que la respuesta
de Orion había sido débil, blandita, a él también lo salvó
Germanotta. Algunos contraataques de los últimos minutos pudieron
habernos dado una diferencia más tranquilizadora pero no liquIdamos.
Y
sí, pareciera que se sintió el cansancio, para varios fue el
segundo partido en cuatro días. Para los giles que dicen que no
tiene nada que ver, que los jugadores viven para eso, que tienen que
poder jugar sin mella todos los partidos que les pongan, ahí está
la respuesta: lesiones musculares de dos jugadores que se suman a las
de Burdisso, Cubitas y Pablo Pérez sin contar el calambre de
Peruzzi.
Ahora
se viene otra rota. No van a Venezuela Orion, Torsiglieri, Lodeiro ni
Osvaldo además de los lesionados, claro. Reapareció en la lista el
Negro Chávez. Hay plantel y el plantel está aguantando. Estamos
bien. Primeros en AFA (por lo menos hasta que juegue Central),
primeros en el grupo de la Copa, sólo dos puntos perdidos en ocho
presentaciones. Una de las materias que nos faltan es no enredarnos
en partidos que pintan fáciles, como lo era el de Defensa. Y no
depender tanto de un solo jugador.
EL
BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 7, CATA 7, TORSIGLIERI 6, MONZÓN 5, MELI
6, GAGO 8, LODEIRO 6, PALACIOS 6, OSVALDO 6, MARTÍNEZ 4 (FI), ERBES
4, COLAZO 4, FUENZALIDA 4.
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