Luis
Garisto, viejo baqueano del fútbol que nunca pasó por Boca pero
mereciera haber pasado, sentenció una vez: “Con un arquero boludo
no hay táctica que valga”. Cae redonda la idea para definir lo que
nos pasó en La Plata con Estudiantes. El partido lo perdió Sara,
regaló dos de los tres goles con dos errores de cálculo grotescos,
guarangos, ridículos, desopilantes. Sus fallos derrumbaron al
equipo, minaron la confianza de todos, nos mataron.
Tanto
que nos había ilusionado Sara cuando recién llegó, los entusiastas
muchachos periodistas del C.A.O.O. (Club Atlético Odiadores de
Orion) lo postulaban para la titularidad sin ambages. Y tan venido a
menos que se lo ve ahora, como para concluir que, con vistas a la
segunda mitad del año, tendríamos que ir pensando en conseguir otro
segundo arquero.
Una
lástima porque en buena parte del primer tiempo Boca se había
entendido bien con la pelota y como encontraba espacios, porque
Estudiantes era el urgido y los dejaba, se abrían perspectivas más
que interesantes. Pero en poco tiempo pasamos de estar 1-0 a estar
1-2 y ya no hubo reacción, todo el segundo tiempo se nos consumió
en la inoperancia e impotencia y para ponerle la firma a los noventa
minutos, apareció la última “cagadota” (Óscar Córdoba dixit)
de Sara y nos amasijó del todo nada menos que Lucas Viatri.
Ese
primer tiempo fue, por lejos, lo mejor que se le haya visto a estas
formaciones de suplentes que venimos poniendo en el campeonato. Con
Rodrigo Bentancur, la transición de defensa a ataque se hacía con
fluidez, a veces se asociaba Messidoro, Chicco aparecía bien parado
y arriba, sobre todo el Tucu Palacios y en menor medida Chávez
estaban picantes.
El
gol con que pasamos a ganar estuvo muy bien trabajado: recupero de
Bentancur, prolongación en Messi, apertura para Palacios, centro
mortal y la aparición del Negro para poner la cabeza. La tele
dictaminó que hubo off side pero en la cancha no se le ocurrió a
nadie, ellos ni protestaron.
Pintaba
lindo pero nos empezaron a mortificar por la derecha, la izquierda
nuestra, la zona del tándem Silva-Colazo más Rolín. Subía Sánchez
y no lo paraba nadie. La primera subida de Sánchez había terminado
con un remate alto de Rodríguez. La segunda fue gol porque Sánchez
metió un centro bajo, Fernández anticipó en el primer palo y
sonamos, a sacar del medio.
Hubo
otra en que el que nos llegó al fondo fue Solari y esta vez Sara se
puso la mano derecha para salvar frente a Rodríguez pero muy pronto
iba a llegar el segundo. Horrenda salida de Silva que pasó de largo,
otro centro de Sánchez, Sara que quiso cortar volando como Súperman
pero le erró a la pelota como por un metro, Fernández puso la
cabeza y en el arco no había nadie.
Iban
33 minutos del primer tiempo y ahí se terminó el partido porque
Boca ya no se recuperó. Tomada nota de que el fondo era un desastre,
de que sólo Tobio ofrecía alguna seguridad pero no podía con sus
compañeros, todo el equipo fue deshilachándose. En el segundo
tiempo no pasó nada de nada porque se oscureció Bentancur,
Messidoro se enredó permanentemente y el Tucu Palacios quedó solo
para pelear contra todos por algún bochazo que le cayera cerca.
Estudiantes supo que Boca no tenía más gasoil e hizo la plancha.
Guillermo
lo sacó al Negro Chávez por cuidarlo para el jueves y con Benegas
jugando de espaldas contra los centrales se nos fue la última
oportunidad que pudiera quedar de mover alguna bola por abajo. De
toda la segunda mitad se rescatan dos apariciones por la izquierda,
una de Messidoro y otra de Palacios, la primera se fue desviada y la
segunda lo encontró bien parado a Andújar. Ya que estábamos,
podría haber tenido algunos minutos más el cordobesito Maroni, del
que se viene hablando muy bien (yo no lo tengo visto) pero bueno...
Juro
que cuando entró Viatri sentí un no sé qué. Después iba a saber
qué era. Llegó ese remate desde afuera, ese rebote y de nuevo Sara
que salió a cazar mariposas y de nuevo el arco “desguarnecido”,
como se decía antes, para que Lucas nos bajara la guillotina.
En
fin, la cabecita la tenemos en el jueves. Más allá del episodio
Osvaldo, que vino a perturbarnos de la manera menos pensada, estamos
bien. Me gustaría más el Negro Chávez que el Pachi Carrizo,
todavía no lo veo a Bentancur, mejor que siga Meli, veremos que
deciden los mellizos.
Triste
despedida la de Osvaldo, tanto circo que se armó con él, tanto
ruido que hizo fuera de la cancha y tan poco dentro. Es buen jugador,
Osvaldo pero no sólo lo limitan sus debilidades personales, sino que
su condición de monito mediático, servido para que se lo devoren
las fieras, sepulta lo que esencialmente pudiera ser como futbolista.
Chau, Dany, seguí con tu vida. Nosotros estamos enfrascados en algo
grande.
EL
BOLETÍN: SARA 2, MOLINA 4, TOBIO 6, ROLÍN 4, SILVA 3, BENTANCUR 5,
CHICCO 5, MESSIDORO 4, COLAZO 4, PALACIOS 6, CHÁVEZ 5 (FI), BENEGAS
4, MARONI NC.
Que buena frase el comienzo de la nota. Pura verdad. Sumo a los arqueros horribles que tuvo Boca, además de Sara a : Luchetti, Javier García, Sandro Guzmán, Trípodi
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