Te cuento, Daniel, Tano, que
estaba indeciso, ayer. Había quedado muy desalentado después de perder con
Argentino de Junín. Con San Lorenzo vi un rato por Internet y abandoné. Al
final dije “voy, éste se podría ganar”.
Me empecé a deprimir cuando,
para cortar camino, fui hasta La Bombonerita atravesando por dentro La
Bombonera (por ahora nos dejan entrar, a los vitalicios). Estaban armando los
stands para la Expo Boca, no sabía si estaba dentro de La Bombonera o de
Farmacity.
Empezó el partido y si mal no
recuerdo, el único parcial a favor nuestro iba a ser el 2-0 inaugural. Después,
siempre de abajo. En dos pasajes igualamos pero enseguida pasamos a perder de
nuevo. Se peleó hasta el final pero no.
Sí, yo también me prendí en las
puteadas contra vos con que arrancaron los pibes de detrás del aro que da a las
vías. No creo que te importe, estás acostumbrado. Para un tipo con la exposición
pública que tenés, con la responsabilidad que tenés, resulta inevitable. Y creeme,
quiero abstenerme de pegarte golpes bajos. Se me dio por escribir esto porque
quiero creer que el escudo de Boca que cuelga de tu cuello, parecido al mío
(aunque sin tu cadenita de oro), lo sentís de veras cerca del zurdo.
¿Sabés? Perdoname que me ponga
nostálgico, soy así. Yo me asomé al básquet de Boca muy poco después que al fútbol.
Con aquel equipo multicampeón de comienzos de los sesenta. El que ganó nueve títulos
al hilo entre 1961 y 1963, Apertura, Oficial y Metropolitano en cada uno de
esos años. Lo veía por televisión. Jugaba de local, no sé si sabés, en lo que
entonces se llamaba Salón Azul, que después pasó a llamarse Benito Quinquela
Martín. Piso de mosaico. Donde ahora está el Shopping-museo (75% Shopping, 25%
museo). El equipo del Caña De Simone, el riojano Jesús Díaz (uno de esos bases petisones
de aquella época que parecía tener las manos imantadas), Borda (todo un símbolo
por varios años), Miguel Carrizo, el lungo Mazzini, Schime, Noval, Novoa, De
Fornasari… Técnico, Abelardo Dasso. Me acuerdo de una final de Metropolitano
contra Racing (Alix, D’Aquila, Closas, Chaer…), en el Luna, debe haber sido en
el 63. Faltaban 30 segundos y estábamos seis puntos abajo, no existían los
triples. Llegamos al suplementario y ahí les pasamos la aplanadora.
Después vinieron Delguy, Dumani
(que era por entonces el jugador más alto del país), Firpo, Maina… Me acuerdo
de un título de El Gráfico: “la fórmula que patentó Boca: rebote, contraataque
y gol”.
Hubo muchas vueltas. En el 77
nos fuimos por primera vez al descenso, después de un desempate con Huracán de
San Justo. A continuación vino una linda etapa. En el 78 Boca trajo por primera
vez tres negros yanquis (sí, esa también la inventó Boca): Ken Hubert, David
Reavis y otro, West, que no metía puntos pero se quedaba con todos los rebotes
en el aro nuestro. Los cinco “inicialistas” (como creo que se dice ahora) los
completaban dos argentinos, el base Elena y el escolta Baudoin, a quienes llamábamos,
respectivamente, “Trobbiani y Tarantini”, porque a ellos se parecían vagamente,
sobre todo por los pelos. En la B de la Federación de Capital, por aquellos años,
había unos pocos equipos fuertes (Defensores de Santos Lugares, San Miguel) y
el resto eran grupos de muchachos que se juntaban como para transpirar un rato.
Había veces que Boca ganaba, por ahí, 108 a 34. Sí, soy un pajero pero me encantaban
esos partidos.
A comienzos de los ochenta se
apostó fuerte y lo trajeron a Perazzo, entero. Después empezaron a reducirse
los presupuestos y empezaron a caer jugadores que ya estaban de voltereta. Por
Boca anduvieron Pellandini y Raffaelli pero no eran los que habían sido.
Ya en tiempos modernos vino la
Liga Nacional y bueno, tenemos tres adentro. A la Oveja Hernández y a Lamas los
inventamos nosotros. Paco Festa fue un ídolo casi a nivel del fútbol, al negro
Byron llegamos a quererlo como si hubiese nacido en Suárez y Necochea. Uno se
pone a pensar que por Boca pasaron, por ejemplo, Gutiérrez y Leiva, mira después
a estos muchachos que juegan ahora…
Hispano Americano es flojo,
flojito pero nos ganó. En el último cuarto hubo más goleo pero hasta el
tercero, por el marcador, parecía un partido de la década del treinta. Ni un
triple. Ya cortaron a uno de los negros, Chris Johnson, que sumó muy pocos
minutos, hubo partidos que los miró completos desde el banco, lo trajeron a
pasear por la Reina del Plata. En su lugar vino un base nuevo, Gianella, como
para tener dos bases mínimamente confiables (a López Banega ni lo ponen y por
algo debe ser). Porque si no, Lucas Pérez jugaba 37 de los 40 minutos y ya no
se juega más así al básquet, hay que rotar.
Lucas Pérez es de lo más
rescatable que tenemos pero sea por característica natural o porque no confía
en quienes lo rodean, quiere hacer todo solo. Con Ferro estábamos igualados en
los últimos segundos y teníamos la última bola, Pérez la quiso hacer toda,
él contra cinco. La desperdició, fuimos al suplementario y nos mataron, ya se
veía que tenían más resto. Anoche, el griego Lampropoulos, otro de los
rescatables, se metió un gol en contra. ¡Increíble! Tiraron un libre, erraron,
Lampropoulos quiso agarrar el rebote y la mandó adentro. Me dicen que Funes, de
pibe, era buen triplero, ahora no mete nada. Justo un Funes perdió la memoria,
nos pasa cada cosa… Hay un jugador de los que más minutos tienen que los otros
días le preguntó a un periodista (no voy a nombrar a ninguno de los dos porque
no quiero crearles problemas) cómo podía hacer para sacarse una foto con
Carlitos Tevez. ¡Es verdad! Un basquetolista profesional del club no sabe cómo
acercarse a los jugadores de fútbol. Como para pensar que se sienten más fuera
que dentro de Boca.
Perdimos, una vez más. Con Hispano
Americano. Estamos en 3-10, penúltimos en la Conferencia Sur, sólo arriba del
que nos ganó anoche. Este equipo de Boca es impresentable, Daniel, Tano.
Indigno del club. Sé que te morís de ganas de bajar el básquet, aunque por
ahora no te atreviste. Como bajaste el voley y el futsal femenino. “No mando más
jugadores a Santa Cruz con pasajes de avión y hotel”, me dijiste,
personalmente, en diciembre, antes de las elecciones.
Esto no empezó con vos, el
sostenimiento del básquet siempre fue un tema. Una vez lo escuché al Ruso
Heller, el tipo que junto con el viejo Alegre le salvó la vida a Boca en los
ochenta, decir: “El básquet genera una enorme cantidad de egresos y ningún
ingreso”. Aunque pudiera no creerse, los une una coincidencia, llamémosla “filosófica”,
muy profunda, a vos y a Heller: conciben a Boca como una entidad financiera, una
organización con fines de lucro, una fábrica de guita. ¿Qué querés que le haga?
A mí no me entra en la cabeza. “A La Bombonerita van 200” , también me dijiste. ¿Y
cuántos querés que vayan, con este equipo? Con Obras, en la primera fecha,
estaba llena. Después vieron.
No, soluciones a mí no me
pidas. Yo soy hincha, el dirigente sos vos, Daniel, Tano. Decís que tenés buena
relación con Tinelli, preguntale cómo hace con San Lorenzo. Y por favor, no me
contestes con los 13.543 votos que sacaste en diciembre. Vos nos tenés que
cuidar a todos, se supone. A los que te votaron y a los que no te votamos. Cuidanos.
Te quedan más de tres años del mandato que te dieron. Y mirá que si algún día,
por esas cosas, nos extinguiéramos los hinchas, por lo menos éste negocio se te
termina.
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