lunes, 21 de noviembre de 2016

CON LOS PALOS EN CONTRA Y EL PITO A FAVOR

Detalles tan pequeños de los dos son cosas muy grandes para olvidar y a toda hora van a estar presentes, ya lo verás”, cantaba el romanticón setentoso Roberto Carlos (no el que jugaba de 3). Y sí.
El autor del presente opúsculo siempre prefiere privilegiar el análisis del juego, el desarrollo, para encontrar en consecuencia las claves del desenlace. Sin embargo, a través de un discurso instalado entre nosotros, principalmente por los entrenadores, se insiste en que, dentro de un fútbol caracterizado por el equilibrio de fuerzas, definen los “pequeños detalles”. Así pasa con este insatisfacorio, frustrante empate ante Central: hay que empezar por los detalles.
Detalle 1: las expulsiones. Gutiérrez es un pendenciero, nadie lo negaría. En una sociedad menos enferma, lo que hizo sería un chiste. El Rober Cabañas le gritó un gol en Mar del Plata a la tribuna de River, Carlitos hizo la gallinita en la cancha de ellos, el negro Iarley los gastó a los de San Lorenzo, apuntado todo esto sin forzar para nada la memoria. Lo mejor hubiese sido, después de lo de Gutiérrez, ganarles el partido y al final, exhibirle a Teo el miembro viril y sugerirle: “succiónamelo”. Pero no, nos volvimos locos. Y por ser buenos, supongamos que nuestros jugadores se calentaron en serio, no es que hayan querido tribunear. La ligó Centurión como pudieron haber sido algunos otros, tal vez entre Ricky y Teo quedó alguna cuenta pendiente en el vestuario de Racing. Diez contra diez. Si hubiésemos sido menos pavos, quedábamos once contra diez, lo apuntó bien Guillermo.
Sí, claro, en una sociedad tan enferma como la nuestra, Gutiérrez “incitó a la violencia”, hasta dicen que ya anda por ahí algún fiscal ganando micrófono y cámara. Hay un punto que también podríamos enfocar: mientras sigamos dándole tanta importancia a gestos como el de Gutiérrez, contribuimos a seguir siendo rehenes de los violentos. Si ubicáramos dichos gestos como lo que verdaderamente son, pavadas, quizás estaríamos dando comienzo a la descompresión que hace falta para que los violentos pierdan terreno.
Detalle 2: el arbitraje. Herrera lo cagó a Central dos veces. El de Fabra a Ferrari fue un penalazo, Herrera estaba ahí nomás pero pensó que Ferrari se tiraba. Y bueno, se tiran tanto, los jugadores, que a veces pasan estas cosas, como en la vieja fábula del pastorcillo mentiroso. Y la última, en el cierre, después del tiro libre de Martínez y el segundo remate de Colman, después del rebote, quedaban tres jugadores de Central perfectamente habilitados ante Sara, como para que eligieran quién la metía en un ta-te-ti. El banderita Moyano vio off side de Camacho, nos salvamos.
Ahora sí, analicemos el juego más allá de los determinantes “detalles”. Durante el primer tiempo, más de media hora, Boca atacó bien y defendió mal. Fue directo, produjo asociaciones, con Carlitos bien tirado atrás, como con Gimnasia, y Benedetto on fire (jugó una primera mitad espectacular y después se esfumó, se fue de la cancha). En cuanto a que defendimos mal, el cargo no es a los integrantes de la última línea sino más bien a los volantes. ¿Cuántas veces lo dijimos, cuántas volveremos a decirlo? Con Pablo Pérez y Bentancur en el doble cinco nos falta corte. Esta vez Bentancur anduvo bien con la pelota en los pies y hasta creció cuando pasó a ser el volante más retrasado. Pablo, en cambio, estuvo impreciso, perdió muchas. Más allá de lo circunstancial, el tema de fondo es que con ellos nos cuesta interrumpir la circulación del rival. Y si enfrente tenemos tipos que la manejan bien, como Lo Celso, Montoya y Fernández, quedamos condenados a jugar sin la pelota por mucho tiempo. Esta vez pudo haber salido bien, porque cuando recuperábamos, teníamos espacio y salíamos rápido. Así fue todo el primer tiempo.
Lo abrimos temprano. Buena presión de Carlitos sobre Martínez, buena presión de Benedetto sobre Gissi, error forzado de Gissi y después, la definición de Darío, una pinturita. Derecho para el área, tomándose el tiempo necesario cuando le salió Sosa y la picadita suave, ya con el arquero jugado, delicioso.
No lo aguantamos, nos empataron enseguida. Central la tenía mucho pero no llegaba nada. Una vez más, permitimos que la manejaran cómodos pero en la oportunidad, demasiado cerca del área. Notable pase filtrado por Lo Celso, Gutiérrez solo con Sara, gol. Se quedó Fabra, habilitando. Frank fue fiel a sí mismo: bien en ataque, con errores en defensa. Entre ese quedo que derivó en el gol de Central y el penal a Ferrari que no le cobraron, dos participaciones negativas y decisivas.
Tres tiros en los palos en diez minutos, la puta que lo parió. El de Carlitos (que estaba jugando muy bien) desde afuera, en el travesaño, excelente resolución, lástima que no le salió unos milímetros más abajo. El de Benedetto (que todavía estaba on fire, antes de irse), muy buena acción colectiva, con Carlitos abriendo espacio y Fabra llegando al fondo para meter el tradicional y nunca bien ponderado centro hacia atrás, lástima que a Darío no le salió unos milímetros más abajo. El corner de Pavón desde la izquierda, visto desde los pupitres de prensa que están justo ahí, un poema observar la trayectoria de la bola, cerrándose para caer por detrás de Sosa, lástima que no le salió, a Cristian, unos milímetros más adentro.
El segundo tiempo fue una cagada, así de simple. Boca jugó por mucho tiempo adelantado pero no siempre en posesión de la pelota. Central se retrasó, jugó para los costados, nos desgastó. Ya sin Benedetto, que no participaba, el mejor socio de Carlitos fue Bentancur pero en los últimos metros de cancha no encontramos nada. Hubo una en que Bentancur llegó al área en buena posición pero le salió una masita, ay, Rodrigo. Hubo otra en que Carlitos lo dejó a Pavón de frente, por la media luna pero Cristian le pegó muy arriba, ay, Cristian.
Ellos contaron con la de Camacho que tapó bien Sara, excelente asistencia de Tobio. Cerró para adentro y se la dejó a un rival que venía de frente al arco nuestro, menos mal que Camacho quedó con poco espacio y Sara lo atoró bien.
Llegó la hora de los cambios. ¿Cuántas veces lo dijimos, cuántas volveremos a decirlo? No se entiende con qué criterio arma Guillermo el banco. La salida de Pavón se imponía, lo único que hizo bien fue el corner en el palo. El tema era a quién poníamos. Si entraba Bou, había que pasar a jugar con dos 9 e íbamos inexorablemente al embudo que nos ofrecía Central. Si entraba Zuqui, como ocurrió (y aunque no jugó mal Zuqui), teníamos un volante más y un delantero menos. Tiene que haber, en el banco, un delantero externo, Solís. Después, Pérez por Pérez, la salida de Pablo también estaba cantada. No hay mucho para discutir pero es del caso preguntarse para qué tener en el banco a Sebastián y a Gago, que juegan de lo mismo. Y preguntarse, también, para que tener en el banco a un jugador con la chapa de Fernando si no le vamos a dar ni un minuto.
Lo de Silva por Fabra fue por un calambre, listo. Silva iba a protagonizar la mejor oportunidad de Boca en todo el segundo tiempo, el tiro libre que jugaron corto con Carlitos sobre la derecha, lindo zurdazo en comba por Jony, buena respuesta de Sosa. Única intervención exigida que tuvo Sosa en todo el partido. Poco. ¿No?
Se fue la tercera parte del campeonato y estamos a siete puntos. Unos cuantos, aunque falte mucho. Veníamos de ganar por primera vez afuera y ahora dejamos caer los primeros dos puntos adentro. Así es este Boca, juramentos y traiciones. Ahora, la trifecta infecta, San Lorenzo-Racing-River, antes de Colón y las vacaciones. Si los cuervos pasan a la final de la Sudamericana, piden postergación. ¡Qué ganas nos tienen! ¡Cuánto significamos para ellos! En lugar de pedir postergación entre las dos finales, con Olimpo, la piden antes de la primera, con nosotros. A Independiente le pusieron suplentes pero a Boca, no. El precio de ser el único grande.

EL BOLETÍN: SARA 6, PERUZZI 5, VERGINI 5, TOBIO 3, FABRA 4, PABLO PÉREZ 4, BENTANCUR 6, PAVÓN 3, CARLITOS 7, CENTURIÓN NC, BENEDETTO 6 (FI), ZUQUI 5, SEBASTIÁN PÉREZ NC, SILVA NC.


No hay comentarios:

Publicar un comentario