Vamos
por la fecha once y Guillermo busca, sigue buscando. Volvió a tocar
teclas, varió nombres, varió sistema. Y parece (esperemos que dure)
que encontró, esta vez. Armó un cuadrado de gente muy amiga de la
pelota y la pelota se sintió bien, se sintió cómoda con Boca,
valorada, respetada, a sus anchas. Claro, la noticia principal, la
novedad, fue ese muchacho que jugó como volante central, eje de
circulación, padre de la criatura, abanderado de una idea muy
definida.
Podrá
decir Guillermo “y cómo querés que encontrara la fórmula antes,
si a éste no lo tenía”. Verdad. Ahora lo tiene, lo tenemos. Y
queremos creer que en su derredor va a afirmarse el equipo que
deseamos, que nos represente, que gane. Así, como ganó esta vez, un
partido clave, fundamental, un clásico, en una cancha podrida,
contra un rival repodrido, contra tipos que no nos quieren nada pero
nada-nada.
Fernando,
con su señorío, se paró en el medio, avisó “aquí estoy”,
invitó “síganme” e hizo que sus compañeros jugaran, que
sintonizaran la misma frecuencia. Fue un Boca nuevo, distinto que
nació de su presencia. Excelente primer tiempo de Pablo sobre la
derecha, ida y vuelta constante y el buen trato de siempre con el
balón. Carlitos, pleno, rodeado de jugadores que lo entienden y a
los que entienden. Nueve a lo Carlitos, yéndose hacia atrás para
juntarse seguido con la bola y para estar en la cocina, en la
gestación del juego. Bentancur, por la izquierda, bien, jugando al
mismo juego que los otros.
Algún
chisporroteo, en el primer tramo, con las pelotas paradas en contra.
Se perdió alguna marca, como si hubiese habido alguna deuda de
concentración. Pablo Díaz nos cabeceó muy libre a la salida de un
corner, Caruzzo se llevó una pelota por delante, menos mal, delante
del arco. Y una contra en la que nos agarraron medio desarmados
terminó con ese zurdazo alto de Belluschi.
Si
el 5 es Fernando, no le vamos a pedir que coma garrones. Los
centrales saben que se les va a cargar buena parte del juego y a
estos centrales (esta vez con el Chaco Insaurralde en lugar de Tobio)
todavía no les tenemos la suficiente confianza. Pero a no
equivocarse: Boca puede ser consistente, puede ser lo suficientemente
sólido con estos mismos nombres y con esta misma estructura. Porque
Fernando, metiéndose entre los centrales, recupera mucho más de lo
que muchos quieren hacer ver, es un elemento defensivo con mayor
capacidad de corte de la que muestran, por ejemplo, Pablo y Bentancur
cuando juegan en doble cinco. Fernando, por sobre todo, juega y eso
es lo primero que salta a la vista pero tiene oficio de 5, recula
bien, interrumpe, más de lo que algunos ven.
El
primer gol, golazo del Pelado Benedetto, es muestra de cómo
pretendía jugar Boca. Pelota por abajo, Gago, Bentancur, Carlitos,
gran pase de Carlitos, filtrado para la aparición de Benedetto, en
diagonal, a espaldas de los centrales. Cuando hizo ese engenchecito
para adentro, Benedetto, costó en principio entenderlo porque lo
primero que se vio fue que volvían a acomodarse los centrales pero
no, estuvo perfecto, fue la pausa que necesitaba para afirmarse
mejor, ya había relojiado que Torrico empezaba a salir y le dejaba
espacio. La definición por arriba, fantástica, soberbia,
inmaculada, impoluta.
Andaba
muy derecho, Darío. Ya antes había sorprendido con una media vuelta
que se le fue desviada, le dio sin dudar, está con confianza. Habría
que verlo más minutos para dilucidar si, dentro de este esquema,
termina de encontrar su lugar en la cancha pero está muy picante en
el área. Lástima que lo perdimos enseguida, seguro que nos va a
faltar en los próximos partidos. Lesión muscular, cagada grande,
qué le vamos a hacer...
Un
buen dato es que entró Bou y la primera que tuvo, no la dejó pasar.
La jugada fue toda de Zalazar, el pibe de ellos que había
reemplazado a Coloccini, se aturulló, la dejó cortita, error
mortal. El mérito de Bou es que lo apuró, lo apretó, la ganó y no
hesitó, metió el remate cortito sin dar tiempo a nada, dejó a
Torrico sin posibilidad de reacción. A Bou le va a costar más que a
Benedetto participar, sumarse a los circuitos de circulación,
integrarse al proyecto. Pero metió un gol, eso tiene que hacerle muy
bien, vamos a necesitar de él en las fechas que se avecinan.
Los
dejamos crecer en los últimos minutos del primer tiempo. Por la
derecha nuestra surgieron algunas fisuras. Por ahí ya nos había
llegado Blanco, en esa que tapó muy bien Sara. Y justo antes de
irnos a los vestuarios, qué pena, por el mismo lugar, llegó el gol
de Belluschi, retrocedimos mal, nos tomaron muy abiertos.
Tendríamos
que haberlos liqidado en el primer segmento del segundo tiempo. Ellos
tuvieron la de Cauteruccio en el palo y ya más avanzado en el juego,
la otra de Cauteruccio, segunda y vital intervención de Sara. Fueron
jugadas que se dieron así pero San Lorenzo no llegaba, nunca, bien
armado y ojo, que San Lorenzo, en los últimos tiempos, ha sido el
equipo mejor armado en ataque. Boca seguía fiel a sus conceptos
iniciales. La mejor con que contamos, que tendría que haber sido
gol, fue esa de Pablo Pérez, que apareció libre por la derecha para
definir frente a Torrico, después de una magistral asistencia de
Carlitos. No le dio la suficiente fuerza, Pablo y permitió que
salvara Caruzzo.
Tuvimos
otras en que llegamos a los últimos metros muy bien pisados pero acá
hubo una falla individual muy marcada. Pavón equivocó
permanentemente las decisiones, nunca encontró precisión. Pateó
cuando tenía que buscar compañía o se le fue larga o le quedó
corta, nunca la justa. Mal partido de Cristian, desentonó.
Volvimos
a ceder mucho la pelota en el último cuarto y acá, la razón muy
evidente fue que se cansaron Pablo y Carlitos, fundieron, se les
terminó la nafta. Carlitos buscaba aire apoyando las manos en las
rodillas. Pablo, después de tanto ida y vuelta, erraba pases y
comprometía pelotas porque ya las gambas no respondían a las
órdenes que llegaban desde arriba. Pero aguantamos bien. Eso sí, en
pelotas paradas, volvieron a cabecearnos dos veces en el área,
Caruzzo y Pablo Díaz, desviado, menos mal.
Buen
partido, muy buen partido de Boca. Buena imagen. Así, sí. Y éste
pintaba difícil, era difícil. El primero de los tres clásicos en
fila nos dejó bien parados, estamos más cerca de la punta y lo más
importante, lo más valioso, encontramos una línea de juego con
intérpretes adecuados que puede seguir dándonos resultados. Que
tendría que seguir dándonos resultados. Lo de Benedetto lo vamos a
sufrir, venía muy derecho. Lo de Gino Peruzzi pareciera que no fue
más que un calambre, vamos a ver.
Se
viene Racing, ellos también están dulces. Estamos en un momento
neurálgico que va a definir todo el futuro inmediato. Si llegamos
firmes a las vacaciones, se nos va a aclarar todo el panorama.
Tenemos con qué, Guillermo pulsó esta vez donde tenía que pulsar,
Fernando nos da fisonomía de equipo, con Carlitos-Pablo-Bentancur
juntos se puede jugar. Es lo que necesitamos, lo que siempre se
necesita.
EL
BOLETÍN: SARA 7, PERUZZI 5, VERGINI 5, INSAURRALDE 5, FABRA 5, PABLO
7, GAGO 8, BENTANCUR 6, PAVÓN 4, CARLITOS 8, BENEDETTO 7 (FI), BOU
6, ZUQUI NC, MAGALLÁN NC.
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