lunes, 28 de noviembre de 2016

JUGÓ GAGO, JUGÓ BOCA

Vamos por la fecha once y Guillermo busca, sigue buscando. Volvió a tocar teclas, varió nombres, varió sistema. Y parece (esperemos que dure) que encontró, esta vez. Armó un cuadrado de gente muy amiga de la pelota y la pelota se sintió bien, se sintió cómoda con Boca, valorada, respetada, a sus anchas. Claro, la noticia principal, la novedad, fue ese muchacho que jugó como volante central, eje de circulación, padre de la criatura, abanderado de una idea muy definida.
Podrá decir Guillermo “y cómo querés que encontrara la fórmula antes, si a éste no lo tenía”. Verdad. Ahora lo tiene, lo tenemos. Y queremos creer que en su derredor va a afirmarse el equipo que deseamos, que nos represente, que gane. Así, como ganó esta vez, un partido clave, fundamental, un clásico, en una cancha podrida, contra un rival repodrido, contra tipos que no nos quieren nada pero nada-nada.
Fernando, con su señorío, se paró en el medio, avisó “aquí estoy”, invitó “síganme” e hizo que sus compañeros jugaran, que sintonizaran la misma frecuencia. Fue un Boca nuevo, distinto que nació de su presencia. Excelente primer tiempo de Pablo sobre la derecha, ida y vuelta constante y el buen trato de siempre con el balón. Carlitos, pleno, rodeado de jugadores que lo entienden y a los que entienden. Nueve a lo Carlitos, yéndose hacia atrás para juntarse seguido con la bola y para estar en la cocina, en la gestación del juego. Bentancur, por la izquierda, bien, jugando al mismo juego que los otros.
Algún chisporroteo, en el primer tramo, con las pelotas paradas en contra. Se perdió alguna marca, como si hubiese habido alguna deuda de concentración. Pablo Díaz nos cabeceó muy libre a la salida de un corner, Caruzzo se llevó una pelota por delante, menos mal, delante del arco. Y una contra en la que nos agarraron medio desarmados terminó con ese zurdazo alto de Belluschi.
Si el 5 es Fernando, no le vamos a pedir que coma garrones. Los centrales saben que se les va a cargar buena parte del juego y a estos centrales (esta vez con el Chaco Insaurralde en lugar de Tobio) todavía no les tenemos la suficiente confianza. Pero a no equivocarse: Boca puede ser consistente, puede ser lo suficientemente sólido con estos mismos nombres y con esta misma estructura. Porque Fernando, metiéndose entre los centrales, recupera mucho más de lo que muchos quieren hacer ver, es un elemento defensivo con mayor capacidad de corte de la que muestran, por ejemplo, Pablo y Bentancur cuando juegan en doble cinco. Fernando, por sobre todo, juega y eso es lo primero que salta a la vista pero tiene oficio de 5, recula bien, interrumpe, más de lo que algunos ven.
El primer gol, golazo del Pelado Benedetto, es muestra de cómo pretendía jugar Boca. Pelota por abajo, Gago, Bentancur, Carlitos, gran pase de Carlitos, filtrado para la aparición de Benedetto, en diagonal, a espaldas de los centrales. Cuando hizo ese engenchecito para adentro, Benedetto, costó en principio entenderlo porque lo primero que se vio fue que volvían a acomodarse los centrales pero no, estuvo perfecto, fue la pausa que necesitaba para afirmarse mejor, ya había relojiado que Torrico empezaba a salir y le dejaba espacio. La definición por arriba, fantástica, soberbia, inmaculada, impoluta.
Andaba muy derecho, Darío. Ya antes había sorprendido con una media vuelta que se le fue desviada, le dio sin dudar, está con confianza. Habría que verlo más minutos para dilucidar si, dentro de este esquema, termina de encontrar su lugar en la cancha pero está muy picante en el área. Lástima que lo perdimos enseguida, seguro que nos va a faltar en los próximos partidos. Lesión muscular, cagada grande, qué le vamos a hacer...
Un buen dato es que entró Bou y la primera que tuvo, no la dejó pasar. La jugada fue toda de Zalazar, el pibe de ellos que había reemplazado a Coloccini, se aturulló, la dejó cortita, error mortal. El mérito de Bou es que lo apuró, lo apretó, la ganó y no hesitó, metió el remate cortito sin dar tiempo a nada, dejó a Torrico sin posibilidad de reacción. A Bou le va a costar más que a Benedetto participar, sumarse a los circuitos de circulación, integrarse al proyecto. Pero metió un gol, eso tiene que hacerle muy bien, vamos a necesitar de él en las fechas que se avecinan.
Los dejamos crecer en los últimos minutos del primer tiempo. Por la derecha nuestra surgieron algunas fisuras. Por ahí ya nos había llegado Blanco, en esa que tapó muy bien Sara. Y justo antes de irnos a los vestuarios, qué pena, por el mismo lugar, llegó el gol de Belluschi, retrocedimos mal, nos tomaron muy abiertos.
Tendríamos que haberlos liqidado en el primer segmento del segundo tiempo. Ellos tuvieron la de Cauteruccio en el palo y ya más avanzado en el juego, la otra de Cauteruccio, segunda y vital intervención de Sara. Fueron jugadas que se dieron así pero San Lorenzo no llegaba, nunca, bien armado y ojo, que San Lorenzo, en los últimos tiempos, ha sido el equipo mejor armado en ataque. Boca seguía fiel a sus conceptos iniciales. La mejor con que contamos, que tendría que haber sido gol, fue esa de Pablo Pérez, que apareció libre por la derecha para definir frente a Torrico, después de una magistral asistencia de Carlitos. No le dio la suficiente fuerza, Pablo y permitió que salvara Caruzzo.
Tuvimos otras en que llegamos a los últimos metros muy bien pisados pero acá hubo una falla individual muy marcada. Pavón equivocó permanentemente las decisiones, nunca encontró precisión. Pateó cuando tenía que buscar compañía o se le fue larga o le quedó corta, nunca la justa. Mal partido de Cristian, desentonó.
Volvimos a ceder mucho la pelota en el último cuarto y acá, la razón muy evidente fue que se cansaron Pablo y Carlitos, fundieron, se les terminó la nafta. Carlitos buscaba aire apoyando las manos en las rodillas. Pablo, después de tanto ida y vuelta, erraba pases y comprometía pelotas porque ya las gambas no respondían a las órdenes que llegaban desde arriba. Pero aguantamos bien. Eso sí, en pelotas paradas, volvieron a cabecearnos dos veces en el área, Caruzzo y Pablo Díaz, desviado, menos mal.
Buen partido, muy buen partido de Boca. Buena imagen. Así, sí. Y éste pintaba difícil, era difícil. El primero de los tres clásicos en fila nos dejó bien parados, estamos más cerca de la punta y lo más importante, lo más valioso, encontramos una línea de juego con intérpretes adecuados que puede seguir dándonos resultados. Que tendría que seguir dándonos resultados. Lo de Benedetto lo vamos a sufrir, venía muy derecho. Lo de Gino Peruzzi pareciera que no fue más que un calambre, vamos a ver.
Se viene Racing, ellos también están dulces. Estamos en un momento neurálgico que va a definir todo el futuro inmediato. Si llegamos firmes a las vacaciones, se nos va a aclarar todo el panorama. Tenemos con qué, Guillermo pulsó esta vez donde tenía que pulsar, Fernando nos da fisonomía de equipo, con Carlitos-Pablo-Bentancur juntos se puede jugar. Es lo que necesitamos, lo que siempre se necesita.


EL BOLETÍN: SARA 7, PERUZZI 5, VERGINI 5, INSAURRALDE 5, FABRA 5, PABLO 7, GAGO 8, BENTANCUR 6, PAVÓN 4, CARLITOS 8, BENEDETTO 7 (FI), BOU 6, ZUQUI NC, MAGALLÁN NC.

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