Boca
“encontró el gol del encuentro”, dijo Vignolo y en verdad, fue
así, se le sacó el jugo a una de las pocas jugadas que se
presentaron como para definir en un partido malo, cerrado, sin
atractivos y casi sin trabajo para los arqueros.
Mal
primer tiempo de Boca, que tuvo muy poca posesión y por momentos
corrió detrás de la pelota. La defensa aguantó bien pero delante
se ofrecieron espacios por la zona que no cubría el Chiqui Bouzat,
que tardaba en ponerse detrás de la línea del balón, como falto de
concentración.
Por
ahí llegó la única inquietante que nos produjeron, ese centro que
metió Montiel y que no llegó a conectar Scocco frente al arco, si
la tocaba estábamos fritos.
Las
mejores insinuaciones de Boca estaban a cargo de Espinoza, que
recibió muy poco juego pero dejaba la sensación de que en algún
momento podía ganar, de hecho ganó en esa bocha que le cruzó bien
Evangelista y que Cristian conectó lo mejor que pudo, picó y se fue
por arriba.
Vale
señalar el correcto trabajo de Eva, que volvió a aparecer en un
primer equipo de Boca después de tres años y medio y mostró
determinación, no se lo vio titubear. Podría quedar la impresión
de que lo poco que nos llegaron fue sobre el sector de él pero cabe
cargarlo a lo ya expuesto, Chiqui Bouzat era el que dejaba la zona
desprotegida.
A
Espinoza íbamos a perderlo sobre el final del primer tiempo, da
bronca que un jugador se desgarre en un amistoso, porque todo indica
que es un desgarro. Fue a buscar otro pelotazo a las espaldas de
Casco, que era la mejor arma con que contábamos y sintió el
pinchazo, todos supimos que iba a tener que irse.
Al
mismo tiempo perdimos a Goltz. No fue un choque de cabezas con De la
Cruz, Paolo cabeceó la pelota y De la Cruz lo cabeceó a Paolo, en
boxeo era descalificación, aquí Abal ni siquiera sancionó
infracción. Boca tuvo que hacer un cambio forzado, se quedó sin su
primer central titular y el agresor se quedó en la cancha.
Guillermo
no quería arriesgarlo a Pavón, que viene con una hematoma en el pie
derecho, fue por eso que en lugar del cambio cantado por Espinoza se
inclinó por ponerlo a Pablo Pérez (otro que en la semana había
andado con alguna nana pero que estaba mejor que el Kichan).
La
entrada de Pablo mejoró sensiblemente a Boca, mejoró la tenencia,
mejoró la circulación, le dio a Fernando Gago un interlocutor
válido, le quitó a River el único factor en que prevalecía, la
posesión (cierto es que de poco le había servido).
De
todos modos, el ataque quedó rengo porque Jara fue a jugar de
extremo, como alguna vez se lo probara durante el campeonato anterior
y sabemos que si Leo se para ahí, podemos esperar que se mejore en
el retroceso pero no podemos esperar que nos dé agresividad en esa
banda.
Con
Gago mucho más metido, con la claridad propia de él, podíamos
tener la esperanza de que alguna de sus participaciones nos diera la
diferencia y así fue, gran pase, a lo Fernando, para el pique de
Junior. Junior, hasta ahí, estaba perdido y no puede sorprendernos,
no es su lugar, es un sacrificio el que hace para jugar de espaldas,
se queda sin metros suficientes para imponer lo mejor que tiene, el
pique sobre los costados.
Sin
embargo, de ese gran pase de Fernando le quedó a Junior una como
para que la aprovechara en su estilo y la aprovechó, le ganó muy
bien la posición a Barboza y aunque no era fácil, por la reducción
del espacio y por la velocidad de la acción, alcanzó a darle a su
remate de derecha la dirección debida, el resto corrió por cuenta
del arquero, gol de Boca.
No
tenían muchas armas como para complicarnos, Guillermo lo mandó unos
minutos a Pavón como para ver si se podía explotar alguna contra
que no llegó, el partido fue transcurriendo, en su último segmento,
dentro de lo previsible.
La
única que nos hizo cosquillas fue ese córner que nos cabeceó
Borré, desviado. Tuvo que cabecear algo forzado, el colombiano,
echando el cuerpo hacia atrás pero la verdad es que pasó lo que
puede pasar cuando se marca en zona las pelotas paradas, a la hora
del salto Borré no era de nadie.
Otra
perlita de Abal, hubo una en que Maidana fue con el codo arriba
contra el Chiqui Bouzat, Abal cobró la infracción y nada más,
Maidana ya tenía amarilla. Si no la hubiese tenido, seguro que lo
amonestaban ahí pero como ya la tenía, esas dejan de ser jugadas de
amonestación, de segunda amonestación, así operan todos los pitos.
En
cuanto a los seis minutos que agregó y que movieron a Guille a
preguntar, socarronamente, si tenía que seguir hasta que empatara a
River, bueno, la verdad es que éste que escribe siempre ha sostenido
que el tiempo que se agrega, en todos los partidos, es insuficiente.
No va a cambiar ahora, sólo puede señalarse que, para lo que es uso
y costumbre, resultó excesivo.
Ganarle
a estos siempre es bueno, es una alegría especial. Perder, por contrapartida, no deja de generar algún coletazo, aunque sea un partido no oficial. En definitiva, es otro súper a la bolsa. En San Juan no habíamos jugado
nunca, así que en dicho escenario ya hay ventaja estadística para
Boca. Muchas más conclusiones no pueden sacarse porque faltaron
demasiados jugadores importantes, de los dos lados. Uno se pregunta
cómo van a hacer los que te jedi para cubrir la compulsiva salida de
Alario pero bueno, eso es problema de ellos.
EL
BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 5, GOLTZ 6, MAGALLÁN 6, EVANGELISTA 6,
JARA 4, CHICCO 5, GAGO 7, ESPINOZA 6, JUNIOR 5, BOUZAT 4 (FI),
VERGINI 5, PABLO 7, PAVÓN NC, MOLINA NC, LAMARDO NC.
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