El
Pipa no jugaba, estábamos con diez. La había tocado muy poco y mal.
Este gil opinaba que era el primero que tenía que salir. Pero le
dejaron una y ganó el partido, así de simple. Así son los
goleadores. Así son los goleadores cuando están en un momento
mágico, como ahora el Pipa.
Gran
mérito del Cabezón Jara, para redondear un muy buen partido suyo.
Esa pelota contra el banderín la ganó por actitud, por coraje, por
determinación. Una pinturita cómo le hizo pelar el culo al Laucha
Acosta antes de sacar el centro, con zuda, sin acomodarse, para ganar
un tiempo. Y el Pipa, todo para el Pipa. Por única vez en la noche
le dejaron espacio en el área, control de pecho, la adelantó lo
suficiente, ni más ni menos y el derechazo demoledor, como para
romper la red. Quedaban siete minutos de tiempo regular, parecía que
se consumaba el cero pero no, fue para Boca, 1-0. Hundido.
Sí,
hundido porque jugamos a la batalla naval, la cancha estaba llena de
agua y suerte que no siguió lloviendo. Salimos a flote en un partido dificilísimo. Nos llevamos tres
puntos vitales de una piscina. En otros tiempos no se jugaba y
hubiese sido lo más lógico. Pero con este tema insoluble de los
calendarios tan apretados, hay que jugar igual, a cómo dé lugar,
aunque no se pueda, aunque no se juegue. Porque el fútbol se
desnaturaliza, señores, si uno quiere meter un pase y la bocha se le
queda navegando en un charco.
Sólo
durante el primer cuarto de hora tuvo Boca control de juego. Arrancó
bien. Antes del primer minuto pudo haber estado arriba, con esa
trepada de Frank, rebote que le quedó a Edwin y el derechazo picante
que le quemó las manos al arquero. Recuperábamos rápido y, dentro
de lo posible, la circulábamos bien. Lanús no la encontraba. En ese
breve lapso tuvimos también el tiro libre de Edwin que se fue cerca
y la mejor, la corrida del Kichan por la derecha hasta el fondo, lo
vio al Pipa y se la quiso cruzar pero cortó bien el arquero. Si
Kichan discernía mejor, si ampliaba el panorama, la tocaba más
atrás, para que la metiera el Cabezón Jara, que lo había
acompañado.
Después
empezamos a enredarnos. Lanús puso muchos pibes que se jugaron la
vida, empujados por su gente. Primero equilibraron y después pasaron
a tenerla más ellos que nosotros. Perdido Pablo, se fue apagando
Fernando que había empezado bien. Estaba fastidioso con la cancha y
lo daba a entender. ¡Este Fernando!... Edwin ya no se encontraba con
la pelota, fue a buscarla por otros sectores pero la resultante fue
que nos desordenamos. Kichan no participaba y el Pipa... El Pipa no
estaba.
Lanús,
eso sí, no llegó nunca. Naufragaba antes de llegar el área.
Aguantó bien el fondo, Paolo y Magallán van haciéndosenos
confiables. Wilmar jugó un partido correcto, con esa presencia que
siempre tiene Wilmar en el medio pero había un problema táctico: el
equipo siempre estuvo largo. Si Wilmar subía, quedaba muy despegado
de los centrales, que no achicaban hacia arriba. Si Wilmar
retrocedía, quedaba muy lejos de los otros volantes, que no
achicaban hacia abajo. Por esos agujeros se nos agrandaron los
mediocampistas de Lanús.
Empezó
el segundo tiempo y Guillermo lo limpió a Pablo, que tenía amarilla
y se había enredado en un par de rencillas con Echenique. Así se
dio lugar al debut del yorugua Nández. Confieso que, si es que
alguna vez lo había visto, no había reparado en él. Por supuesto,
le presté especial atención el otro día, cuando jugaron Uruguay y
Argentina, había hecho un buen partido, primero por afuera y después
por adentro. Su debut con la azul y oro dejó muy poco, empezó con
muchas ganas pero siempre impreciso y se fue perdiendo. Tendremos que
esperarlo.
El
desarrollo era parecido al del primer tiempo pero la primera la
tuvimos nosotros, el tiro libre de Edwin. Echenique nos dio un fau
que no fue, Edwin le pegó como con un guante y se la devolvió el
travesaño pero lo peor fue que, a continuación, era gol de
Fernando, todavía no entiendo de dónde salió Herrera para
desviarla al corner.
Lanús
se nos hizo más peligroso cuando Almirón empezó a poner a los
titulares que guardaba en el banco, primero al Laucha, después a
Román Martínez, después a Marcone. La primera de Martínez era
gol, se nos apareció demasiado solo por la derecha, la izquierda
nuestra, menos mal que el derechazo cruzado se les fue cerca. Después
tuvieron un cabezazo de Matías Sánchez, muy solo también, que le
erró al arco. En esas dos acciones participó Silva, que revoloteaba
por todos lados y no lo encontrábamos.
En
el segundo cambio, Guillermo lo sacó a Cardona. Era uno de los que
podíamos esperar que se encendiera, Edwin. Pero hay que pensar que
jugó los dos partidos por Colombia y viajó, a lo que se agregaron
estos setanta minutos en un campo muy pesado. Por otra parte, le
había puesto mal una planchita al Laucha, le costó amarilla (buen
precio) y los de Lanús lo andaban buscando, no fuera a ser que lo
lesionaran o que terminaran echándolo.
Entró
Junior y fue para la derecha, Kichan se corrió a la izquierda, buena
variante, utilizamos todo el ancho. A esa altura Lanús, que fue el
que corrió más, parecía ir acusando el desgaste. Igual, pasaba muy
poco. Lo mejor antes del gol, una corrida de Frank por la izquierda,
hasta el fondo. Espebaba el Pipa pero Frank venìa muy en el aire,
muy forzado, no la terminó como hubiese querido sino como pudo, la
depositó en las manos del arquero.
Ya
estábamos todos con la lapicera en la mano para firmar el empate
cuando el Cabezón ganó esa bola por la derecha, la puso en el área,
le dejaron libertad al Pipa y el Pipa no los perdonó, los ajustició.
Nos llevamos tres puntos con los que ya casi no contábamos. En una
cancha que se nos ha hecho bastante hostil en los últimos años. Y
estamos arriba, con los que te jedi y con Vélez. Después de la gran
puesta en escena con Olimpo, que se sumó a la de Gimnasia y Tiro,
esta vez hubo que arremangarse para rescatar un resultado en
circunstancias complejas. También vale.
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 7, GOLTZ 6, MAGALLÁN 6, FABRA 6, GAGO 5,
WILMAR 6, PABLO 4, PAVÓN 5, BENEDETTO 6, CARDONA 6 (FI), NÁNDEZ 4,
JUNIOR 5, BOU NC.
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