Podrían
reiterarse conceptos de lo que pasara contra Godoy Cruz porque el
partido, contra lo que indica el marcador final, no se presentó nada
fácil. Se pareció, al principio, a uno de tantos partidos que
jugáramos en esa cancha contra Vélez en las últimas cuatro
décadas. Ellos salieron entusiasmadísimos, empujados por sus
hinchas que, con su presión constante, condicionaban hasta los
fallos arbitrales (como bien se lo marcó Guillermo, oportuno, a Espinoza).
Asfixiaban, no nos dejaban espacios, no nos dejaban jugar, la pelota
no corría de un pie a otro de Boca.
La
diferencia, respecto de aquellos otros tantos partidos, estaba en que
ni se nos acercaban al área, no podían. El triángulo
Paolo-Licha-Wilmar aguantaba lejos de Rossi. Fundamental también, en
ese tramo, Pablo, para marcar presencia en el medio. Y la vez que nos
dejaron espacios... ¡Pum!
El
primer gol fue una perfecta radiografía del partido. Porque empezó
con una jugada en que Vélez se nos acercó y había peligro en
ciernes. Pero Vargas, en las cercanías del área, dudó, no supo
cómo seguirla. Ahí robó Frank y pasó al ataque como tromba. Por
primera vez los encontramos desarmados porque habían metido mucha
gente en campo nuestro. Frank se apoyó en Kichan, Kichan pensó (a
veces no lo hace), hizo la pausa justa, esperó a que Frank le pasara
y se la dio para que se fuera hasta el fondo de la cancha y la
cruzara al medio, superando al arquero y dejándolo fuera de acción.
El Pipa a un metro y medio de la raya con la pelotita servida y sin
nadie... ¿Qué iba a ser? Gol de Boca.
El
resto del primer tiempo iba a ser igual. Metían, metían, cortaban,
interrumpían, raspaban y no nos permitían hacerla correr. Pero en
el arco nuestro, nada. En definitiva, en 45 minutos hubo una sola
jugada con olor a gol, fue gol nomás y Boca ganaba 1-0.
La
segunda llegada nuestra, a los cinco del segundo, fue el segundo gol.
Ellos tenían que arriesgar e iban a estar más abiertos. Gran pase
de Edwin para que Kichan picara con espacio. La cruzó bien, Kichan,
no se tentó con la posibilidad de terminarla él. Está madurando,
Kichan. Amor, desesperado, cortó como pudo, al Pipa le había
quedado atrás pero está en momento mágico, el Pipa. La
repentización para tirar esa suerte de escorpión y engancharla de
taco. Y que además, entrara.
Ahí
sí, se terminó el partido. ¿Cómo iban a meter dos goles? Ellos
supieron que se había terminado, que ya no había qué hacer. Lo
demás fue trámite. Golpeados como estaban, no es de extrañar esa
mala salida que aprovechó el Pipa para robar e irse con mucho
terreno por delante. Se ha señalado antes, el Pipa tiene la
generosidad que a otros goleadores les falta. Porque no hubiese
estado mal si se le daba por buscar su “hard trick” (como se dice
ahora) pero no, miró y lo vio a Edwin llegar por el otro lado, el
arquero ya estaba fuera de posición y el Pipa la cruzó. Domínguez,
tan desesperado como Amor antes, también, cortó como pudo pero
pobre, la metió él mismo en su propio arco.
Faltaba
casi media hora y ahora sí, Boca disponía de ventajas pero la
verdad es que ya estábamos todos relajados. Hay que pensar que el
miércoles lo tenemos a Central por Copa Argentina. Antes del cuarto,
sólo hubo una en que pudimos haber vuelto a marcar, la de Edwin por
izquierda que tapó Aguerre. Antes de la definición, Edwin había
metido un tubo sublime pero después le pegó a donde estaba el
arquero. Participó poco, Edwin. No le gustan estos partidos que se
empiojan tanto. No obstante, alguna gota de jerarquía siempre deja
ver.
Finalmente,
el cuarto fue como para cerrar el estupendo partido de Frank. Otra
trepada suya, llevándosela de prepo, le quedó al Chiqui Bouzat (que
aprovechó muy bien sus minutitos de competencia) y el Chiqui se la
sirvió a Frank para que la terminara él, así como la había
empezado.
Repasemos.
A Olimpo lo pasamos por arriba, así como a Gimnasia y Tiro. En
cambio, Lanús, Guillermo Brown, Godoy Cruz y Vélez nos complicaron,
estudiaron sus fórmulas para encarajinarnos, nos incomodaron. Pero
les ganamos a todos. A Brown y a Lanús, con lo justo, capitalizando
una para definir. A Godoy Cruz y a Vélez terminamos por golearlos,
después de destrabar el juego. El poder de gol de este Boca es,
ciertamente, poco común. Y la paciencia, factor esencial que siempre
subraya Guillermo. Su facilidad para aprovechar oportunidades, su
variedad de recursos, destacan a este equipo. Y tenemos nada más que
un gol recibido, en seis compromisos oficiales. Ojo, que estos habían
llegado con el arco invicto, ahora tienen cuatro adentro. No nos
demos manija antes de tiempo pero la verdad es que estamos bien, muy
bien.
EL
BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, PAOLO 7, MAGALLÁN 6, FRANK 8, PABLO 7,
WILMAR 6, GAGO 5, KICHAN 7, PIPA 9, EDWIN 6 (FI), BOU 5, NAHITAN 5,
BOUZAT 6.
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