domingo, 24 de septiembre de 2017

SIGA EL BAILE

Podrían reiterarse conceptos de lo que pasara contra Godoy Cruz porque el partido, contra lo que indica el marcador final, no se presentó nada fácil. Se pareció, al principio, a uno de tantos partidos que jugáramos en esa cancha contra Vélez en las últimas cuatro décadas. Ellos salieron entusiasmadísimos, empujados por sus hinchas que, con su presión constante, condicionaban hasta los fallos arbitrales (como bien se lo marcó Guillermo, oportuno, a Espinoza). Asfixiaban, no nos dejaban espacios, no nos dejaban jugar, la pelota no corría de un pie a otro de Boca.
La diferencia, respecto de aquellos otros tantos partidos, estaba en que ni se nos acercaban al área, no podían. El triángulo Paolo-Licha-Wilmar aguantaba lejos de Rossi. Fundamental también, en ese tramo, Pablo, para marcar presencia en el medio. Y la vez que nos dejaron espacios... ¡Pum!
El primer gol fue una perfecta radiografía del partido. Porque empezó con una jugada en que Vélez se nos acercó y había peligro en ciernes. Pero Vargas, en las cercanías del área, dudó, no supo cómo seguirla. Ahí robó Frank y pasó al ataque como tromba. Por primera vez los encontramos desarmados porque habían metido mucha gente en campo nuestro. Frank se apoyó en Kichan, Kichan pensó (a veces no lo hace), hizo la pausa justa, esperó a que Frank le pasara y se la dio para que se fuera hasta el fondo de la cancha y la cruzara al medio, superando al arquero y dejándolo fuera de acción. El Pipa a un metro y medio de la raya con la pelotita servida y sin nadie... ¿Qué iba a ser? Gol de Boca.
El resto del primer tiempo iba a ser igual. Metían, metían, cortaban, interrumpían, raspaban y no nos permitían hacerla correr. Pero en el arco nuestro, nada. En definitiva, en 45 minutos hubo una sola jugada con olor a gol, fue gol nomás y Boca ganaba 1-0.
La segunda llegada nuestra, a los cinco del segundo, fue el segundo gol. Ellos tenían que arriesgar e iban a estar más abiertos. Gran pase de Edwin para que Kichan picara con espacio. La cruzó bien, Kichan, no se tentó con la posibilidad de terminarla él. Está madurando, Kichan. Amor, desesperado, cortó como pudo, al Pipa le había quedado atrás pero está en momento mágico, el Pipa. La repentización para tirar esa suerte de escorpión y engancharla de taco. Y que además, entrara.
Ahí sí, se terminó el partido. ¿Cómo iban a meter dos goles? Ellos supieron que se había terminado, que ya no había qué hacer. Lo demás fue trámite. Golpeados como estaban, no es de extrañar esa mala salida que aprovechó el Pipa para robar e irse con mucho terreno por delante. Se ha señalado antes, el Pipa tiene la generosidad que a otros goleadores les falta. Porque no hubiese estado mal si se le daba por buscar su “hard trick” (como se dice ahora) pero no, miró y lo vio a Edwin llegar por el otro lado, el arquero ya estaba fuera de posición y el Pipa la cruzó. Domínguez, tan desesperado como Amor antes, también, cortó como pudo pero pobre, la metió él mismo en su propio arco.
Faltaba casi media hora y ahora sí, Boca disponía de ventajas pero la verdad es que ya estábamos todos relajados. Hay que pensar que el miércoles lo tenemos a Central por Copa Argentina. Antes del cuarto, sólo hubo una en que pudimos haber vuelto a marcar, la de Edwin por izquierda que tapó Aguerre. Antes de la definición, Edwin había metido un tubo sublime pero después le pegó a donde estaba el arquero. Participó poco, Edwin. No le gustan estos partidos que se empiojan tanto. No obstante, alguna gota de jerarquía siempre deja ver.
Finalmente, el cuarto fue como para cerrar el estupendo partido de Frank. Otra trepada suya, llevándosela de prepo, le quedó al Chiqui Bouzat (que aprovechó muy bien sus minutitos de competencia) y el Chiqui se la sirvió a Frank para que la terminara él, así como la había empezado.
Repasemos. A Olimpo lo pasamos por arriba, así como a Gimnasia y Tiro. En cambio, Lanús, Guillermo Brown, Godoy Cruz y Vélez nos complicaron, estudiaron sus fórmulas para encarajinarnos, nos incomodaron. Pero les ganamos a todos. A Brown y a Lanús, con lo justo, capitalizando una para definir. A Godoy Cruz y a Vélez terminamos por golearlos, después de destrabar el juego. El poder de gol de este Boca es, ciertamente, poco común. Y la paciencia, factor esencial que siempre subraya Guillermo. Su facilidad para aprovechar oportunidades, su variedad de recursos, destacan a este equipo. Y tenemos nada más que un gol recibido, en seis compromisos oficiales. Ojo, que estos habían llegado con el arco invicto, ahora tienen cuatro adentro. No nos demos manija antes de tiempo pero la verdad es que estamos bien, muy bien.



EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, PAOLO 7, MAGALLÁN 6, FRANK 8, PABLO 7, WILMAR 6, GAGO 5, KICHAN 7, PIPA 9, EDWIN 6 (FI), BOU 5, NAHITAN 5, BOUZAT 6.

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