jueves, 14 de septiembre de 2017

VAYA Y PASE

Y, se juegan la vida, se matan, se te cierran... Son los peores partidos para jugar. Al final, lo que termina importando es que ganes y pases. Ganamos y pasamos, al cabo de un partido casi insoportable durante el primer tiempo, un poco mejor en el segundo. Cuando faltaba más de media hora nos pusimos 1-0 y era como para suponer que no nos iban a empatar más. No nos empataron más. Claro que, cuando se gana nada más que por un gol, nunca se sabe. Hasta el último silbatazo.
Guillermo les dio competencia a cinco que no venían siendo titulares. Si se lee la formación, queda en evidencia que tenemos plantel de sobra, recambio, variantes. Ahora bien, si no juegan ni Gago ni Cardona, previsiblemente habrá un déficit de elaboración. Lo hubo. Aunque Pablo Pérez haya tomado la batuta y haya sido el mejor, no encontró asociaciones en particular durante la primera mitad. Poca participación del Pipa (porque el Pipa es así, de participar poco), Junior no le encontró la vuelta al partido, Pavón estuvo en una de sus noche nubladas. El uruguayo Nández me va pareciendo acelerado, tiene que parar un poquito más.
De todos modos, valga para Nahitan el reconocimiento de que pateó una vez al arco, desde afuera y el arquero se complicó, terminó el corner. En 45 minutos, fue casi lo único digno de mención en cuanto a situaciones de riesgo para el arco de Brown.
Así como el Negro Wilmar se enredó en una guerra de guerrillas contra el 9 de ellos, todo el equipo se trabó, se encarajinó, se metió en una maraña de la que no iba a salir nunca.
Empezó el segundo y venía más o menos igual. Estaba claro que el que tenía la llave era Pablo. Y fue Pablo, nomás. Buen arranque por la izquierda y penal claro. El Pipa rompió el arco, ¡pum! Ajustició. Siempre te deja algo, el Pipa. Y los números son demoledores. Son 29 goles en 34 partidos, parece que para encontrar marcas semejantes hay que remontarse al Toto Cherro y Pancho Varallo, ni siquiera Martín. Todo dicho.
Para entonces ya estaba Fernando en la cancha y se suponía que Brown iba a tener que salir, con lo cual íbamos a disponer de los ansiados espacios. Brown quiso salir pero nunca se acercó, salvo un centro que nos cruzó el área y por poco no llegó uno a meterla. Habia foul contra Evangelista en el arranque de la jugada, Tello no lo vio, menos mal que no entró. Si no...
Boca mucho no cambió con Fernando ni tampoco más adelante, cuando entró Edwin. Todo forzado. No apareció nunca Kichan, los laterales pasaban pero salvo una de Peruzzi, no encontraron profundidad. No vaya a ser que Guillermo se acostumbre a mandarlo a Nández de extremo y termine prendiéndolo fuego, como pasó con Zuqui y como pudo haber pasado con Jara. El partido podría decirse que transcurrió plácidamente hasta el final. Poco, muy poco. Pero pasamos.
En fin, con Godoy Cruz volverán los “once de memoria”, esperamos que reaparezca el equipo que viéramos contra Olimpo y que no volvimos a ver ni en Lanús ni en Mendoza. En cuanto a la Copa Argentina, toca otra vez Central, por tercer año consecutivo, estamos 1-1, vamos por el desempate.


EL BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 5, GOLTZ 5, MAGALLÁN 6, EVANGELISTA 5, NÁNDEZ 5, BARRIOS 6, PABLO PÉREZ 7, PAVON 4, BENEDETTO 6, JUNIOR 4 (FI), GAGO 5, CARDONA 5, BOU NC. 

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