Peor no se puede jugar pero no se trata de un partido
aislado. Del último tiempo, aún en partidos importantes que se ganaron, como
con Tigre, Talleres o Junior, el equipo no despegó, dio lo justo por el
resultado, se complicó. Esta producción ante Defensa y Justicia se emparenta en
modo directo con la caída frente a River en Mendoza: Boca no dejó nada.
Guillermo, en la
conferencia, le apuntó al cansancio y a que en el segundo tiempo se erraron las
definiciones. Aunque puedan aceptarse, al menos en forma parcial, esos conceptos, definitivamente, no es el
discurso que cabe escuchar de un conductor tras un fracaso tan notorio e
inexcusable.
Ante los
crecientes cuestionamientos al entrenador, este que escribe viene haciendo
resaltar que llevamos 16 meses en el primer puesto, una marca de alto valor en
un fútbol tan competitivo y complicado como el argentino. Eso es
incontrastable. Pero también es una realidad irrebatible que, dada la falta de
respuestas individuales y colectivas en las últimas presentaciones, las
soluciones desde el banco no aparecen. A Guillermo se lo ve perdido.
Aquel equipo
seguro y dominador de cuando estaban Gago y Benedetto no volvió a aparecer
salvo algún chispazo. Y pareciera que, poco a poco, la ola de desconciertos
está arrastrándolos a todos. Por ejemplo, éste con Defensa debe haber sido el
peor partido de Wilmar Barrios desde que está con nosotros: inconsistente,
impreciso, desconocido.
Nos embocaron de
entrada, a los 5 minutos, producto de un contraataque que nos tomó muy mal
parados (y aquí se hace palpable la merma de Wilmar porque él era, por lo
normal, el que los acomodaba a todos, el que no permitía que nos sorprendieran expuestos). Goltz fue a cubrir por detrás de
Magallán y el toque de Fernández los dejó fuera de combate a los dos juntos.
Sin dejar de apuntar que Magallán rodó porque el delantero usó mejor el cuerpo
y había penal, por mano de Lisandro, que no fue sancionado. La bola fue hacia
la izquierda y por allí llegó Márquez para definir solo ante Rossi, ni
Buffarini ni Barrios salieron en la foto.
Entre el gol de
Defensa y el empate de Boca transcurrieron 26 minutos sin que produjéramos
ninguna jugada de ataque digna de mención. El arquero de ellos, si no hubiese
estado, daba lo mismo. Boca se enredaba, Cardona trasladaba en exceso, Reynoso
no aparecía, Nández embarullaba, Pavón no producía desequilibrio y Bou, que
salía del área para asociarse como es su costumbre, trataba de resolver a un
toque pero le faltaba vigor para imponerse.
El gol fue la única en que se movió bien la
pelota, con paciencia y precisión hasta forzar la oportunidad. Buena descarga
de Cardona, para que Pavón recibiera sobre la derecha con ventaja. Kichan sacó
el centro y en el primer palo apareció, puntual, Bou, para meter el cabezazo
que entró con el desvío en Gissi.
Si alguien
supuso que con el 1-1 iba a aparecer en escena un Boca distinto, se equivocó.
Todo siguió igual. No íbamos a llegar de nuevo en lo que restaba del primer
tiempo. En cambio, Fernández se perdió un gol con todo el arco para él un
minuto después del empate (grueso error de Goltz que dejó descolocado a Rossi)
y poco después, a los 35, Martínez nos cabeceó desviado tras un corner.
En el segundo
tiempo, Defensa retrocedió, por lo que nos dio más posibilidades porque además
se había quedado sin Fernández, que era el que más nos incomodaba. Tuvimos dos
claras seguidas, a los 12 y a los 13, las dos con participación de Reynoso y de
Pavón. En la primera, Bebelo la cruzó bien de izquierda a derecha para Kichan,
que enganchó hacia adentro y se fabricó el espacio para meter el zurdazo pero
le salió muy débil, fácil para el arquero. A continuación, Bebelo probó bien
desde afuera, el arquero dio rebote, le quedó a Kichan, que de nuevo enganchó
para adentro y esta vez el disparo se le fue a las nubes.
Parecía que
empezaba a despertarse Bebelo y con él podía torcerse el partido pero no, fue
nada más que un amago. Cuando Guillermo decidió los dos primeros cambios
juntos, adentro Maroni y Ábila, sacó a Reynoso y Bou, lo más fácil para él. No
es que Bebelo y Walter estuvieran generando mucho pero había otros que estaban
para salir antes que ellos, casos Cardona y Nández. La siguiente con que contamos
fue a los 28, Wanchope la rebotó bien para Nández pero a Nahitan, que esta vez
había recuperado y pasado al frente con determinación, le salió otra masita,
como antes a Kichan.
Tal como había
pasado en la cancha de Argentinos Juniors, Maroni ilusionó con un par de
arranques pero no las terminó bien y muy pronto se plegó a la mediocridad
ambiente. Se espera mucho de Gonzalito, tal vez demasiado, no es que desde aquí
vayamos a descalificarlo, habrá que seguir viéndolo pero no exageremos las
expectativas. También Wanchope entusiasma a mucha gente. No se niega que tiene
presencia en el área pero hay que abrirle espacios porque le cuesta moverse
cuando se le reducen.
El segundo gol
de Defensa, a la media hora, nace de un horror de Magallán. Son desgracias que
a veces le ocurren al más pintado pero
por otra parte, la jugada se inscribió en la realidad del partido: Boca
estaba para cualquier cosa. Lo cierto es que Lisandro quiso jugar corto hacia
adentro con Goltz y es como si no se hubiera dado cuenta de que en el medio
estaba Márquez, lo dejó solo para fusilar a Rossi.
Todo lo que
quedaba fue tumulto, desorden, ponchazos, manotazos de ahogado como el ingreso
de Junior Benítez por Buffarini. Hasta pudo haber llegado el tercero, en una en
que Kaprof nos apareció solo por la derecha y le pegó mal, mordido y desviado.
Por nuestra parte, lo más parecido a una elaboración ofensiva fue la última, a
los 49, el centro de Fabra desde la izquierda en que Wanchope primereó al
arquero pero se le fue por arriba.
La ventaja con
que contábamos en el tramo final de la Superliga parecía amplia pero si no
levantamos cabeza, si no empezamos a jugar, este equipo no está para garantizar
nada. Para colmo, este momento de turbulencias nos agarra en pasajes clave de
dos competencias paralelas. El miércoles, ante Palmeiras en Brasil, pinta
difícil. Ojalá sea un punto de inflexión, ojalá comencemos a dar vuelta la taba
pero no nos engañemos, hoy estamos mal, realmente mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario