domingo, 8 de abril de 2018

BARRANCA ABAJO

   Peor no se puede jugar pero no se trata de un partido aislado. Del último tiempo, aún en partidos importantes que se ganaron, como con Tigre, Talleres o Junior, el equipo no despegó, dio lo justo por el resultado, se complicó. Esta producción ante Defensa y Justicia se emparenta en modo directo con la caída frente a River en Mendoza: Boca no dejó nada.
   Guillermo, en la conferencia, le apuntó al cansancio y a que en el segundo tiempo se erraron las definiciones. Aunque puedan aceptarse, al menos en forma parcial,  esos conceptos, definitivamente, no es el discurso que cabe escuchar de un conductor tras un fracaso tan notorio e inexcusable.
   Ante los crecientes cuestionamientos al entrenador, este que escribe viene haciendo resaltar que llevamos 16 meses en el primer puesto, una marca de alto valor en un fútbol tan competitivo y complicado como el argentino. Eso es incontrastable. Pero también es una realidad irrebatible que, dada la falta de respuestas individuales y colectivas en las últimas presentaciones, las soluciones desde el banco no aparecen. A Guillermo se lo ve perdido.
   Aquel equipo seguro y dominador de cuando estaban Gago y Benedetto no volvió a aparecer salvo algún chispazo. Y pareciera que, poco a poco, la ola de desconciertos está arrastrándolos a todos. Por ejemplo, éste con Defensa debe haber sido el peor partido de Wilmar Barrios desde que está con nosotros: inconsistente, impreciso, desconocido.
   Nos embocaron de entrada, a los 5 minutos, producto de un contraataque que nos tomó muy mal parados (y aquí se hace palpable la merma de Wilmar porque él era, por lo normal, el que los acomodaba a todos, el que no permitía que nos sorprendieran  expuestos). Goltz fue a cubrir por detrás de Magallán y el toque de Fernández los dejó fuera de combate a los dos juntos. Sin dejar de apuntar que Magallán rodó porque el delantero usó mejor el cuerpo y había penal, por mano de Lisandro, que no fue sancionado. La bola fue hacia la izquierda y por allí llegó Márquez para definir solo ante Rossi, ni Buffarini ni Barrios salieron en la foto.   
   Entre el gol de Defensa y el empate de Boca transcurrieron 26 minutos sin que produjéramos ninguna jugada de ataque digna de mención. El arquero de ellos, si no hubiese estado, daba lo mismo. Boca se enredaba, Cardona trasladaba en exceso, Reynoso no aparecía, Nández embarullaba, Pavón no producía desequilibrio y Bou, que salía del área para asociarse como es su costumbre, trataba de resolver a un toque pero le faltaba vigor para imponerse.
   El gol fue la única en que se movió bien la pelota, con paciencia y precisión hasta forzar la oportunidad. Buena descarga de Cardona, para que Pavón recibiera sobre la derecha con ventaja. Kichan sacó el centro y en el primer palo apareció, puntual, Bou, para meter el cabezazo que entró con el desvío en Gissi.
   Si alguien supuso que con el 1-1 iba a aparecer en escena un Boca distinto, se equivocó. Todo siguió igual. No íbamos a llegar de nuevo en lo que restaba del primer tiempo. En cambio, Fernández se perdió un gol con todo el arco para él un minuto después del empate (grueso error de Goltz que dejó descolocado a Rossi) y poco después, a los 35, Martínez nos cabeceó desviado tras un corner.
   En el segundo tiempo, Defensa retrocedió, por lo que nos dio más posibilidades porque además se había quedado sin Fernández, que era el que más nos incomodaba. Tuvimos dos claras seguidas, a los 12 y a los 13, las dos con participación de Reynoso y de Pavón. En la primera, Bebelo la cruzó bien de izquierda a derecha para Kichan, que enganchó hacia adentro y se fabricó el espacio para meter el zurdazo pero le salió muy débil, fácil para el arquero. A continuación, Bebelo probó bien desde afuera, el arquero dio rebote, le quedó a Kichan, que de nuevo enganchó para adentro y esta vez el disparo se le fue a las nubes.
   Parecía que empezaba a despertarse Bebelo y con él podía torcerse el partido pero no, fue nada más que un amago. Cuando Guillermo decidió los dos primeros cambios juntos, adentro Maroni y Ábila, sacó a Reynoso y Bou, lo más fácil para él. No es que Bebelo y Walter estuvieran generando mucho pero había otros que estaban para salir antes que ellos, casos Cardona y Nández. La siguiente con que contamos fue a los 28, Wanchope la rebotó bien para Nández pero a Nahitan, que esta vez había recuperado y pasado al frente con determinación, le salió otra masita, como antes a Kichan.
   Tal como había pasado en la cancha de Argentinos Juniors, Maroni ilusionó con un par de arranques pero no las terminó bien y muy pronto se plegó a la mediocridad ambiente. Se espera mucho de Gonzalito, tal vez demasiado, no es que desde aquí vayamos a descalificarlo, habrá que seguir viéndolo pero no exageremos las expectativas. También Wanchope entusiasma a mucha gente. No se niega que tiene presencia en el área pero hay que abrirle espacios porque le cuesta moverse cuando se le reducen.
   El segundo gol de Defensa, a la media hora, nace de un horror de Magallán. Son desgracias que a veces le ocurren al más pintado pero  por otra parte, la jugada se inscribió en la realidad del partido: Boca estaba para cualquier cosa. Lo cierto es que Lisandro quiso jugar corto hacia adentro con Goltz y es como si no se hubiera dado cuenta de que en el medio estaba Márquez, lo dejó solo para fusilar a Rossi.
   Todo lo que quedaba fue tumulto, desorden, ponchazos, manotazos de ahogado como el ingreso de Junior Benítez por Buffarini. Hasta pudo haber llegado el tercero, en una en que Kaprof nos apareció solo por la derecha y le pegó mal, mordido y desviado. Por nuestra parte, lo más parecido a una elaboración ofensiva fue la última, a los 49, el centro de Fabra desde la izquierda en que Wanchope primereó al arquero pero se le fue por arriba.
   La ventaja con que contábamos en el tramo final de la Superliga parecía amplia pero si no levantamos cabeza, si no empezamos a jugar, este equipo no está para garantizar nada. Para colmo, este momento de turbulencias nos agarra en pasajes clave de dos competencias paralelas. El miércoles, ante Palmeiras en Brasil, pinta difícil. Ojalá sea un punto de inflexión, ojalá comencemos a dar vuelta la taba pero no nos engañemos, hoy estamos mal, realmente mal.

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, BUFFARINI 4, GOLTZ 4, MAGALLÁN 3, FABRA 5, NÁNDEZ 4, BARRIOS 4, REYNOSO 4, PAVÓN 5, BOU 5, CARDONA 3 (FI), MARONI 5, ÁBILA 5, BENÍTEZ NC.    

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