El resultado
imprescindible e impostergable se consiguió, el título para festejar quedó al
alcance de la mano, la lluvia final le sumó color a la fiesta en La Bombonera.
La producción se inscribe en la línea de casi todas las de este último segmento
de competencia, la gran mayoría de lo que va de este 2018. Boca, hoy, está para
jugar esto y no mucho más.
Contamos con un
Kichan que, desde antes de que empezaran los relámpagos, cargó de electricidad
el partido en cada una de sus participaciones. Con un Wanchope versión Palermo
que estuvo donde tenía que estar en dos bochas fundamentales del primer tiempo
y con eso dejó el partido casi liquidado. Y con un Jara que es el jugador más
regular y más confiable con que contamos, que juega casi siempre bien más allá
de algún desliz puntual muy esporádico como el de Sao Paulo.
No hubo
estructura que nos dejara tranquilos hasta el final ni otras respuestas
individuales, al margen de las ya apuntadas, que sobresalgan para el elogio.
Las ausencias forzadas condicionaron porque a Gago y a Benedetto no logramos
cubrirlos adecuadamente desde que no están, el Negro Wilmar no tiene reemplazo,
Pablo Pérez tampoco puede faltarnos, a Goltz se lo extraña más de lo que podía
imaginarse y hasta el Gordo Edwin, que tanto nos hace renegar, suele dejar
alguna gota de jerarquía.
Volvió Tevez y
no cambió mucho. Estuvo cerca del gol
dos veces pero no pudo, en una le faltó viveza de esa que se aprende en Fuerte
Apache para tirarse y era penal, no se hizo dueño del equipo como debe
exigírsele por ser quien es. Bebelo se apuntó con algunas entregas deliciosas,
fue partícipe esencial en el segundo gol y en el tercero, lo que pasa es que
transcurre demasiado tiempo sin que se haga ver o en que pierde pelotas de modo
inexplicable pero se ha ganado su crédito, lo esperamos.
Cuando metimos
el primer gol, 26 minutos, ni habíamos pateado al arco ni habíamos armado una
jugada digna. Y apareció en escena Kichan para romper la monotonía. Hubo aquí
una sutil intervención de Carlitos Tevez, que le dejó pasar la pelota o apenas
la rozó con un taco y desacomodó a Newell’s. Kichan, por izquierda, se la llevó
contra viento y marea, se cayó y se levantó, ganó y ganó hasta llegar al fondo,
levantó la cabeza (destaca porque no siempre lo hace), lo vio a Wanchope y le
dijo “tomá y hacelo”. Gran gol.
Hasta ahí,
Newell’s tenia la pelota por mucho tiempo y nos había asustado dos veces con
Fértoli. En una cruzó desde la izquierda un centro que se cerró y casi se mete,
Rossi la manoteó al corner. En la otra se nos apareció en el área con mucho
espacio y el remate le salió mordido y desviado, menos mal.
La segunda que
tuvimos fue el segundo gol e iban 37. Muy buena acción. Gran pase de Bebelo,
aparición por derecha de Nahitan, pausa para que pasara Jara como un tren,
centro perfecto y la cabeza de Wanchope, que de nuevo estaba ahí para poner la
firma.
Parecía que
estaba todo escrito porque a Newell’s se lo veía livianito pero lo dejamos
levantarse enseguida, le dimos vida, un minuto después. Una jugada que deja una
evidencia: el fondo de Boca, hoy, no aguanta nada. Horrenda slida frontal de
Vergini, pelota perdida, Figueroa que se encuentra con ella y dispone de todas
las libertades para elegir, diagonal de Fértoli que se les pierde a todos,
recibe, elude fácil la salida de Rossi y con muy poco ángulo, cuenta sí con
tiempo para ajustar el disparo y meterla.
Era, hasta ahí,
un tembladeral nuestra zaga central. Vergini-Magallán, sin la red protectora de
Wilmar, se complicaban solos, erraban los pases, transmitían inseguridad. Quedaron
expuestos porque Guillermo, ante el mal de ausencias, armó un medio con lo que
pudo, tomó decisiones que pueden cuestionarse pero la verdad es que no tenía a
mano una fórmula que garantizara soluciones. Lo que más dudas sembró, desde
antes del partido, fue el regreso de Sebastián Pérez. El colombiano es un 5
que, en su mejor versión, puede parecerse más a Gago que a Barrios pero no está
en su mejor versión. De todos modos, después de un mal comienzo, se acomodó
mejor, achicó espacios hacia atrás con oficio e incursionó alguna vez en ataque
con criterio pero nunca va a ser el pulpito que es Wilmar. Nahitan estuvo mejor
que en algunos de los últimos partidos, con la entrega irrenunciable siempre
zafa y también dejó testimonio de unas pocas prestaciones ofensivas. En cuanto
a Bebelo, le piden que baje y baja pero no es lo suyo, así que nos faltaba
contención.
El segundo
tiempo fue casi todo nuestro, no dejamos que Newell’s compartiera posesión y en
ataque se funcionó mejor. Reynoso dejó la derecha, se estacionó en la izquierda
y mejoró sensiblemente. La primera llegada, la de los 4 minutos, nació de una
gran entrega suya para Carlitos, que entró con decisión, pasó, el arquero lo
desestabilizó (ahí se tendría que haber tirado y era penal), terminó pateando
muy forzado y fue red pero del lado de afuera.
La segunda del
segundo tiempo, a los 13, fue el tercer gol. Jugada perfecta de arco a arco,
con tres actores, dos pases y definición. Rossi salió rápido con las manos para
Bebelo, que metió otro estiletazo mortal, Después, todo Kichan, que arrancó
dejando un surco y la terminó con un bombazo soberbio, inapelable. Otro golazo.
La única jugada
en que nos complicaron derivó de una pelota parada (cuando no), salió muy mal
Rossi y después la arregló yendo al piso para tapar abajo. Sigue en el centro
de la escena, Agustín y él se siente cuestionado, perdió seguridad. Le ponen la
lupa y hasta le cargan culpas que no le corresponden. Para mí es buen arquero y
lo demostró a lo largo de todo el año pasado. Le falta un muy buen partido
completo, salvar una o dos mortales para que se dé vuelta la tortilla. Hay que
ver si lo consigue antes de que la vorágine y nuestras ansiedades de lo lleven
puesto.
Del último tramo
quedaron un remate de Sebastián Pérez que salvó el arquero (lo bien que lo
hubiese hecho un gol al colombiano), otro de Tevez, antes de irse, que también
rechazó Ibáñez, la de Buffa en un palo y la última del partido, gran saque de
Rossi (se le cuestionan también los
saques pero en este partido tuvo dos muy buenos) para la corrida de Fabra, tapó
el arquero. Fue la única aparición ofensiva profunda de Frank, terminó
acalambrado, que no sea nada, es más que Mas (¿te gustó el juego de palabras?).
Tevez se fue y
se llevó aplausos no tan convencidos, sólo La 12 coreó su nombre, necesitamos
que Carlos mejore. Entró Buffarini y levantó a la gente con un par de barridas
y corridas, estamos esperando todavía al Buffa de San Lorenzo. Estaba cantado
que se iba Tevez pero el ingreso de Buffa desconcertó. Guille estaba pensando
más en aguantar que en meter el cuarto. A Maroni, ya quedó aquí expresado, le
tengo menos fe que otra gente pero es verdad que está medio postergado, le dan
menos oportunidades de las que le corresponden porque después iban a entrar
Almendra y Junior Benítez, él no.
Cuando entró
Junior se fue Kichan, que aguantó casi todo el partido, lo habían cuidado toda
la semana, nos tenía sobre ascuas, que no fuera a lesionarse.
Bueno, la
Superliga ya casi está, estrellita mía. Espectacular lo de ese muchacho Sporle,
Banfield se quedó el sábado con dos puntos de Godoy Cruz. Se viene Palmeiras.
El único que vuelve es Pablo. Ni Goltz ni Wilmar ni tampoco Edwin, parece. Hay
que ganar porque el triunfo de Junior en Lima nos intranquilizó, nos dio cosita.
A Alianza tendríamos que haberle ganado, nos conformamos con el 0-0. El viaje a
Barranquilla que tenemos pendiente nunca es materia fácil al menos en los
papeles. Si ganamos el miércoles, estamos adentro. ¡Vamos, Boca, carajo!
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