miércoles, 2 de mayo de 2018

AMARGO EMPATE


   No sabía cómo titular y al final decidí copiarme el título de El Heraldo de Colombia: “Amargo empate”. Lo dicen los colombianos, porque en definitiva se les cayeron dos puntos de local y ahora necesitan no perder en Brasil. Al fin de cuentas, pareciera que los colombianos tienen las cosas más claras que algunos representantes de Boca.
   Había que ganar y Boca jugó como si le alcanzara el empate. Las actitudes y los detalles indicaron eso. Se entiende que hacía mucho calor, el agotamiento, la fatiga, eran notorios. Pero no puede aceptarse ese conformismo que surgía de los gestos. El partido se terminaba y Guillermo decía “sigan tocando”, cuando urgía que alguien cambiara el ritmo, que acelerara. Bebelo tenía que salir, le habían mostrado el cartel con el número 30 y en lugar de irse corriendo, se quedó mirando, parecía no entender, se fue al tranquito. Después, cuando tenía que salir Wilmar, es cierto que estaba fusilado, que no daba más pero las fuerzas que pudieran quedarle debió utilizarlas para dejar la cancha lo más rápido posible, lo que hizo fue tirarse al suelo, como esperando a que fueran a buscarlo con la camilla, como si estuviésemos ganando o como si el 1-1 nos satisficiera.
   Junior es un equipo menos que mediocre y el partido apenas puede rescatarse por la tensión que imponía lo que estaba en juego. Como expresión de fútbol fue pésimo. De nuevo hay que señalar el atenuante de la temperatura pero todo se hacía con una lentitud exasperante. Boca, como en los dos partidos con Palmeiras, tuvo el balón por mucho tiempo pero jamás supo de qué manera desequilibrar en los últimos metros de cancha.
   El penal no fue, claro está, el ecuatoriano cobró cualquier cosa. Es evidente e indiscutible que Barrios no lo tocó a Piedrahita. Zambrano hizo señas de que no, Magallán le estaba reclamando que amonestara a Piedrahita por tirarse (que es lo que debió haber hecho) y de pronto, el tipo señaló el punto del penal. Parece que se lo marcó el asistente. No es aceptable que el árbitro necesite apoyarse en su colaborador para esa jugada porque su visión era inmejorable, tenía a Barrios y a Piedrahita delante de sus narices, sin nadie que lo obstruyera, su posición era mucho mejor que la del asistente.
   No tiene ni suerte, Rossi. Se tiró bien, la manoteó pero el rebote en el palo salió hacia adentro y le quedó de nuevo a Ruiz para meterla. Nuestro arquero, que tiene todos los ojitos posados sobre él, no tuvo demasiado trabajo porque Junior tampoco atacó mucho. Esa de cerca del final, cuando se la dieron para que rechazara de zurda, la pifió y al final tuvo que sacarla con un derechazo de frente a su arco, si terminaba en gol, era el suicidio del pobre Agustín.
   Llegamos al empate bastante pronto. Por suerte. Sólo 5 minutos del segundo tiempo. Pero el gol nuestro tuvieron que hacérselo ellos. Tiro libre por Pavón cerrado desde la izquierda y el mismo Ruiz la cabeceó contra su arco con una torpeza inexplicable, aunque propia de este partido tan feo, el arquero todavía no debe haber entendido qué fue lo que hizo su compañero.
   Muy poquito, casi nada de Boca en ataque. El remate de Tevez que sacó el arquero abajo, El corner de Pavón que dejó pasar Nández y no pudo conectar el propio Tevez. Ya en el segundo tiempo, un remate de Pavón de afuera, desviado, el corner de Bebelo que cabeceó desviado Magallán (le cobraron off side a Tevez y no era) y la mejor elaboración, la que puso muy bien Tevez para la única aparición de Pavón por la derecha, Kichan no la terminó bien, dejó que lo encimaran, era centro bajo pero antes.
   Ninguno de los dos penales que se reclaman en favor de Boca fue claro. Ni la presunta infracción contra Tevez ni esa mano presuntamente intencional de Cantillo. En cuanto al gol de Pablo Pérez que se anuló, Zambrano cobró un faucito de Magallán, de esos que en el área se les cobran a los jugadores que atacan y jamás a los que defienden.
   Sin ninguna agresividad y con menor tenencia de pelota, Junior tuvo de todos modos algunas oportunidades que le llegaron porque Boca nunca estuvo firme en el fondo. De una mala salida de Magallán derivó un zurdazo de Piedrahita a la red pero del lado de aufera. Una pelota que cruzó Chará de izquierda a derecha a espaldas de Fabra le cayó a Teófilo Gutiérrez, que disparó desviado. Ya en el segundo tiempo, en otra mala salida de Magallán, hizo centro Chará, se la bajaron a Gutiérrez y la volea se le fue por arriba. En los minutos agregados, un espantoso pase hacia atrás de Sebastián Pérez lo dejó a Gutiérrez solo pero ahí llegó bien Magallán para desacomodarlo. Y la última, el corner de Gutiérrez desde la derecha que le quedó a Díaz solo ante el arco, menos mal que cabeceó para cualquier lado.
   La idea de Boca, evidentemente, era ser paciente con la pelota, jugar horizontal hasta que apareciera la oportunidad. La oportunidad no apareció nunca y todo se diluyó en el toqueteo intrascendente. Las veces que Pablo Pérez y Tevez pudieron juntarse fue muy lejos del área. Pablo prácticamente no se asomó a la zona de definición. Pavón, como viene ocurriendo en los últimos tiempos, se estacionó en la izquierda. No le dejaron espacio, no pudo imponerse uno contra uno y por el medio no había a quién descargársela. Fabra no pasó casi nunca. Por la derecha, empezó jugando Nández de wing, algo que se repite y que no puede comprenderse. Después cambió con Bebelo, la zurdita de Bebelo por la derecha en algunos partidos anteriores nos había dado resultados pero si juega tan adelantado, el cordobés se pierde. Se perdió. Además, está faltándole vigor, convicción, se lo lleva la corriente.
   Guillermo eligió jugar sin 9 de área, con Tevez arrancando desde atrás. Alguna vez puede funcionar la idea pero Tevez está muy lejos de alcanzar la aceleración de sus mejores años. Por otra parte, hubo momentos en que Jara, después Buffarini y hasta el propio Pavón tiraron centros para nadie, hacían de cuenta que estaba Palermo pero Palermo se retiró en 2011. Tirar esos centros es demostración de impotencia, de falta de ideas.
   Seguramente muchos esperaban el ingreso de Wanchope pero Wanchope se quedó en el banco, igual que Bou. Confieso que yo, para primer cambio, lo veía a Cardona. No porque Cardona, hoy, pueda garantizar una mejoría. Pero lo que Boca necesitaba era alguien que fuera capaz de filtrar un pase entre líneas, que inventara algo como para sorprender y desarmar al rival. Lo cierto es que entró Cardona y no aportó nada, pareció enfocarse más en fabricar alguna infracción cerca del área que en jugar, se lo vio más pesado que nunca, como para suponer que no estaba para jugar ni media hora.
   El regreso de Barrios, de apuro, lejos de su mejor condición, solidificó, de todas maneras, la contención. Pero más de una vez pasó que Wilmar iba a apretar más arriba y los centrales no achicaban detrás de él, quedaba mucho espacio entre líneas y por allí estaban empezando a complicarnos Gutiérrez y Chará en el primer tiempo. El déficit se corrigió parcialmente cuando Nández pasó a jugar de volante. Wilmar, con todos sus problemas a cuestas, fue de lo más rescatable pero ya en el segundo tiempo no podía con su alma y eso lo llevó a cometer algún error muy visible.                   
   Guillermo arrancó su conferencia rescatando que Boca tenía la posibilidad de quedar eliminado hoy mismo y eso no pasó. Increíble. Cada vez me enojan más las declaraciones de Guillermo. Me enojan casi tanto como esa camiseta amarilla que no quisiera volver a ver nunca. Hubiese sido mejor partir desde otro punto: Boca, hasta hoy, dependía de si mismo y con este amargo empate, ya pasa a depender de otros. Necesitamos que Palmeiras no pierda con Junior. Cuando se pasa a depender de otros, jamás se puede estar conforme, Guillermo.

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 4, VERGINI 5, MAGALLÁN 4, FABRA 5, REYNOSO 3, BARRIOS 5, PABLO PÉREZ 4, NÁNDEZ 3, TEVEZ 5, PAVÓN 5 (FI), CARDONA 3, BUFFARINI 4, SEBASTIÁN PÉREZ 4.  
    

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