miércoles, 9 de mayo de 2018

¡POR FIN!

   Iba a tener que ser así, sufriendo hasta el último suspiro. En consonancia con el perfil de un equipo al que se le fue haciendo más difícil a medida que avanzaba el desarrollo. Campeones de punta a punta pero el título se gana, en primer término, por aquel arranque demoledor, imponiendo una superioridad incontrastable. Con el tiempo, con las fundamentales bajas de Gago y Benedetto por el camino, se perdió aire, se cedieron puntos, se resignó ventaja, surgieron las dudas y los temores. Pero eso se terminó. Boca fue, claramente, el mejor de esta Superliga. Esto no admite cuestionamientos.
   Somos bicampeones pero yendo más a fondo en la revisión, hemos ganado los tres últimos campeonatos largos, los de todos contra todos en dos ruedas. Esos campeonatos en que rara vez pueda plantearse que el que gana no haya sido el mejor. Ése es un indicador claro: la constancia de haber contado, a lo largo de estos últimos años, con un plantel competente.
   Claro está que, en paralelo, queda expuesto el otro costado de la verdad: en las instancias que deben definirse “en corto”, esas que no perdonan los deslices, se ha fallado. Así nos pasó en las Libertadores de 2015 y 2016, en la Supercopa de este año y así nos encuentra este presente tan comprometido en la Copa actual.
   Al momento del análisis, no puede menos que concluirse que Boca, en La Plata, volvió a no jugar bien. Dos veces estuvo en ventaja, dos veces se le abrió el partido como para controlarlo y definirlo. Las dos veces, la ventaja obtenida se esfumó. Porque a este Boca le falta conducción. Tuvo una buena noche, esta vez, Pablo Pérez. Fue el ideólogo de las acciones mejor concebidas. Pero Pablo, por características, está más para otra cosa, para el ida y vuelta, para ser un conductor de alternativa y no el principal.
   Otra vez, tuvo un mal partido Tevez. Apagado, casi sin contacto con el balón durante todo el primer tiempo, más participativo en el segundo pero muy lejos de imponer jerarquía. Con Unión había entrado, durante la parte final, Maroni y su aporte fue valioso para el triunfo final. Pero esta vez Guillermo lo dejó hasta fuera del banco en una decisión difícil de aceptar. Volvió a firmar la planilla Cardona, excluido en la fecha anterior. También estuvo en el banco Reynoso, de floja prestación el domingo. Maroni tenía un lugar ganado entre los 18, la determinación del cuerpo técnico no se comprende ni se justifica.
   Fue un partido tenso, como era de prever, en un campo que iba a quitar energías rápidamente. El juego empezó trabado pero con Boca en la iniciativa. Y la primera que tuvimos, a los 12 minutos, fue gol. Un gol muy buen trabajado. Pablo ganó en el medio, miró y abrió para la derecha, se juntaron Nández y Kichan, hubo un rebote, de segunda metió Nahitan el centro pasado, la bajó muy bien Wanchope y la definición de Pablo fue impecable, haciendo seguir de largo al que lo marcaba para después sacar el derechazo bien ajustado, abajo y contra un palo.
   Fue la única situación de gol que iba a crear Boca en todo el primer tiempo. Ese es un dato revelador. Faltó juego, no hubo fluidez en el armado, sobraron las imprecisiones, se chocó, se dividió la pelota. Gimnasia, este Gimnasia que venía de rescatar un punto después de varias derrotas consecutivas, a fuerza de meter y meter, sin mejores argumentos que ése, empezó a complicarnos.
   El primer aviso fue una pelota que Nico Colazo le cruzó a Dibble a espaldas de Jara, el uruguayo le pegó desviado. La segunda fue el gol del primer empate. Corner desde la derecha muy cerrado por Gómez, rechazo forzado de Vergini, Melluso la devolvió desde el otro lado, la bocha nos recorrió el área chica y apareció Colazo para meterla.
   En último tramo del primer tiempo mostró mejor a Gimnasia, agrandado. Rossi respondió muy bien ante un remate de Colazo y poco después, un disparo de Rinaudo se desvió en Faravelli y casi se mete.
   El inicio del segundo tiempo mostró otra vez a Boca en la iniciativa. El arquero salvó ante un remate de Mas, al cabo de una buena jugada, con pelota cruzada por Nández desde la derecha. Y muy pronto, el gol, pelotazo de Pablo, gruesa falla de Coronel y la potencia de Wanchope para no dejar pasar el regalo, se fue derecho a los bifes y la definición fue implacable. Otro buen rendimiento de Wanchope, partícipe fundamental del primer gol, autor del segundo, sacándole el jugo a lo poco que se le presentó, obligando al rival siempre.
   Con el partido 2-1, Boca parecía tener la situación dominada. Más allá de un zurdazo desviado de Gómez después de una acción individual, Gimnasia se veía impotente, no sabía qué hacer en ataque, tiraba centros de compromiso ante los cuales siempre respondió Rossi con absoluta firmeza.
   De todos modos, es evidente que cuando no lo tenemos a Wilmar y aunque Sebastián Pérez haya tenido un nivel aceptable, se pierde demasiado en cuanto a la contención. Cuando Guillermo se decidió a sacarlo a Tevez, lo puso a Junior Benítez como para abrir la cancha, para que Gimnasia no pudiera sumar efectivos en ataque. Pero Junior no funcionó, no aguantó la pelota, se enredó.
   La definición pudo haber estado con esa acción personal de Kichan, sobre la izquierda, que terminó con un zurdazo imperfecto tras haberla armado muy bien. Kichan, el jugador clave en este último segmento de campeonato, insinuó más de lo que concretó, le faltó abastecimiento y compañía, que alguien distrajera marcas para abrirle el camino pero su importancia, una vez más, quedó a la vista.
   El gol con que volvió a empatar Gimnasia, a falta de diez minutos en tiempo regular, llegó cuando nadie lo esperaba, apareció de la nada y tuvo mucho de fortuito. Podría discutirse si hubo infracción contra Junior, lo barrieron pero pareciera que el jugador de Gimnasia llegó bien a la pelota. Rinaudo le pegó de afuera para ver qué pasaba y el desgraciado desvío en Magallán dejó sin posibilidades a Rossi.
   No era para sufrirlo tanto pero así es este Boca de los últimos tiempos. Volvió a notarse la falta del líder que tranquilizara a todos, que metiera el partido en la horma que necesitábamos. Cardona entró muy tarde pero también sabemos que no es mucho lo que podamos pedirle hoy al gordo Edwin. Penamos, implorábamos que se terminara de una vez, aunque Gimnasia no tenía elementos para hacer otra cosa que empujar, sólo volvió a inquietarnos con otro remate de Ribaudo y otro desvío, esta vez en Alemán, se fue cerca del palo derecho.   
   Y ya lo ve, y ya lo ve, somos campeones otra vez. Una cosa era el equipo que comenzó esta Superliga y otra versión muy disminuida el que la terminó pero fuimos los mejores y estamos de legítimo festejo. La semana que viene ya estaremos metidos en otra historia que se presenta difícil pero hoy, ya todos saben que La Boca está de joda.

   EL BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 5, VERGINI 5, MAGALLÁN 5, MAS 5, NÁNDEZ 5, SEBASTIÁN PÉREZ 5, PABLO PÉREZ 7, TEVEZ 3, KICHAN 6, WANCHOPE 7 (FI), BENÍTEZ 4, CARDONA NC, BUFFARINI NC.         

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