Sí, ya sé, primero tenemos que pensar en Zamora, en el viaje a Venezuela. Y así, de a poquito. Tratemos de evitar el “paso a paso” porque trae reminiscencias de un tipo ciertamente desagradable, el vejete ridículo de la melena color huevo (no mostaza). El Barça, por su parte, también, tiene que ir pensando quién va a tocarle en octavos de la Champions.
Empero, si un año nuevo sirve para que se renueven las esperanzas, si culturalmente nos hemos acostumbrado a que, cada 1º de enero, damos vuelta la página y hacemos de cuenta que empezamos otra vez, si siempre alentamos que el año que comienza sea mejor que el anterior (pobres de nosotros cuando perdemos esa mínima fe), legítimo ha de ser que soñemos que allá por diciembre próximo estaremos frente al Barcelona, que no sólo es el campeón del mundo sino el inevitable punto referencial de la época, futbolísticamente hablando.
Este Boca del Apertura 2011 nos devolvió la credulidad, la confianza. Siempre estuvo a la altura de las circunstancias. Al que no le gustó que se joda pero fue un gran campeón, invicto y escasamente vulnerable. Así que, desde ahora, juguemos contra quién jugaremos, no hay por qué dejar de creer.
Claro, para pensar en ganarle al Barcelona tenemos que empezar por detenernos en el cómo (o en los cómo). Porque los tipos son capaces de tener la pelota ochenta y cinco minutos. Y la mueven de aquí para allá y de allá para aquí, sin apuros, porque suponen (y por lo general tienen razón) que en algún momento va a aparecer el agujero que les permita entrar y definir.
Achicar para atrás no parece una buena idea. Si se les obsequia el protagonismo, ellos están a sus anchas. Y aunque se les arme un vallado, pretendidamente sin fisuras, es muy probable que en algún momento rompan, porque tienen jugadores de sobrada versatilidad en lo individual y una mecánica colectiva aceitada a la perfección.
Al Inter de Mourinho, en la Champions 2010, le salió. Aguantó, se benefició con algún error arbitral y abrochó. Ganó sin tener la pelota casi en ningún momento. Pero por norma, es difícil que algo así vuelva a ocurrir.
Quitarles la pelota debe ser muy bueno, si se consigue pero, ¿quién lo consigue? Barcelona sabe cómo quebrar la presión cuando se intenta presionarlo bien arriba y después, dejarles espacios en área propia y sus cercanías, es mortal. Uno imagina que, dado que siempre la tienen ellos, que no están acostumbrados a no tenerla, si se les quita les va a doler, les tiene que doler. No van a entender qué es lo que pasa, se van a desesperar, perderán la compostura. El asunto es sacársela…
Más allá de las calidades indiscutibles de Messi, Iniesta y Xavi, es vital, para el funcionamiento del equipo, el triángulo Puyol-Piqué-Sergio Busquet. Porque le permite aparecer siempre bien parado, inalterablemente equilibrado. Si se divide la pelota arriba, ganan ellos porque esperan de frente. Si se les juega corto y por abajo, saben imponer superioridad numérica en mitad de cancha para recuperar rápido. Y ahí es cuando se corre el riesgo de empezar a correr detrás de la pelota y, consecuentemente, desarmarse y desgastarse anímicamente.
La clave es separar a Messi, a Iniesta y a Xavi, imponerles superioridad numérica a ellos, que no se encuentre uno con otro. Obviamente, esto supone no sólo un rigor táctico insobornable, sino también una respuesta física superlativa. Estudiantes, en 2009, logró que Barcelona jugara incómodo gran parte del partido, que le costara encontrar circuitos ofensivos. Estuvo a punto, el equipo de Sabella, aunque sobre el final los catalanes encontraron un gol y después mandaron ellos, hasta ganar. De todos modos, la receta que aplicaron los platenses es la que debe tenerse en cuenta.
Uno puede entusiasmarse con los espacios que quedan a espaldas de Dani Alves y de Abidal, más si se considera que Puyol, un líder, un tipo con una presencia intimidante, no es precisamente rápido de desplazamientos. Y otro punto a favor es el arquero, Víctor Valdés, que en noventa minutos, alguna ventajita siempre puede dar. Hay que forzarlo.
El orden de prioridades, en este 2012, es ganarle al Barcelona. No nos bajemos. Más vale que será difícil pero por qué no. Y la contra, que se abstenga. Que siga participando. Total, si le ganamos, ya sabemos lo que van a decir. Lo mismo que decían cuando acostamos a Real Madrid en 2000 y al Milan en 2003. “Y, ellos le dan bola nada más que a la Champions”…
lunes, 2 de enero de 2012
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Cuando se retire el Flaco, quiero a Puyol en Boca. Angelici, ponete las pilas.
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