lunes, 25 de junio de 2012

VERGONZANTE

Todos estamos pensando en Corinthians pero lo de Floresta fue un papelón, una vergüenza, una ignominia. No va por los pibes que salieron a la cancha. Va por los que los desprotegieron, los entregaron, los regalaron. Seguramente dentro de unos días hasta este gil que escribe va a olvidarse de lo sucedido pero está mal. Si a la camiseta, si a Boca no empezamos por respetarlo nosotros, vamos por mal camino.


Una cosa es poner un equipo de suplentes, la mayoría de los cuales ya ha dado muestras de estar a la altura y otra cosa es mandarlo al muere así, a la que salga, sin ideas definidas, sin concentración ni actitud adecuadas. Porque fue así, está claro. Como si el mensaje hubiese sido “salimos a cumplir”. Y cuando se sale así, lo que ocurre, indefectiblemente, es que no se cumple.

El dolor no es haber perdido el campeonato. O mejor dicho, el dolor, la bronca de perder el campeonato ya los habíamos procesado después de perder tan mal como perdimos con Arsenal. Dolor y bronca es, en cualquier circunstancia, ver a un Boca que es como si no estuviera en la cancha, expuesto a los cachetazos desde el primer minuto hasta el último.

All Boys es un equipo limitado pero respetable, lo demuestra su campaña que lo alejó del descenso con cierta comodidad, su objetivo. Y este All Boys nos mató, nos paseó, nos humilló.

Ese tal Perea muy probablemente nunca más en su vida vaya a meter tres goles en un solo día. Y se los hizo a Boca. En el primero lo dejaron cabecear solo ante el arco, en el segundo apareció sin oposición otra vez de cara a los palos y en el tercero le regalaron un rechazo fallido en zona prohibida. Inconcebible. Tres veces inconcebible y en el mismo partido.

En tren de conjeturas, cabe conjeturar que algunos jugadores de los más experimentados estaban afectados por el hecho de saber que contra Corinthians, por lo menos de entrada, no van a jugar. Se quedaron afuera. Cvitanich es como si ya estuviera fuera del club, como si supiera que los euros que quiere el Ajax no los puede poner nadie en la Argentina. No es de ahora, lo de Darío. Ya hace algún tiempo que está como ausente, como ido, como con la mente en otro lado.

Pichi Erbes no satisfizo las expectativas cuando estuvo lesionado Somoza y ahora se lo ve perdido, sin confianza, fue uno de los que dio la sensación de estar ahí nada más que para marcar tarjeta.

El Burro Rivero, capitán en la ocasión, corrió como siempre, su generosidad no se puede poner en duda pero su entrega no alcanzó para darle identidad al equipo, la corriente se lo llevó puesto.

De Pochi puede decirse algo parecido a lo de Pichi. De un tiempo a esta parte, aquel jugador que se hizo cargo del barco cuando faltó Román en el Apertura 2011 parece otro. Falcioni no le está dando muchos minutos y lo mueve mucho de sitio, algo que no le conviene a nadie, vaya esto dicho en su descargo. Pero igual, el momento de Pochi hace dudar de su futuro en Boca. Es duro pero es así.

Del uruguayo Sosa ya se ha observado que es buen arquero en los palos pero más allá del área chica es como si para él hubiera un foso con cocodrilos, son muchas las veces en que se queda atornillado. Y sus dubitaciones, esta vez, se trasladaron a la improvisada defensa.

Sauro, muy cerca de irse a Suiza, se despidió con un bonito gol. Lindo arranque de área a área, no salió para ver qué pasaba sino que fue con noción clara de lo que podía salir y la terminó muy bien. Será un buen recuerdo para él aunque no haya servido para nada. Tampoco fue bueno su partido pero es difícil rendir cuando la mano viene así.

Falcioni sigue considerando a Blandi antes que Viatri. Inexplicable. Lucas entró cuando ya el partido tenía rumbo irreversible pero aún así, mostró más que Nico y ni hablar si lo comparamos con Cvitanich. Para el técnico, hoy, es el quinto delantero de Boca. ¡Ay, los técnicos!

El que mejor aprovechó la oportunidad de mostrarse fue Jopito Álvarez aunque también en su caso, cuando entró, al empezar el segundo tiempo, ya estábamos para irnos y los 45 minutos que quedaban, se sabía, iban a ser una tortura. Jopito se movió, la pidió, intentó. No logró mucho, no estaban las cosas dadas para eso pero lo suyo se rescta.

Al Gordo Sánchez Miño también lo arrastró la maroma, Pol Fernández corrió pero sin aportar nada (correr es una cosa y jugar otra muy distinta), el Colo Ruiz ya sabemos que llegó hasta ahí y de ahí no va a pasar, mal día para un debut absoluto como el del Chino Aguirre, el Paragua Gaona Lugo entró un rato a volantear (no es lo suyo aunque Falcioni no sea el primer técnico que insiste en ello) y más no puede decirse.

Revisar ahora que el Clausura estuvo servido y lo dejamos pasar, que no se puede creer el partido que perdimos con Independiente, que si Laverni no nos hubiese acostado en la cancha de Tigre, que Banfield perdía hasta en los entrenamientos, se fue al descenso por un tubo y a nosotros nos empató con diez es un ejercicio que se hace siempre que se pierde un campeonato. Eso ya está, demos vuelta la página.

El 6 de julio de 2003, mientras festejábamos en La Bombonera la Libertadores, un Boca salió a la cancha en Rosario y se comió siete con Central. Repasemos el conjunto (no equipo) que mandó a la cancha esa tarde el Colorado Regenhardt: el desgraciado Eberto; Osella, Joel Barbosa, Carballo y Magnago, Leonardo Verón (Ormazábal), Silvestre, Caffa (Pablo Álvarez); Fabbro; Boselli (Edilio Cardoso) y Bracamonte. Algunos se ganaron un nombre en el fútbol, otros se perdieron en el anonimato. A todos les hicieron, ese día, un daño irreparable. Como se lo hicieron a Boca. Porque para la historia, señores, ese equipo fue, ese día, la primera de Boca. Igual que ayer en la cancha de All Boys. Los agujeros en la bandera no se remiendan.







2 comentarios:

  1. En tu análisis sólo disiento en el rendimiento de Blandi, quien para mí jugó un aceptable partido (dadas las condiciones). Me pareció un interesante debut del chico Aguirre y lo de Alvarez da para ilusionarse.

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  2. Para mí Blandi es un delantero interesante pero de ninguna manera puede quedar Viatri en el banco con él adentro.

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