domingo, 24 de mayo de 2015

BARRANCA ABAJO

Se cae de maduro, quedó muy en evidencia que no se ha superado el trauma que significó la eliminación en la Copa, la manera en que se consumó la eliminación, sin la posibilidad de defender hasta último momento las posibilidades en la cancha por culpa de una manga de estúpidos, la obligación de jugar sin público. Era obvio que el duro golpe era difícil de asimilar pero esto de ninguna manera disculpa el papelón ante Aldosvi.
Se hablará ahora de la hazaña de los marplatenses y la verdad es que, en el primer tiempo, más ventajas de las que dieron no podrían haber dado. Jugaron abiertos, con una marcación zonal fláccida, con los zagueros en línea, dejando espacios por todos lados. Diez oportunidades de gol dispuso Boca en el primer tiempo y no acertó ninguna. Cierto es que el arquero Campodónico fue factor determinante pero el mejor de los arqueros ataja solamente las que pueden atajarse. Las que no se pueden atajar no las ataja nadie.
Las dos que desperdicia el Negro Chávez son imperdonables. Viene barranca abajo, el Negro, sin confianza, sin convicción y así definió las dos veces. Sobre todo la primera, blandita. En la segunda, al menos, le pegó fuerte pero a un lugar al que el arquero podía llegar y llegó.
Distintas son las dos de Osvaldo. En la primera, cuando todavía estábamos 0 a 0, la pensó bien, la dirigió con la intención de ponerla en el lugar indicado y se le fue por poco, bueno. En la segunda, la chilena, fue buena la repentización, bueno el gesto técnico y en fin, también, le salió a un lugar al que el arquero podía llegar y llegó.
Lo que no se le puede perdonar al Loco es el penal. Se hizo demasiado el cancherito, el suficiente. Y la tiró afuera, por boludo. Penal que no había sido, por otra parte. León a Chávez ni lo sujetó, ni lo empujó ni nada. Era un regalo y lo dejamos pasar, lo devolvimos.
Podría hablarse de mala suerte en las dos que sacaron en la raya, la de Torsiglieri y la de Lodeiro pero en esta última el uruguayo no le pegó lo suficientemente fuerte. Sigue desaparecido, Lodeiro. No se hace cargo del armado ofensivo, no marca diferencias con sus entregas, no se le ocurre nada interesante.
Durante buena parte del primer tiempo el dominio fue intenso, sostenido, la pelota se recuperaba con rapidez. Pero ya muy pronto había quedado expuesta la falta de solidez, la inconsistencia defensiva. Siete minutos y ya perdíamos. Primero, un foul de esos que hace Pablo Pérez, aparatosos, descomedidos, de amarilla cantada. Del tiro libre derivó el corner y del corner, el gol. Llegó el centro de Capurro y es como si nos hubiésemos distraído con Roger Martínez porque a Lequi no lo marcó nadie, Torsiglieri se quedó atornillado al piso.
En el segundo tiempo el equipo se desmoronó rápidamente y así se nos vino la hecatombe. Aldosivi cambió, porque esperó más atrás y no ofreció los espacios que había ofrecido antes. Seguíamos teniendo la pelota pero ya en los últimos metros de cancha ahora no pasábamos. Para colmo, muy pronto y una cosa detrás de la otra se produjeron el segndo gol de Aldosivi y la expulsión de Pablo Pérez.
Muy bueno,muy ajustado el remate de Roger Martínez para el segundo gol pero las facilidades que le dimos son inaceptables, inexplicables. El tipo maniobró, se acomodó, se armó sin que ni Torsiglieri ni el Cata atinaran a molestarlo mínimamente. La segunda amarilla a Pérez fue una exageración del referí pero en fin, Pablo siempre está expuesto, siempre está en oferta.
Diez contra once y obligados a levantar dos goles, demasiado para un equipo ya sin norte, sin rumbo. Se sucedieron los cambios para que no cambara nada. Recién a los 27 minutos tuvo lugar la primera acción de riesgo para el arco de Aldosivi en todo el segundo tiempo. Fue ese tiro de Lodeiro desde afuera que sacó el arquero. Después llegarían la media vuelta de Osvaldo, muy plástica, muy bonita pero la bola se fue por arriba. La última, ese cabezazo, también del Loco, que tocó el travesaño.
¿Qué decir, cómo describir el tercer gol? Entre cinco jugadores nuestros se empeñaron en regalar la pelota a las puertas del área nuestra. La última, la de Monzón, cerrando hacia adentro y entregándole la bocha a Vildozo, es propia de alguien que desconoce los rudimentos del juego. Vildozo la definió muy linda, con esa picadita corta ante Orion pero se la servimos en bandeja de oro. Ya los jugadores de Boca querían irse, no les quedaban ni las ganas.
¿Cómo sigue esto? ¿Será bueno o malo que en tres días tengamos que salir de nuevo a la cancha y contra un rival que no tendrá nada para perder y sí todo para ganar? El Vasco dice que hay que levantarse, que ahora hay que ver los pingos. ¿Nos levantaremos? No es por ser tremendisdta ni desestabilizador pero este ciclo está herido de muerte. Ojalá los hechos desmientan esta premonición, ojala haya el retorno que hoy no parece haber.


EL BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 5, CATA 4, TORSIGLIERI 4, MONZÓN 2, PÉREZ 2, GAGO 4, LODEIRO 3, CARRIZO 3, OSVALDO 3, CHÁVEZ 2 (FI), PALACIOS 4, BENTANCUR 4, CALLERI NC.

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