Boca
no jugó a nada de nada. En una instancia esencial, clave,
fundamental, crucial, el fracaso -aunque la palabra no les guste a
Gago y Arruabarrena- fue incontrastable. Concepto que no podría
variar en caso de que se hubiese consumado el híbrido 0-0 hacia el
cual el partido parecía encaminarse cuando se produjo el penal que
iba a darle el triunfo a River. Penal que, por otra parte, surge de
un error inexcusable de parte de un jugador base, de los mejor
dotados, más experimentados y, asimismo, más cotizados.
Iban
a lo largo del año 18 partidos oficiales sin derrotas, 15 triunfos y
tres empates, magnífica serie y alguna vez iba a tocar perder pero
lo que no se acepta es el cómo. No es que no se haya luchado pero
esto no es lucha, es fútbol y si no aparecen en la cancha los
fundamentos del juego, la resultante es un vacío como este que
produjo Boca.
River
debió haber estado ganando a la finalización del primer tiempo, el
cual gobernó claramente apenas transcurrido ese veranito de diez
minutos que duró la presión alta de Boca. Se afirmó Ponzio, lo
secundaron Sánchez y Kranevitter y la tenían siempre ellos, la
perdíamos enseguida. Menos mal que Gutiérrez, que se hacía muy
difícil de controlar, no acertó ninguna definición.
¿Qué
le pasa a Lodeiro? ¿Cuál es el verdadero Lodeiro, el que nos sedujo
en los primeros partidos o éste que ya venía desinflándose y ahora
fue como si nos dejara con diez? Porque no estuvo, en ningún lugar
de la cancha. Otro que salió dormido, lento, como distraído fue
Pablo Pérez, aunque por lo menos un poquito iba a mejorar en el
segundo tiempo. Pavón se amuró solo en un costado y rara vez se
involucró en el juego. De modo que las posibilidades de Boca
quedaban muy limitadas por “inferioridad numérica”, por más que
si uno contaba camisetas parecieran once.
Es
de valorar el esfuerzo de Calleri, que mucho no consiguió pero no se
borró nunca, las buscó todas mientras estuvo en la cancha y por
otra parte, aportó juego aéreo cuando hubo que defender pelotas
paradas.
Cubitas
quedó condicionado por una temprana tarjeta amarilla y es de valorar
que haya aguantado todo el partido en esas condiciones pero lo suyo
se limitó a la obstrucción, estuvo bien parado como para
convertirse en un obstáculo para el rival pero allí se agoto su
repertorio.
En
cuanto a Gago, podría decirse que venía más o menos en nivel
rescatable, antes de la jugada del penal en que la responsabilidad
primera es de él. Pero de todos modos, no aportó la claridad que
siempre esperamos de él, ese famoso primer pase que lo distingue.
Tal vez haya sido porque se enredó en rencillas con Ponzio y con el
árbitro y eso lo distrajo de su misión.
Ni
una sola vez llegamos en todo el primer tiempo. Si Barovero se
hubiese quedado en el vestuario, era lo mismo. Llegado el
entretiempo, era como para que nos ilusionáramos suponiendo que
River había dejado pasar su momento.
El
partido lo tuvimos en el arranque del segundo tiempo. Apenas habían
transcurrido unos pocos segundos cuando se produjo esa corrida de
Calleri por la derecha. El remate fue cruzado pero imperfecto, sin la
suficiente precisión ni potencia, por eso Barovero alcanzó a
mandarla al corner. De inmediato llegó esa volea de Nico Colazo, se
fue apenas por encima del travesaño y allí iba a agotarse ese
promisorio arranque que sucedió al descanso.
Cierto
es que ya sufrimos menos porque River sintió el ritmo frenético que
había impuesto antes, tuvo necesariamente que bajar la velocidad y
entonces pudimos desequilibrar. Se hizo un partido soso, friccionado
y conversado pero sin juego. Por el lado de Boca, seguían sin
aparecer las fórmulas de ataque. Con Lodeiro ausente, con Gago muy
lejos del área rival, sin los desdoblamientos por los costados que
en otros partidos fueron sello distintivo.
Un
dato positivo fue que el fondo estuvo firme en todo momento.
Torsiglieri, rendidor como siempre. Cuando se fue lesionado el Cata,
que había tenido algunos problemas con Gutiérrez, entró Burdisso e
iba a terminar convirtiéndose en el punto más alto de Boca, muy
seguro, muy determinado.
Iban
34 minutos, no pasaba nada y no parecía que fuese a pasar cuando se
nos vino todo abajo. ¿Cómo pudo Gago equivocar un pase tan fácil?
Perdió la pelota con Kranevitter en un lugar de la cancha en que no
se puede, está prohibido perder la pelota, por el medio y con todo
el equipo desarmado. El enganche de Martínez y el toquecito de Marín
fueron la consecuencia. Penal pavote que no puede discutirse, Sánchez
lo ejecutó con precisión y se acabó.
Menos
mal que, en el rato que quedaba, no entró esa que Orion le sacó muy
bien a Gutiérrez. Si quedábamos dos goles abajo, podríamos
conjeturar que la eliminatoria estaba resuelta a favor de River en un
ochenta por ciento. ¿Qué significó ese cambio que metió el Vasco,
Osvaldo por Calleri a los 42 minutos del segundo tiempo? Eso es jugar
a la ruleta y esto es otra cosa.
Podemos
quedarnos con que, antes de la expulsión de Gutiérrez por el
planchazo que le metió a Burdisso, pudieron haber tenido el mismo
destino el incorregible Vangioni, Funes Mori y también Sánchez.
También hay que decir que se salvó Cubitas. Se está haciendo
costumbre esto de que nos caguen a patadas sin que nosotros peguemos.
Delfino quiso sacar el partido, como hacen casi siempre los árbitros.
Lo echó a Gutiérrez recién cuando ya estaba todo el pescado
vendido. Todo esto debe quedar puntualizado pero que no nos
distraiga: lo primero de todo es que Boca no funcionó en ningún
momento.
El
jueves, en La Bombonera, se definirán muchas cosas. Si nos quedamos
afuera, remontar el barrilete se va a hacer sumamente difícil.
Estamos a tiro pero con este sistema, no meter un gol de visitante en
el primer partido es quedar colgado. Si River nos llega a embocar
uno, borde de precipicio.
Se
puede, pero hay que jugar. No se trata de querer pasarlos por arriba
con prepotencia y nada más. Tienen que aparecer las asociaciones,
los circuitos, tiene que correr la pelota de un pie a otro. Tienen
que aparecer los jugadores. No “huevo, huevo, huevo” y nada más.
Pensar y jugar.
EL
BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, DÍAZ 5, TORSIGLIERI 6, COLAZO 5, GAGO
4, CUBAS 5, PÉREZ 4, LODEIRO 2, PAVÓN 3, CALLERI 5 (FI), BURDISSO
7, CARRIZO NC, OSVALDO NC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario