jueves, 7 de mayo de 2015

DEMASIADO MAL

Boca no jugó a nada de nada. En una instancia esencial, clave, fundamental, crucial, el fracaso -aunque la palabra no les guste a Gago y Arruabarrena- fue incontrastable. Concepto que no podría variar en caso de que se hubiese consumado el híbrido 0-0 hacia el cual el partido parecía encaminarse cuando se produjo el penal que iba a darle el triunfo a River. Penal que, por otra parte, surge de un error inexcusable de parte de un jugador base, de los mejor dotados, más experimentados y, asimismo, más cotizados.
Iban a lo largo del año 18 partidos oficiales sin derrotas, 15 triunfos y tres empates, magnífica serie y alguna vez iba a tocar perder pero lo que no se acepta es el cómo. No es que no se haya luchado pero esto no es lucha, es fútbol y si no aparecen en la cancha los fundamentos del juego, la resultante es un vacío como este que produjo Boca.
River debió haber estado ganando a la finalización del primer tiempo, el cual gobernó claramente apenas transcurrido ese veranito de diez minutos que duró la presión alta de Boca. Se afirmó Ponzio, lo secundaron Sánchez y Kranevitter y la tenían siempre ellos, la perdíamos enseguida. Menos mal que Gutiérrez, que se hacía muy difícil de controlar, no acertó ninguna definición.
¿Qué le pasa a Lodeiro? ¿Cuál es el verdadero Lodeiro, el que nos sedujo en los primeros partidos o éste que ya venía desinflándose y ahora fue como si nos dejara con diez? Porque no estuvo, en ningún lugar de la cancha. Otro que salió dormido, lento, como distraído fue Pablo Pérez, aunque por lo menos un poquito iba a mejorar en el segundo tiempo. Pavón se amuró solo en un costado y rara vez se involucró en el juego. De modo que las posibilidades de Boca quedaban muy limitadas por “inferioridad numérica”, por más que si uno contaba camisetas parecieran once.
Es de valorar el esfuerzo de Calleri, que mucho no consiguió pero no se borró nunca, las buscó todas mientras estuvo en la cancha y por otra parte, aportó juego aéreo cuando hubo que defender pelotas paradas.
Cubitas quedó condicionado por una temprana tarjeta amarilla y es de valorar que haya aguantado todo el partido en esas condiciones pero lo suyo se limitó a la obstrucción, estuvo bien parado como para convertirse en un obstáculo para el rival pero allí se agoto su repertorio.
En cuanto a Gago, podría decirse que venía más o menos en nivel rescatable, antes de la jugada del penal en que la responsabilidad primera es de él. Pero de todos modos, no aportó la claridad que siempre esperamos de él, ese famoso primer pase que lo distingue. Tal vez haya sido porque se enredó en rencillas con Ponzio y con el árbitro y eso lo distrajo de su misión.
Ni una sola vez llegamos en todo el primer tiempo. Si Barovero se hubiese quedado en el vestuario, era lo mismo. Llegado el entretiempo, era como para que nos ilusionáramos suponiendo que River había dejado pasar su momento.
El partido lo tuvimos en el arranque del segundo tiempo. Apenas habían transcurrido unos pocos segundos cuando se produjo esa corrida de Calleri por la derecha. El remate fue cruzado pero imperfecto, sin la suficiente precisión ni potencia, por eso Barovero alcanzó a mandarla al corner. De inmediato llegó esa volea de Nico Colazo, se fue apenas por encima del travesaño y allí iba a agotarse ese promisorio arranque que sucedió al descanso.
Cierto es que ya sufrimos menos porque River sintió el ritmo frenético que había impuesto antes, tuvo necesariamente que bajar la velocidad y entonces pudimos desequilibrar. Se hizo un partido soso, friccionado y conversado pero sin juego. Por el lado de Boca, seguían sin aparecer las fórmulas de ataque. Con Lodeiro ausente, con Gago muy lejos del área rival, sin los desdoblamientos por los costados que en otros partidos fueron sello distintivo.
Un dato positivo fue que el fondo estuvo firme en todo momento. Torsiglieri, rendidor como siempre. Cuando se fue lesionado el Cata, que había tenido algunos problemas con Gutiérrez, entró Burdisso e iba a terminar convirtiéndose en el punto más alto de Boca, muy seguro, muy determinado.
Iban 34 minutos, no pasaba nada y no parecía que fuese a pasar cuando se nos vino todo abajo. ¿Cómo pudo Gago equivocar un pase tan fácil? Perdió la pelota con Kranevitter en un lugar de la cancha en que no se puede, está prohibido perder la pelota, por el medio y con todo el equipo desarmado. El enganche de Martínez y el toquecito de Marín fueron la consecuencia. Penal pavote que no puede discutirse, Sánchez lo ejecutó con precisión y se acabó.
Menos mal que, en el rato que quedaba, no entró esa que Orion le sacó muy bien a Gutiérrez. Si quedábamos dos goles abajo, podríamos conjeturar que la eliminatoria estaba resuelta a favor de River en un ochenta por ciento. ¿Qué significó ese cambio que metió el Vasco, Osvaldo por Calleri a los 42 minutos del segundo tiempo? Eso es jugar a la ruleta y esto es otra cosa.
Podemos quedarnos con que, antes de la expulsión de Gutiérrez por el planchazo que le metió a Burdisso, pudieron haber tenido el mismo destino el incorregible Vangioni, Funes Mori y también Sánchez. También hay que decir que se salvó Cubitas. Se está haciendo costumbre esto de que nos caguen a patadas sin que nosotros peguemos. Delfino quiso sacar el partido, como hacen casi siempre los árbitros. Lo echó a Gutiérrez recién cuando ya estaba todo el pescado vendido. Todo esto debe quedar puntualizado pero que no nos distraiga: lo primero de todo es que Boca no funcionó en ningún momento.
El jueves, en La Bombonera, se definirán muchas cosas. Si nos quedamos afuera, remontar el barrilete se va a hacer sumamente difícil. Estamos a tiro pero con este sistema, no meter un gol de visitante en el primer partido es quedar colgado. Si River nos llega a embocar uno, borde de precipicio.
Se puede, pero hay que jugar. No se trata de querer pasarlos por arriba con prepotencia y nada más. Tienen que aparecer las asociaciones, los circuitos, tiene que correr la pelota de un pie a otro. Tienen que aparecer los jugadores. No “huevo, huevo, huevo” y nada más. Pensar y jugar.


EL BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, DÍAZ 5, TORSIGLIERI 6, COLAZO 5, GAGO 4, CUBAS 5, PÉREZ 4, LODEIRO 2, PAVÓN 3, CALLERI 5 (FI), BURDISSO 7, CARRIZO NC, OSVALDO NC.

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