lunes, 11 de mayo de 2015

PUNTITO

Queríamos empatar y empatamos, no se nos va a caer ningún anillo ni vamos a sonrojarnos por el hecho de que Sara demorara cada saque desde el primer tiempo, así también se juega a esto.
Cuando se pone en la cancha un equipo como el que puso Boca son muchas las ventajas que se dan, no por niveles individuales sino por el hecho de que nuestros once muchachos, ¿qué pueden haber tenido juntos? El táctico y la pelota parada del sábado, así que faltan los automatismos, falta saber cómo se va a mover el compañero, falta rodaje colectivo.
Bastante bien, dadas las circunstancias porque pudimos haber perdido pero hasta pudimos haber ganado. Sara tuvo más trabajo que Rodríguez, fue protagonista por frecuencia pero sin ninguna heroica. Independiente tuvo mucho la pelota, en especial durante los primeros 25 minutos del segundo tiempo, nos empujó contra nuestro arco pero hasta ahí, nada más.
De entrada tuvimos dos, la que le sacó Rodríguez al Negro Chávez y el tiro libre de Monzón, también salvado por el arquero. Pero la primera vez que nos llegaron, sonamos. Ahí se ven las grietas que se dejan cuando un equipo no tiene trabajo conjunto. Ofrecimos espacios por todos lados. Pisano tuvo todo el tiempo que quiso para meternos la pelota en el área desde la izquierda y Albertengo se nos apareció corrido por Castellani, cuyo cierre fue tardío. El Negro Rolín, que por fin debutó, quedó parado mirando y Monzón no se supo por dónde andaba.
Mazazo cuando apenas iban ocho minutos de juego y es de valorar que, en situación tan negativa, el equipo no se haya derrumbado. Aunque es verdad que por un rato largo no encontramos el partido. Perdíamos en el medio, Bravo no se acomodaba y Meli y Castellani corrían detrás de la pelota. Sin embargo, abajo no eran tantos los sobresaltos, en los últimos metros ellos pisaban con tibieza. Una relativamente complicada para Sara fue la que salvó a los pies de Albertengo. Las demás (dos cabezazos de Tagliafico y un tiro libre de Mancuello que se cerró) fueron fáciles.
De todos modos, justo es admitir que costaba imaginarse de que manera iba a llegar Boca al empate. Pero llegó. Corner por Castellani desde la izquierda y Guille Burdisso cabeceó como Pancho por su casa en el medio del área chica. Porque lo que sí estaba visto era que la defensa de ellos era un flan, lo que hacía falta era apretarlos en algún momento.
En el final del primer tiempo los que lo tuvimos fuimos nosotros. Otro corner (esta vez del Burro y desde la derecha), otro cabezazo de Guille a bocajarro, el rechazo del arquero y el Negro Chávez que la tiró a cualquier parte. Sin demasiada participación, mejoró, el Negro pero sigue con la mira torcida. Ese gol que se perdió hizo recordar al que se perdiera contra River el domingo anterior.
Quedó dicho, el primer segmento del segundo tiempo fue lo más duro. Nos preocupaban por la zona del Chapa Fuenzalida, por ahí una vez definió mal Mancuello y en otra respondió muy bien Sara frente a Albertengo. Recién hacia los veinte pasamos, al menos, a compartir un poco más la tenencia de la bola. El Vasco lo puso al Tucu Palacios en lugar del Burro y el Tucu, que ya llevaba casi dos meses afuera, obligó un poquito más. Lo del Burro va teniendo olor a ciclo cumplido, cuando no juega ya ni los periodistas se acuerdan de él, triste, solitario y final.
El partido, que sin gran cosa había tenido sus emociones, había entrado en un tramo plomizo hasta que se produjo la expulsión de Mancuello. Muy gil, el muchacho, aunque tenía razón en fastidiarse porque a Palacios se le había ido la pelota y el asistente, que estaba al lado, no lo vio. Pero meter otra pelota en la cancha, Mancuellito...
Se habían consumido los 45 minutos regulares del segundo tiempo sin que nos acercáramos a Rodríguez, es verdad. Más allá de una jugada en que se pidió penal por un presunto empujoncito a Jony Calleri pero no pasó nada. No anduvo bien, Jony, muy aislado, condenado a pelearla muy solo y en esa no tuvo suerte.
Después, en el tiempo agregado, lo tuvimos dos veces. La del Cabezón Meli, que como siempre se corrió todo hasta el final (y eso que sabe que seguramente va a estar el jueves), remate cruzado, ya sin aire, que le sacó Rodríguez y por último, el tercer cabezazo limpito de Burdisso en área rival, esta vez desviado. Buen momento de Guille, en la oportunidad capitán y líder, seguro y dominante. Cierto es que, ya sobre el final, otra vez tuvo que surgir Sara, para parar un remate de Jesús Méndez y, del rebote, tapárselo a Lucero.
De Avellaneda nos fuimos silbando bajito, manos en los bolsillos, tranqui. Nos llevamos lo que podíamos llevarnos, en definitiva y seguimos arriba e invictos. La verdad es que llegamos con la cabeza ya más puesta en el jueves que viene que en otra cosa. Y nos fuimos igual, claro.


EL BOLETÍN: SARA 7, FUENZALIDA 4, BURDISSO 7, ROLÍN 4, MONZÓN 5, MELI 6, BRAVO 4, CASTELLANI 5, MARTÍNEZ 3, CALLERI 4, CHÁVEZ 5 (FI), PALACIOS 5, CRISTALDO NC, BENTANCUR NC.

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