Queríamos
empatar y empatamos, no se nos va a caer ningún anillo ni vamos a
sonrojarnos por el hecho de que Sara demorara cada saque desde el
primer tiempo, así también se juega a esto.
Cuando
se pone en la cancha un equipo como el que puso Boca son muchas las
ventajas que se dan, no por niveles individuales sino por el hecho de
que nuestros once muchachos, ¿qué pueden haber tenido juntos? El
táctico y la pelota parada del sábado, así que faltan los
automatismos, falta saber cómo se va a mover el compañero, falta
rodaje colectivo.
Bastante
bien, dadas las circunstancias porque pudimos haber perdido pero
hasta pudimos haber ganado. Sara tuvo más trabajo que Rodríguez,
fue protagonista por frecuencia pero sin ninguna heroica.
Independiente tuvo mucho la pelota, en especial durante los primeros
25 minutos del segundo tiempo, nos empujó contra nuestro arco pero
hasta ahí, nada más.
De
entrada tuvimos dos, la que le sacó Rodríguez al Negro Chávez y el
tiro libre de Monzón, también salvado por el arquero. Pero la
primera vez que nos llegaron, sonamos. Ahí se ven las grietas que se
dejan cuando un equipo no tiene trabajo conjunto. Ofrecimos espacios
por todos lados. Pisano tuvo todo el tiempo que quiso para meternos
la pelota en el área desde la izquierda y Albertengo se nos apareció
corrido por Castellani, cuyo cierre fue tardío. El Negro Rolín, que
por fin debutó, quedó parado mirando y Monzón no se supo por dónde
andaba.
Mazazo
cuando apenas iban ocho minutos de juego y es de valorar que, en
situación tan negativa, el equipo no se haya derrumbado. Aunque es
verdad que por un rato largo no encontramos el partido. Perdíamos en
el medio, Bravo no se acomodaba y Meli y Castellani corrían detrás
de la pelota. Sin embargo, abajo no eran tantos los sobresaltos, en
los últimos metros ellos pisaban con tibieza. Una relativamente
complicada para Sara fue la que salvó a los pies de Albertengo. Las
demás (dos cabezazos de Tagliafico y un tiro libre de Mancuello que
se cerró) fueron fáciles.
De
todos modos, justo es admitir que costaba imaginarse de que manera
iba a llegar Boca al empate. Pero llegó. Corner por Castellani desde
la izquierda y Guille Burdisso cabeceó como Pancho por su casa en el
medio del área chica. Porque lo que sí estaba visto era que la
defensa de ellos era un flan, lo que hacía falta era apretarlos en
algún momento.
En
el final del primer tiempo los que lo tuvimos fuimos nosotros. Otro
corner (esta vez del Burro y desde la derecha), otro cabezazo de
Guille a bocajarro, el rechazo del arquero y el Negro Chávez que la
tiró a cualquier parte. Sin demasiada participación, mejoró, el
Negro pero sigue con la mira torcida. Ese gol que se perdió hizo
recordar al que se perdiera contra River el domingo anterior.
Quedó
dicho, el primer segmento del segundo tiempo fue lo más duro. Nos
preocupaban por la zona del Chapa Fuenzalida, por ahí una vez
definió mal Mancuello y en otra respondió muy bien Sara frente a
Albertengo. Recién hacia los veinte pasamos, al menos, a compartir
un poco más la tenencia de la bola. El Vasco lo puso al Tucu
Palacios en lugar del Burro y el Tucu, que ya llevaba casi dos meses
afuera, obligó un poquito más. Lo del Burro va teniendo olor a
ciclo cumplido, cuando no juega ya ni los periodistas se acuerdan de
él, triste, solitario y final.
El
partido, que sin gran cosa había tenido sus emociones, había
entrado en un tramo plomizo hasta que se produjo la expulsión de
Mancuello. Muy gil, el muchacho, aunque tenía razón en fastidiarse
porque a Palacios se le había ido la pelota y el asistente, que
estaba al lado, no lo vio. Pero meter otra pelota en la cancha,
Mancuellito...
Se
habían consumido los 45 minutos regulares del segundo tiempo sin que
nos acercáramos a Rodríguez, es verdad. Más allá de una jugada en
que se pidió penal por un presunto empujoncito a Jony Calleri pero
no pasó nada. No anduvo bien, Jony, muy aislado, condenado a
pelearla muy solo y en esa no tuvo suerte.
Después,
en el tiempo agregado, lo tuvimos dos veces. La del Cabezón Meli,
que como siempre se corrió todo hasta el final (y eso que sabe que
seguramente va a estar el jueves), remate cruzado, ya sin aire, que
le sacó Rodríguez y por último, el tercer cabezazo limpito de
Burdisso en área rival, esta vez desviado. Buen momento de Guille,
en la oportunidad capitán y líder, seguro y dominante. Cierto es
que, ya sobre el final, otra vez tuvo que surgir Sara, para parar un
remate de Jesús Méndez y, del rebote, tapárselo a Lucero.
De
Avellaneda nos fuimos silbando bajito, manos en los bolsillos,
tranqui. Nos llevamos lo que podíamos llevarnos, en definitiva y
seguimos arriba e invictos. La verdad es que llegamos con la cabeza
ya más puesta en el jueves que viene que en otra cosa. Y nos fuimos
igual, claro.
EL
BOLETÍN: SARA 7, FUENZALIDA 4, BURDISSO 7, ROLÍN 4, MONZÓN 5, MELI
6, BRAVO 4, CASTELLANI 5, MARTÍNEZ 3, CALLERI 4, CHÁVEZ 5 (FI),
PALACIOS 5, CRISTALDO NC, BENTANCUR NC.
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