lunes, 15 de febrero de 2016

CHAU VASQUITO, CHAU...

Son las 6.23 de este lunes 15, me acabo de levantar y me pongo a escribir. A las 10 están citados a entrenarse los jugadores y lo último que supe es que el Vasco va a ir. Espero que esta noche transcurrida la hayamos utilizado todos para meditar y que se haga lo que se tiene que hacer. Que el Vasco lo haya consultado con la almohada y se vaya o, en caso contrario, que Angelici y los demás hayan tomado la decisión inevitable y lo vayan. Se acabó.
Hasta los últimos envíos anteriores se sostuvo desde aquí que echar a un técnico que viene de ser dos veces campeón por un mal verano es ilógico y hasta irracional pero el verano, en términos futbolísticos, terminó hace rato. Los plazos están vencidos. Se perdió una final, se lleva un punto sobre seis en dos fechas de campeonato después de haber enfrentado a dos rivales que ni van a estar en la conversación por el título y, lo más significativo, el equipo da muestras, en la cancha, de que se acabó.
Ya hasta el periodismo, en el transcurrir de los últimos años, ha ido mutando aquel discurso clásico, uniforme y pueril de los trabajos a largo plazo y el respeto por los contratos firmados. El fútbol, nuestro fútbol, tiene sus reglas y nos las impone. Si los resultados no aparecen, y más en Boca, hay que virar de rumbo. A los jugadores no se los puede cambiar, a los dirigentes tampoco. Se cambia el técnico. Es así guste o no, no puede ser de otro modo.
Este final se parece mucho al de Bianchi. Este partido con Atlético Tucumán tiene muchos puntos de contacto con aquella noche de La Plata ante Estudiantes. Jugadores idos, falta de respuestas, sensación de derrota irreversible desde mucho antes de la finalización del juego. Después, Carlitos y el Cata iban a marcar diferencias en relación con el partido frente a San Lorenzo, iban a poner énfasis en algún gol que pudo haber sido y no fue. Y la verdad es que si entraba la que sacó Meza Brítez en la raya o a continuación Gago no le erraba al arco llegando de frente, si el resultado variaba, si empatábamos o hasta si ganábamos 2 a 1, en una de esas nos íbamos un poco más tranquilos pero el escenario no variaría en mucho. Seguir así sería prolongar una agonía.
Boca volvió a jugar muy mal, demasiado mal. Porque, en primer término, hay una crisis de confianza, nadie está sguro de lo que hace ni de lo que tiene que hacer, ni los pibes ni los experimentados agarran la bandera. El equipo anda a la deriva y a la primera contrariedad, no se repone. Signos inequívocos, la realidad nos impone el cambio.
Creí que el Vasco iba a poner tres en el fondo pero no, el Cata jugó de lateral derecho. Contra natura. El funcionamiento defensivo no ofrece ninguna garantía y mal podría ofrecerla si las modificaciones son permanentes pero sin que se sepa bien a qué le apuntamos. Que cuatro, que tres, que cinco, que cuatro de nuevo. Y con jugadores fuera de sus posiciones habituales. Volantazos desesperados, de arrebato.
Tampoco se sabe de qué modo tenemos que atacar. No hay armado. Pérez y Lodeiro se ganaron sus exclusiones pero no ponemos en la cancha alguien que pueda hacerse eje de la circulación ofensiva. Gago es jugador de primer pase y por otra parte, está muy lejos de su mejor versión. Bentancur está para acompañar y no para llevar el estandarte, Carlitos es delantero por más que baje. Asimismo, Carlitos sigue sin ser Carlitos. Parece como si le faltara respuesta física, esa explosión del pique corto que ha sido una de sus características pero no se entiende, si tuvo las vacaciones que necesitaba, si la pretemporada la hizo bien, si nadie ha dicho que le duela algo. Otro tanto puede decirse de Osvaldo, es como si jugaran frenados, como si llevaran atados atrás esos trineos que utilizan los profes para los ejercicios de fuerza, no pueden meter la segunda. Jugamos con tres delanteros, porque Palacios volvió a ser titular pero el Tucu tampoco nos dio las soluciones, empezó ganando y perdiendo en el uno contra uno y rápidamente iba a pasar a perder y perder.
De entrada, iban tres minutos, Cubitas (un pibito del que esperamos mucho pero que corre peligro de se lo lleve la corriente y ya no pueda volver) se mandó la primera de sus grandes cagadas, perdió una bola en zona clave y terminó salvando Orion ante Acosta. Al rato, el Cata se durmió en el área, increíble, menos mal que la Pulga Rodríguez la tiró afuera, con Orion descolocado. A los 23 minutos iba a plantearse otra situación parecida, otra pérdida de Cubitas en zona donde no hay que perderla y como los centrales, Tobio e Insaurralde, tampoco estaban para salvarnos, esta vez Leandro González nos vacunó. El gol que iba a definir el partido. Faltaban tres cuartas partes pero ya tenemos visto que levantar un resultado en contra, para este Boca, es misión imposible.
Pareció que se nos podía abrir una puerta con las subidas de Fabra, el colombiano debutante pero antes de terminar el primer tiempo, nos quedamos sin Fabra. Se acalambró, por los visajes que hacía. ¿Se acalambró antes de terminar el primer tiempo? Sí. Es que los nervios agarrotan los músculos. Desde muy temprano Fabra ya empieza a saber de qué se trata Boca.
Habíamos empezado con Cata-Tobio-Insaurralde-Fabra, línea de cuatro improvisada. En el segundo tiempo pasamos a jugar con Meli-Tobio-Cata-Insaurralde. Más improvisaciones. Sencillamente, no cabe esperar nada bueno de una formación defensiva así dispuesta.
Igual nos tonificamos un poquito, en el primer segmento del segundo tiempo, con dos arranques de Carlitos por la izquierda, determinados y potentes. En el primero, Osvaldo, después de recibir, usó a Carlitos como distracción, giró (eso lo hace muy bien) y el remate se le fue arriba. El segundo, después de una mala salida de ellos, fue esa que Carlitos se llevó de prepotencia hasta el fondo, Josué Ayala había quedado fuera de foco, salvó Meza Brítez y Gago, con todo el arco para él, la mandó afuera. Nos habíamos entusiasmado con muy poco pero todo volvió muy pronto a la chatura, a la resignación.
Y el Vasco empezó con los cambios. Pachi Carrizo por el inexpresivo Bentancur (no tenía ni un minuto de competencia en el año, tenía apenas una semana de trabajo normal después de un mes de ejercicios diferenciados y lo pusieron de titular). Pachi arrancó por la izquierda pero al rato entró el Negro Chávez por Palacios y entonces Pachi fue a la derecha. Algo así como cuatro delanteros (aunque Pachi sea volante): Pachi-Carlitos (arrancando desde más atrás)-Osvaldo (bien adentro)-Chávez. Nada que se haya ensayado debidamente, manotazos de ahogado.
Los tucumanos, en la primera media hora del segundo tiempo, sólo esperaban, ni habían pasado de tres cuartos. Pero en cuanto empezaron a salir, era de temer que en cualquier momento nos embocaran el segundo. Se fue expulsado Zampedri por un patadón de bruto contra Gago, nos quedaba como un cuarto de hora por delante con el tiempo que iba a adicionarse pero fue como que ni nos enteramos de que estábamos once contra diez. Nada.
No hubo silbidos ni puteadas masivas contra el Vasco ni contra los jugadores. Lo queremos, al Vasco. Buena gente, nos dio mucho como jugador y dos títulos recientes como técnico. Pero no sabe qué hacer y cuando un técnico no sabe lo que tiene que hacer, lo que tiene que hacer es irse.
En cuanto a su sucesión, ni hace falta que nos pongamos a pensarlo porque entre los dirigentes ya hay consenso. Por la misma puerta giratoria imaginaria por la que saldrá el Vasco, entrará Guillermo. La verdad, amo al Guille por lo que fue como jugador tanto como dudo de que sea el técnico que necesitamos. Pero es el elegido por la conducción del club. Ojalá nos vaya bien a todos.



EL BOLETÍN: ORION 5, CATA 3, TOBIO 4, INSAURRALDE 4, FABRA 5, GAGO 3, CUBAS 2, BENTANCUR 3, PALACIOS 4, OSVALDO 4, TEVEZ 4 (FI), MELI 4, CARRIZO 3, CHÁVEZ 4.

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