jueves, 18 de febrero de 2016

¡POR FIN!

Ganamos. Hicimos un gol. Hay que tomarlo como una liberación. Veremos si es un punto de partida. Esto no se aguantaba más. Carlitos no estaba bien y quiso jugar, Osvaldo tiene un dedo fracturado y quiso jugar, signos de compromiso, positivo. Es lo que hay si se quiere ser optimista.
Boca no jugó bien en absoluto, tendría que haber sacado más ventaja pero no la sacó, no pudo liquidar de una vez ante un rival anémico en ataque. Se podría decir que fueron de un nivel más que aceptable los últimos veinte minutos del primer tiempo y un poco menos, el último cuarto de hora de partido. El resto no da para entusiasmarse. Porque en los primeros 25 Boca tenía la pelota pero no tenía idea de cómo atacar, no cambiaba el ritmo, no llegaba. Y en el arranque del segundo tiempo fue como si se relajara, dividió la bocha, dio muchas ventajas.
En aquel primer segmento sólo habíamos avisado con tres remates desde lejos de Carlitos (uno por tiro libre) porque no había asociaciones, se iba al frente como por rutina, Osvaldo no sabía en qué lugar de la cancha ponerse. Se ganó intensidad cuando se metieron más Bentancur y Palacios, sobre todo. Entonces aparecieron las llegadas. Ardente le sacó una a Bentancur y estuvo la de Palacios apenas desviada. Una buena combinación, pelota frontal del Cata (como con San Lorenzo), peinada de Osvaldo y el Tucu le ganó a los zagueros y llegó antes que el arquero pero se le fue. Pasman dice que era penal y expulsión del arquero pero, la verdad, no me parece.
Breve paréntesis: ¿quién decidió la renovación del plantel de Fútbol para Todos? ¿Arruabarrena? Tras que éramos pocos, va a haber que soportarlo al sorete de Pasman, a Walter Nelson que le erra a siete de diez jugadores... ¡A Vilouta! ¡A Gustavo López! ¡Puaj!... No sé si no me quedaba con el ridículo ultra K de Vicente, que de tan boludo terminaba haciéndote cagar de risa.
El gol, Carlitos lo consiguió por insistencia, por perseverancia. La había armado con el Tucu Palacios, la jugada se ensució pero Carlitos fue a buscarla, encaró, se metió en el área con toda la determinación. El remate le salió mordido y si no se desviaba en uno de ellos, no entraba. Y bueno, estaba escrito que para que hiciéramos un gol, después de seis partidos seguidos sin mojar, iba a tener que ser así, forzado, a los empujones. Seguramente iba a ser un dolor de cabeza si dejábamos pasar ese tramo de partido tan favorable sin sacar ventaja.
San Martín de San Juan ni se nos había acercado al área. El plan secreto de ellos debe haber sido que nos gastáramos solos para después, aprovechar. Cuando quedaron 0-1 salieron un poquito y nos llegaron con dos cabezazos, uno de Mattia desviado y uno de Dening que atrapó muy bien Orion. Nos quedamos dormidos las dos veces, sobre todo la primera, a la salida de un tiro libre. Son cosas que no nos tienen que pasar.
Como la primera media hora del segundo tiempo, en que nos aflojamos demasiado. San Martín es un equipo muy livianito, con otro rival se nos hubieran creado problemas mucho mayores. Carlitos la seguía remando pero no daba más, Osvaldo tampoco. Cuando entró Lodeiro, la pelota empezó a correr mejor pero igual, no lo cerramos. Podría haber sido con ese cabezazo que se le fue por poco al Loco Osvaldo. Hubo otra del Loco que entró pero le cobraron off side, yo creo que era, finito, aunque Pasman dijo que no. De todos modos, no hubo mayor profundidad ni frecuencia de llegada. Por eso, más allá del resultado que era impostergable, no nos podemos pasar de felicidad ni mucho menos. Digamos que salimos de terapia intensiva a sala común pero el alta está muy lejos.
Bentancur salió porque estaba fundido pero fue de lo mejor, prolijo, atinado. Tiene que soltarse más, tener más presencia. Mejoró mucho, muchísimo Cubitas. Empezó a parecerse al que queremos. Mandó en la mitad de la cancha, como un 5 de Boca. Y aguantó bien el fondo (con la salvedad de que los sanjuaninos, en función ofensiva, son de papel). Fuertes los centrales, sobre todo el Cata se puso muy firme en el segundo tiempo. El Vasco lo voló a Tobio y armó la dupla que yo creo que era la que tenía en mente de entrada, el Cata con el Chaco Insaurralde. Siempre saca a los más fáciles, el Vasco, como cuando lo reemplazó a Palacios. Armó una línea de cuatro nueva, con el debut del pibe Molina y le salió bien. El chico cumplió, cuando pasó fue bastante desprolijo, atolondrado pero lo hizo con decisión, sin complejos. Por origen es volante, Molina, el Flaco Schiavi lo empezó a poner de 4. Nadie hubiera imaginado que en la tercera fecha íbamos a estar jugando con Molina de 4 pero bueno, se dieron así las cosas.
¿De qué jugó Gago? De nada. Anduvo casi siempre a la derecha de Cubitas pero no se hizo ver en absoluto. Era el primer cambio, sin duda alguna pero se quedó en la cancha hasta el final sólo porque se llama Gago. Ya han pasado algunos partidos desde que reapareció, ya no podemos decir que no está en ritmo. ¿Qué le pasa? ¿Cómo es posible que un jugador de su reconocida jerarquía esté tan ausente? Y no es nuevo, viene desde antes de la lesión.
Después de Atlético Tucumán, todos (o casi) coincidíamos en que el Vasco se tenía que ir. Pasaron noventa minutos, ganamos sin que sobrara nada pero no hay razones suficientes para cambiar de opinión. Claro que, si no se fue el domingo, no se va a ir ahora. Las declaraciones públicas de los jugadores son de respaldo (al margen del descuido de Carlitos apenas terminado el partido con los tucumanos, con los buitres carroñeros periodistas no se puede bajar la guardia nunca, Carlitos). Se nos viene una seguidilla mortal y no llegamos de la mejor manera. Todo está prendido con alfileres. Veremos qué sale.



EL BOLETÍN: ORION 6, MOLINA 5, CATA 7, INSAURRALDE 6, SILVA 5, GAGO 3, CUBAS 6, BENTANCUR 6, CARLITOS 7, PALACIOS 6, OSVALDO 5 (FI), LODEIRO 6, MELI NC.

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