viernes, 29 de abril de 2016

ASÍ SE JUEGA AFUERA EN LA COPA

Buen Boca. Firme, seguro, aplomado. Con la consistencia que debe tenerse cuando se va al exterior a jugar un mano a mano por la Copa. Como para ser optimistas. Porque además, no se trata de un suceso aislado. Boca viene afianzándose, consolidándose como equipo y adquiriendo regularidad, elemento clave.
¿Pelos en la sopa? Sí, alguna duda en el fondo. Se vienen repitiendo los problemas por la derecha, por la zona Peruzzi. Meli tampoco le achicó espacios. La vuelta del Cata no trajo mayores novedades en ese sentido. Después, cuando por la lesión de Peruzzi entró Tobio, que ya hace poco había tenido minutos como lateral, nos acomodamos mejor.
Lo que sobresale es lo bien que se manejó el equipo desde el armado del medio juego hacia la salida en ataque. Y es más meritorio porque venimos con contratiempos. Además de haber perdido en pocos días a Cubitas y a Gago, el día del partido se nos cae Jara, que iba a ser el 5. Guillermo no tuvo más remedio que ponerlo al Pichi Erbes, al que, evidentemente, no lo ve. Y Pichi cumplió, tiene oficio, sabe de jugar por Copa.
Y como si lo de Jara fuera poco, se nos cayó también el Negro Chávez, que iba a ser titular. Es decir que sobre la marcha, Guille tuvo que meter mano. Y jugó Pablo Pérez, que iba a quedar en el banco, en aparente castigo por lo que pasó con River. Y Pablo, en una semana difícil para él, se jugó un partido bárbaro. Quién sabe si no fue su mejor partido en Boca. El Pablo que queremos, no sólo con la vitalidad de siempre sino pensante y profundo.
Carlitos fue Carlitos, el gran jugador, el patrón y conductor, el gestor y definidor. Y con él, el pibe Pavón que sigue en la buena senda, que hasta nos está haciendo recordar al mejor Guillermo. ¿Tendrá que ver la circunstancia de que el DT jugaba en el puesto que ahora es de Cristian? Porque el crecimiento de Cristian en los últimos tiempos es notable. Y por el otro lado, Nico Lodeiro, metedor y preciso, muy bien con la pelota.
El primer gol tiene la simpleza de las buenas cosas. La bocha bien abierta por Pablo, el centro mortal de Meli (buena aparición en ataque del Cabezón, que parecía no estar del todo cómodo por la derecha) y la cabeza de Carlitos, anticipando al defensor que iba con él y poniéndola bien lejos del arquero. Sencillo y contundente.
Una sola vez nos habían llegado neto en el primer tiempo, esa media chiena que se fue por arriba. Se hizo más difícil en el primer tramo del segundo, creció Domínguez, el mejor de ellos. Para colmo, el horrendo árbitro mexicano les regala un penal. El Cata no hizo nada, ni mancha. Se ve que el tipo se había quedado con dudas por el penal que le habían reclamado antes, que según el periodismo, fue. Para mí, tampoco. Pablo ni ve la pelota, la tiene detrás y el movimiento del brazo es el natural. Esa famosa nueva recomendación a los árbitros (no confundir con modificación reglamentaria) no sirve para nada. Lo que aporta es mayor confusión. Lo que sigue contando es la intención e intención, no hubo. Lo cierto es que el mexicano este nos pita un penal en contra. Menos mal que la salvó Agustín, sobre su derecha, ante el remate dubitativo de Leal. Importante Agustín, apareciendo cuando hizo falta. Y fue justicia, no había penal.
Estábamos comprometidos cuando, como para salir del paso, les metimos el segundo. La empezó Fabra, que descargó vertical con Carlitos. A continuación, gran pase de Carlitos, tipo Román, puñalada para que Nico se la llevara. Y la definición majestuosa de Nico (que poco antes se había pasado de generoso en una que tendría que haber terminado él), la gambeta cortita y suficiente al arquero, suficiente para dejar fuera de combate al arquero, cortita para que le quedara ángulo y definir. Perfecto.
Tendría que haber sido 2-0. Estaba todo bajo control, estaban entregados, el único que resistía era ese Domínguez. Una lástima que llegara el segundo penal, que fue. Tal vez la única mala decisión de Pablo en todo el partido, complicó una jugada de resolución sencilla y todo fue a terminar con la infracción de Pichi. Y Agustín, esta vez, no pudo, porque ese Domínguez la picó con gran categoría. Al mexicano se le paró el reloj en el tiempo agregado pero igual, daba la sensación de que no nos empataban más. Y no nos empataron.
Gran paso hacia los cuartos. Hay que rubricar la semana que viene en la Bombonera, por supuesto y no descuidarse. Pero estamos bien. Boca va adquiriendo la estatura del Boca que queremos. Sigamos así.


EL BOLETÍN: ORION 8, PERUZZI 4, CATA 5, INSAURRALDE 5, FABRA 6, MELI 6, ERBES 6, PÉREZ 7, PAVÓN 7, CARLITOS 8, LODEIRO 7 (FI), TOBIO 5, SILVA NC, PALACIOS NC.  

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