lunes, 25 de abril de 2016

TE JUGUÉ CON DIE' Y NI COSQUILLAS

El momento clave, minuto 11: Balanta va mal contra Orion, Pablo Pérez reacciona con una patada al estómago de Balanta, roja para Pablo, amarilla para Balanta. Irreprochable Herrera, un boludo Pablo. Punto y aparte.
Tranquilos. A Pablo seguramente se le hará notar a través de todos los estamentos correspondientes (dirigencia, cuerpo técnico, plantel) que fue un gil, que nos comprometió, que no es la primera vez que sucede. Al pie del presente opúsculo se observará que el autor califica a Pablo con un 1, es lo que merece. Y ahí se terminó. El Negro Ibarra, un grande, una vez nos dejó con diez al empezar el segundo tiempo en el gallinero por putearlo a Elizondo (aquel partido que ganamos 1-0 con gol de Viatri, 2008). Cosas que pasan. No nos prendamos con la maquinaria periodística que ya está en marcha, que empezó a hablar de falta de profesionalismo (como si a los profesionales no les fuera dado calentarse), de rescisión de contrato y que es muy probable que arme un video con todas las infracciones que cometió Pablo desde las inferiores de Newell's y lo ponga en el aire diez veces al día en el curso de toda la presente semana. Pobre de aquel que permita que el periodismo le formatee su pensamiento. Pablo es un jugador valioso, tiene esas cosas, en su momento se evaluará y definirá si conviene que siga o no. De nuevo, punto y aparte.
Condicionados a jugar 79 minutos con uno menos, la llevamos bien, con oficio. Una lástima lo que pasó porque pintaba lindo. A los seis minutos habíamos producido lo que iba a ser la mejor construcción de todo el partido, esa en que se juntaron por la derecha, por el lado de los palcos (ahí donde dicen que no se podía jugar) Peruzzi, Jara y Pavón, pasó Cristian hasta el fondo, metió uno de esos venenosos centros bajos y paralelos que son su especialidad y por muy poco no llegó a conectarla Pablo, que llegaba por el otro lado.
Mientras nos acomodábamos a la nueva situación de jugar con diez, les dejamos la bola, retrocedimos. La idea era salir con pelotas largas para Pavón, alguna vez se pudo. Un monstruo, Cristian, corriéndolas todas, corriéndolos a todos para taparles la salida. ¡Cuánto ha crecido! Parece difícil que vuelva a vérsele algún partido como aquel del año pasado en el gallinero, en que parecía que ni estaba en la cancha.
Ellos, nada. D'Alessandro revoloteaba, quería armar, la pedía y la entregaba redonda pero tenía que irse lejos del área y cuando quería entrar, no encontraba interlocutores válidos. Por la izquierda nuestra no podían, porque entre Silva y un Nico Lodeiro muy sacrificado cubrían bien. Por la derecha, pese a las dudas de Peruzzi, tampoco, porque Bertolo sabíamos que enganchaba siempre para adentro y porque empezaba a hacerse ver Jara, que iba y volvía, muy preciso y prolijo, además, con la bocha en los pies. Alario moría entre Tobio y el Chaco Insaurralde, muy firmes.
¿Qué tuvieron? Nada, ese tiro libre de D'Alessandro que sacó muy bien Orion sobre su izquierda. El tiro libre fue consecuencia de una corrida en ataque de Silva, una de las buenas posibilidades que tuvimos. Eligió mal, tenía opciones, quiso pasar él, la perdió, corrió para atrás desesperado y cortó con foul.
Por si la de jugar con diez fuera poca complicación llegó lo de Gago, antes de terminar el primer tiempo. Estaba jugando bien, Fernando, corriendo muy bien la cancha a lo ancho, cortando mucho más de lo que dicen que corta Fernando. Otra vez el maldito tendón de Aquiles, qué desgracia. Es de no creer, perdimos a Cubitas y a Fernando en cuatro días.
Se suponía que entraba Pichi Erbes pero Guillermo lo mandó al Cabezón Meli y lo corrió a Jara de 5. Iba a ser un acierto notable. Leo jugó un segundo tiempo estupendo. Bien parado, con economía de movimientos, eligiendo cuándo retroceder para juntarse con Tobio-Chaco y cuándo ir a presionar. Con Leo de 5 Boca se paró más arriba, no cedió tanto terreno ni pelota, pudo ir con más frecuencia hacia adelante y si se contabilizan las aproximaciones al gol, escasas por cierto, no hubo diferencias. Viene creciendo, Leo. Fue lo mejor que nos haya dado desde que está con nosotros y en un partido muy especial. Ya había aprovechado muy bien los minutos que le dieron con Cali, con un gol y una asistencia. Está empezando a hacer notar por qué llegó a Boca.
Faltó más de Carlitos. Cuesta aceptar que, en un partido planteado tal como estaba éste, haya sido más importante Pavón que él. No es que haya jugado mal, digamos que estuvo discreto, demasiado discreto. Barovero le sacó una en el primer tiempo y otra en el segundo pero no tuvo, Carlitos, la presencia que tenemos que exigirle por ser quien es. Quedó aislado del juego por prolongados pasajes. Uno no puede dejar de imaginar que en un partido semejante, Román se llevaba la pelota a la casa, la pinchaba, no se jugaba más. Así pasó aquella vez del gol de Viatri en el gallinero. Carlitos es otra cosa, es delantero pero por sobre todo, es un crack y queremos que lo haga notar siempre. Esta vez no fue el caso.
¿Y en el segundo tiempo, qué tuvieron? Nada. A los veinte minutos la Gata Gallardo ya había cambiado a los dos delanteros pero siguieron sin llegar. Sólo tres tiros de D'Alessandro desde afuera, en uno de ellos Orion dio un rebote peligroso, menos mal que Alonso estaba adelantado.
En fin, queríamos otra cosa pero el destino no lo quiso, se hizo lo que se pudo y se hizo con dignidad. El viernes, en la conferencia, Guillermo había hablado de los detalles, había dicho que por ahí uno se imagina un partido, a los pocos minutos sucede algo inesperado y cambia todo. Ni que fuera vidente, el Melli. ¡Ah! El boludo del día no fue Pablo, lo superaron D'Alessandro y la Gata. Uno dijo que nos defendimos en todo el segundo tiempo, la otra afirmó que nos conformábamos con el empate. ¡Váyanse a cagar!


EL BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 4, TOBIO 6, INSAURRALDE 6, SILVA 5, JARA 8, GAGO 7, LODEIRO 5, PAVÓN 7, CARLITOS 5, PABLO 1 (FI), MELI 5, CHÁVEZ NC.              

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