En
el campeonato ya veníamos colgados y si llegáramos a perder el
miércoles, es probable que también marchemos en la Copa, así que
Guille privilegió Racing. Bueno. No cambió tres o cuatro sino
nueve. Ay. Muy atrás ha quedado aquel errado aserto según el cual
teníamos “dos equipos”, en realidad se diría que no completamos
uno. Así que, vista la formación para jugar con Tigre, podíamos ir
adivinando lo que iba a pasar, con poco margen de error.
No
fue todo. Pareciera que Guille completó los once con lo que tenía
disponible pero dejando de lado la funcionalidad. Como si metiera la
mano en un bolsillo, sacara sin mirar y tirara arriba de la mesa.
Éste que escribe siempre ha sido de la idea de que los sistemas
deben subordinarse a los jugadores, nunca al revés. Se ve que los
melli piensan de otra manera. Colazo jamás en su vida había jugado
de extremo. El Negro Chávez está comprobado de sobra que no sabe
jugar de espaldas. ¿Bentancur de 5?
Salió
lo que tenía que salir. Boca no jugó a nada, no contó con un
volante que distribuyera ni armara ni nada. En todo el primer tiempo
casi ni se acercó a Javi García, salvo una que Chávez puso como
pudo para la diagonal de Palacios, el Tucu llegó con poco espacio y
salvó Javi. Sólo eso.
Cuando,
a poco de finalizar el primer tiempo, se fue lesionado Bentancur y
entró Gago, nos dijimos “a ver qué pasa ahora”. Empezó el
segundo y el Negro Chávez erró ese cabezazo al arco, de frente,
después de ese centro de Silva. Está en una de esas rachas en que
ni al Arco Iris, el Negro. Guille se entusiasmó, vio que se podía
y, a los 10, lo mandó adentro a Carlitos. Pensamos “ahora, ahora
sí”. Pero no.
Tigre
había hecho muy poco, es muy poco. Aunque en el primer tiempo amagó
con complicarnos por el lado donde Janson le ganaba al pibe Molina,
le iba a ganar toda la noche. Y cuando empezó el segundo tiempo y
Rincón encontró espacio, se complicó porque ya ellos aprovechaban
todo el ancho de la cancha. El cuerpo técnico parece no haber
definido quién es el 3 titular, dicen muchos que Silva tiene más
marca que Fabra. ¿Más marca? Si en cuanto Tigre descubrió que le
tiraba la pelota a Rincón y Rincón pasaba, sonamos...
Aún
con Gago y con Carlitos en la cancha, los que crecían eran ellos.
Llegaban cada vez mejor. Tuvieron esa de Menossi a la carrera, muy
alta y la volea que le sacó Orion a Castro, por centro de Rincón.
El siguiente centro de Rincón iba a ser gol. Lo dejamos, lo dejó
Silva, no cruzó el Chaco Insaurralde. Centro paralelo que nos
atravesó el área chica con Orion mirando, la acompañó con los
ojos. Y por el otro lado apareció Janson que conectó pegado al
arco, sin oposición.
La
última posibilidad de dar vuelta la tortilla fue ese tiro libre de
Carlitos que cabeceó Pablo Pérez, Javi había quedado sin asunto.
Pero salvó Blengio, enseguida llegó el segundo de ellos y se
terminó el partido.
Esta
la armaron por el otro lado, el centro fue de Janson. Otra vez,
pareció pelota del arquero pero Orion dudó, la dejó pasar. Tal vez
Silva se sorprendió y resolvió de apuro. Le salió un golazo pero
en contra, una volea espectacular, casi rompe el arco.
De
los últimos veinte minutos del partido ni vale la pena hablar, en
verdad ni se jugaron, Boca ya supo que perdía, ellos ya sintieron
que habían ganado. Puede que a este último segmento se refiera en
particular Guillermo cuando habla de “falta de rebeldía” pero
por cierto, ya habíamos perdido mucho antes. Cuando elegimos la
formación, más precisamente.
Se
había apuntado desde aquí que Rafaela y Bolívar no eran medida,
que los partidos siguientes iban a permitirnos sacar mejores
conclusiones. Pues bien, el primero de esos partidos, más que
perderlo, lo regalamos. Apostamos todas las fichas a Racing, partido
sin retorno. No se puede perder, así de sencillo.
EL
BOLETÍN: ORION 4, MOLINA 3, TOBIO 6, INSAURRALDE 4, SILVA 2, MELI 3,
BENTANCUR 3, PÉREZ 4, PALACIOS 5, CHÁVEZ 3, COLAZO 3 (FI), GAGO 5,
CARLITOS 4, CARRIZO 3.
No hay comentarios:
Publicar un comentario