Un
signo muy positivo es que a los fáciles les estamos ganando fácill.
Rafaela, Bolívar, Aldosivi... En otros momentos, estos rivales nos
complicaban hasta el final y se nos llevaban puntos. Dicho esto, por
cierto, sin pasar por alto que Aldosivi nos enredó el primer tiempo,
nos estaba ganando y aún en el segundo tiempo contó con
oportunidades.
Guillermo
puso suplentes pero como él mismo lo dijo después, en la
conferencia, tiene que haber, más allá de los nombres, un solo Boca
que sea reconocible. Este Boca “alternativo” terminó ganando 4-1
y el dato es de un alto valor.
La
formación se pareció a la de Tigre pero con alguna variante
sustancial. Hubo desde el comienzo un 5 con oficio, el reaparecido
Pichi Erbes y la presencia del pibe Messidoro, aunque no haya sido el
suyo un gran partido ni mucho menos, fue frescor de manantial.
De
todos modos, el comienzo no fue nada alentador. Se avanzaba a los
tropezones, no había circuitos fluidos, se insistía por el costado
de los palcos y allí estaba visto que se hacía muy difícil jugar,
era un chiquero. El primero que encontró una fórmula para destrabar
el partido fue Aldosivi, que empezó a torturarnos por el lado del
pibe Molina (como con Tigre) con los encuentros entre Rosales (buen
jugador) y Canever.
Por
ahí vino el gol. Un tiro libre en defensa lo jugaron larguísimo
para ese sector, blanda oposición, Canever se nos fue hasta el fondo
como si nada y puso el centro de la muerte para que nos liquidara
Bandiera. Se nos pudieron haber puesto 2-0 con ese corner de Rivero
que se cerró, dio en el travesaño y en la segunda jugada cabeceó
alto Ledesma. En una de esas, ahí se terminaba el partido, porque
Boca, por entonces, no llegaba. Aunque en el último tramo del primer
tiempo, por lo menos, pudimos llevar el partido a las cercanías del
área de ellos.
En
un breve lapso de menos de un minuto en tiempo neto, entre la última jugada
del primer tiempo y la primera del segundo, pasamos del 0-1 al 2-1,
para tranquilizarnos todos.
En
el primer gol, a partir de un saque lateral, se asociaron cinco
jugadores de Boca en los últimos metros de cancha. Como se debe. Se
había encontrado el camino. El que cambió el curso de la acción
fue el Cabezón Meli, con un pase filtrado de primera y de zurda, que
los agarró a ellos saliendo y lo dejó al Negro Chávez cara a
cara con el arquero. Y se sacó la mufa, el Negro, metiéndole la
bocha por entre las gambas a Vega.
Para
el segundo, detalle fundamental, ya estaba en la cancha Lodeiro.
Guille movió toda la estantería: afuera Molina, Jara de 4, Meli a
la derecha, Nico por la izquierda y el Negro Chávez más adentro.
El
segundo lo empezó y lo terminó Nico, cuyo ingreso cambió el
partido y afirmó su muy buen momento. La armó por la izquierda, la
cruzó, no la pudo enganchar el Negro de chilena, le pegó Meli
llegando por derecha, la tocó imperfecto Messidoro y otra vez
apareció Nico para meterla. El detalle a destacar es que pusimos
cuatro tipos (tres volantes) en el área de ellos para definir. Así
se hace.
Después,
el partido se abrió. Aldosivi, que ataca mejor de lo que se
defiende, nos dejó espacios y con Nico tan fino como estaba y con el
Negro teniendo la posibilidad de correr a campo traviesa, se
facilitaron las cosas. Hay que apuntar, de todos modos, que cuando
estábamos 2-1 Orion le tapó una pelota mortal a Castro (ahí se
resintió del dolor que traía en el muslo derecho) y después, ya
3-1, Sara se mandó un atajadón contra Rosales (horrenda cagada de
Jara sirviéndole la bola a un rival solo en el área y de frente al
arco).
El
tercero fue noventa por ciento de Meli, que la empezó, se la llevó
de prepo, buscó la pared, recibió la sutil devolución de Lodeiro y
se fue hasta el área, se la tapó a medias el arquero pero insistió
y era gol de él, aunque llegó el pibe Messidoro para empujarla y
asegurar. Otra vez, juntamos gente en zona de definición, viejo, de
eso se trata.
El
cuarto, contraataque de manual, Nico recuperó y sin hesitar la metió
larga para la izquierda, el Negro Chávez en su salsa, corrió hasta
el área y fusiló. Y tenía opciones, por adentro llegaban Nico,
Messi y el Tucu Palacios.
Hay
dos tipos a los que, se supone, este partido les tiene que hacer muy
pero muy bien: Meli y Chávez. Venían golpeados, se les pegaba de
todos lados, resurgieron. El Cabezón fue partícipe en los tres
primeros goles. El Negro metió dos, como para reencontrarse con
aquella versión suya del año pasado, cuando tenía pocos minutos
pero casi siempre los aprovechaba.
Terminamos
tranquilos, olvidados ya de Aldosivi y cantando que hay que ganar el
domingo que viene. Y sí, pero también hay que ganarle el miércoles
a Cali, Guille lo tiene claro. Y los muchachos es de esperar que
también porque, por lo que se ve, el mensaje que baja desde la
conducción llega. Hay síntomas muy definidos al respecto. Todavía
no es junio pero Boca ya parece otro.
EL
BOLETÍN: ORION 6, MOLINA 3, TOBIO 5, INSAURRALDE 5, SILVA 4, JARA 4,
ERBES 6, MELI 7, MESSIDORO 6, PALACIOS 5, CHÁVEZ 7 (FI), LODEIRO 8,
SARA 6, CUBAS NC.
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