Pasamos.
No se podía perder y ganamos. Uno de esos partidos clave en que la
importancia del resultado no puede dejar de ser resaltada en primer
término. Ganamos bien, con control del juego durante casi todo el
tiempo y casi sin zozobras.
En
el segundo párrafo, sí, corresponde ir con el bisturí más a fondo
para dejar establecido que fue un partido chato, muy parecido a los
dos anteriores que jugamos con Racing. En uno nos habían embocado
temprano y ahí mismo bajaron la cortina. El otro, en La Bombonera
vacía, fue un espanto de mal jugado. Éste estuvo en la misma línea,
dijimos. Pero ganamos.
Racing,
protagonista de tantas goleadas en estos últimos tiempos, a nosotros
nos metió uno en 270 minutos. Volvió a poner tres delanteros pero
no pasó nada. Sólo nos asustaron un poco en los primeros minutos,
primero con Bou y después con López, esta última, clarísima. Las
dos por el lado de Peruzzi, que nunca encontró tiempo y distancia
para la marca. Después, en ochenta minutos de juego, no nos llegaron
jamás.
La
solidez de Boca se apoyó en el triángulo Cata-Chaco
Insaurralde-Cubitas, muy bien parados siempre, haciendo los
movimientos justos. Ellos dieron tranquilidad, seguridad. Si se
asienta esa base se podrá pensar en crecer como equipo. Eso sí,
vamos a tener que encontrar la manera de llegar con más frecuencia,
con más variantes. Porque nosotros tampoco habíamos llegado nunca
hasta el gol.
Pavón
volvió a andar bien, abrió siempre la cancha y se mostró decidido,
con confianza, se ofreció siempre y se la dieron. Ya antes del gol
había metido por lo menos dos muy buenos centros. El primero, ese
que Nico Lodeiro no pudo empujar, a los 42 del primer tiempo, que fue
lo más profundo que logramos en toda la etapa. El segundo, uno que
cortó Saja, abajo, a los 31 del segundo, cuando por detrás del
arquero aparecía Pablo Pérez.
Ausente
por lesión Pachi Carrizo, hubo que hacer un viraje sustancial, Pablo
Pérez, luchador aunque enredado e impreciso, fue volante pero Nico
Lodeiro no siempre fue extremo, más bien revoloteó. Lo cierto es
que en el área no teníamos gente, porque Carlitos se tiraba atrás
y Pavón iba bien pero por afuera, adentro no iba nadie salvo algunas
veces Lodeiro.
Racing
había empezado mejor pero se apagó enseguida. Hubo un pasaje del
primer tiempo en que mejoró Gago pero todo se diluía en los últimos
metros, lejos de Sara.
En
el segundo tiempo tuvimos posesión sostenida, jugamos casi siempre
en campo rival pero no había desequilibrio. Pavón seguía con lo
suyo, por el otro lado apareció alguna vez Fabra pero no era
suficiente.
El
partido parecía encaminarse inexorablemente hacia el 0-0 definitivo.
Ninguno de los dos quería arriesgar de más. Prueba de ello es que,
entrados ya en los últimos diez minutos, ellos habían hecho un solo
cambio (Acuña por el inexistente Milito para engordar el medio) y
Guillermo, ninguno. Por otra parte, vale reparar en un detalle: ni
Orion ni Saja tuvieron una sola intervención exigida a lo largo de
todo el partido.
La
verdad es que no cabía esperar un gol. Pero el gol llegó, a los 38
del segundo, lindo, bien cerquita del final. Llegó por el mejor
camino que teníamos, una más de Pavón por la derecha. Se la había
puesto muy bien Gago, clara, limpita. El centro bajo del cordobés
(casi siempre jugó por abajo) era peligroso pero igual, tuvo que
aparecer una chingada de ellos, Grimi quiso anticipar a Carlitos y
sólo la desvió, dejándosela muerta al que llegara para empujarla.
Entonces sí, Nico, en una de sus apariciones en el área, se
encontró con la mesa servida y comió.
Antes
del gol no nos habían hecho ni cosquillas en todo el segundo tiempo
y en el poco tiempo que les quedaba después del gol, tampoco. Es la
noticia más alentadora, Boca fue muy consistente en función
defensiva. Llegamos en serio una vez y ganamos, No siempre va a
alcanzar, claro está. No es imprescindible tener un 9 fijo en el
área pero en tal caso, tienen que llegar más y mejor los
mediocampistas. Carlitos pasó bien la pelota pero no más que
eso. Faltó (sigue faltando) peso específico en el área rival. Pero
ganamos. Y pasamos. Además, ya se estaba haciendo cargoso eso de no
ganarle durante tanto tiempo a Racing.
Bella
jornada, en definitiva, que iba a completarse con el doblete que Jony
Calleri les metió a los chuchis en Morumbí. Lo que son las cosas,
hasta hace muy poco nadie, ni propio ni extraño, hubiese podido
imaginar que a esta altura íbamos a ser el único equipo argentino
clasificado para los octavos... Ah, pero no, si nosotros somos
bolivianos...
EL
BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 4, CATA 7, CHACO 7, FABRA 5, GAGO 7,
CUBITAS 7, PABLO PÉREZ 5, PAVÓN 6, CARLITOS 5, LODEIRO 6 (FI), MELI
NC, CHÁVEZ NC, SILVA NC.
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