La verdad, fue un partido bárbaro pero este gil que escribe prefiere que los partidos sean horribles, que no se llegue nunca a los arcos, hasta que nos quedemos todos dormidos pero que gane Boca, aunque sea con un gol en contra.
Se tuvo todo para ganar porque Independiente siguió tan bajo como se lo había visto con Racing, inseguro, acusando cada impacto, golpeado desde antes de comenzar el juego.
Boca volvió a presentar características parecidas a las que se habían visto ante All Boys: agresividad, profundidad, vértigo, llegada frecuente pero demasiada permeabilidad en función defensiva. Quede claro que el concepto no es un cargo sólo a la última línea: la función ofensiva es responsabilidad de todos.
Lo que jugó el Gordo Sánchez Miño fue fantástico. Las hizo casi todas. Fue volante, fue conductor, fue agente de recuperación y de salida, llegó y definió. El tiro libre del tercer gol fue una joya, un poema, perfecto.
Otra muy buena noticia fue lo bien que entró el uruguayo Albín. En media hora se ganó a la gente. Claro que tendremos que seguir viéndolo pero esas dos corridas suyas (una de ellas la previa al gol de Sánchez Miño) levantaron a la cancha. Ya tiene una buena parte del camino recorrido. Si se afirma, estaremos en presencia de una gran contratación.
Lautaro Acosta, el otro que hizo su debut, también se insinuó bien. Le hicieron un penal, no cobrado. Estuvo rapidito, encarador, movedizo. La cagó con esa jugada en la que quedó ante Hilario Navarro y en lugar de definir, se pasó de altruista, se la quiso dar al Tanque Silva y la pelota terminó en el corner.
El hombre clave del partido fue Clemente. Fue protagonista de dos jugadas que definieron el curso del partido. Ese contraataque en que recorrió ochenta metros para llegar a quedar mano a mano con Navarro fue una salida espectacular, imponente. Lástima lo mal que definió. Le faltó, en primer término, meter el freno, venía muy acelerado. Podía tirar gambeta larga, tocar por arriba del arquero (resoluciones ambas que requieren una condición técnica que a él le falta) o tocársela a Blandi. Terminó prácticamente chocando contra Navarro.
Y después, la del penal no fue una cagada, fueron dos. Primero, cerró al revés y permitió que Leguizamón le robara la bola dentro del área. A continuación, le hizo el penal que no era imprescindible, porque Leguizamón estaba en un costado, cerca de la raya de fondo y venía cerrando Burdisso. Pero otra vez, le faltó meter el freno, Clemente vive muy acelerado. Así fue siempre y así seguirá siendo, por supuesto.
Una lástima porque en esa jugada terminaron de escaparse dos puntos que eran nuestros. Boca no tendría que haber dejado pasar el primer tiempo, ese lapso debió haberle alcanzado para dejar el partido definido.
Cuando el Tanque Silva abrió el marcador con una muy buena definición, remate seco y bien ajustado, aprovechando el cagadón de Galeano, ya podía decirse que casi estaba el chivo en el lazo, aunque sólo se hubiese jugado un cuarto de hroa por lo que ya se dijo, porque Independiente estaba regalado, groggy. Perdonamos, ahí. Apuntábamos desde este mismo foro, después de ver a Independiente con Racing, que no había que perdonarlo. Lo perdonamos.
Con que hubiera entrado una más, se terminaba todo pero no entró. Nico Blandi dejó pasar dos inexcusables. Una, ese cabezazo sólo frente al arco en que tenía tiempo para elegir dónde ponerla. Después, esa en que demoró una eternidad y permitió que llegara Galeano. Lo peor de esa fue que terminó en el primer empate de Independiente porque de inmediato se fue Vidal por izquierda, la puso al medio y llegó Santana para definir. Se defendió muy mal, en esa jugada. Primero, Vidal le ganó a Cellay y después, Santana primereó.
Sacamos del medio y metimos el segundo. Bien jugado el lateral por Clemente, bien aguantada la bola por el Tanque y muy buen remate de Somoza. Bien contra el palo. Y era como para creer que ahora sí, que ya estaba. Independiente, en sus actuales circunstancias, ¿cómo iba a levantarse tras un golpe de nocaut como ése, inmediatamente después del empate y ya en el final del primer tiempo?
Sin embargo, lo dejamos levantar de nuevo. Acá hubo falla de D’Angelo, que primero tapó bien pero después dejó que la pelota se le escapara muy lejos para que Rosales definiera con él fuera de posición. Fue la única mala del muchacho de Bariloche, que en el primer tiempo le había tapado una muy buena a Rosales y en el segundo sacó dos bolas tremendas, el cabezazo de Farías y el tiro de Ferreyra desde la izquierda.
Para peor, casi enseguida del 2-2 nos quedamos sin el Flaco Schiavi. Imprudente, el Flaco. Tenía amarilla, debió haber tenido más cuidado. No se puede decir mucho de la expulsión del Flaco, sólo que Loustau, una vez más, dejó a Boca con uno menos bastante temprano. La amarilla del primer tiempo al Flaco fue exagerada y lo condicionó. Después, el hijo del Pichi iba a comerse el penal de Galeano a Acosta. Se ve que sigue teniendo problemas cuando le toca Boca tras aquel partido con River en que le pegaron tanto. Tiene que seguir yendo al psicólogo o empezar a ir, si es que todavía no lo ha hecho.
Lo bueno es que Boca se acomodó bien con diez. Entró Albin por Pochi Chávez, que había hecho un buen primer tiempo pero iba de mayor a menor, después entró Acosta y el equipo tenía velocidad y precisión en la salida. Tras el golazo de Sánchez Miño seguíamos llegando pero también seguíamos regalando mucho en el fondo. Bien Burdisso, el mejor de los defensores pero en lo colectivo, no había la suficiente contención. Así fue que nos terminaron arruinando la noche.
El empate, para ellos, es un triunfo. Saben que tendrían que haber perdido. Por eso festejaron tanto. Por eso el pelotudo del técnico y el estúpido del arquero suplente provocaron a los plateístas en el festejo. No vamos a detenernos aquí a calificar de vándalos e inadaptados a los plateístas ni a recitar que los que tiraron el cartel “le hacen mucho mal al fútbol” y hay que lapidarlos en la plaza pública. Lo que pasó, pasó, ya está. Lástima que por esa gilada nos van a castigar duro, la vamos a pagar carita.
A Avellaneda tenemos que ir a definir lo que no pudimos definir en La Bombonera. Somos mejores, lo sabemos nosotros y lo saben ellos. Es la ventaja que tenemos.
Muy lindo el recibimiento al paraguayo Morel y al colombiano Vargas. A Fabián, cuando fue reemplazado, lo bañó una ovación. Se emocionó. Fabián y Claudio saben que los bosteros somos únicos.
jueves, 23 de agosto de 2012
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Coincido con todo, PERO POR FAVOR CAMBIA EL TEMPLATE QUE MES ESTOY QUEDANDO CIEGO.
ResponderEliminar¿El qué?
ResponderEliminarEl coso de los colores del blog.
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