Se ganó bien,
con autoridad, se sacó una buena diferencia de dos goles sin haber recibido
ninguno para ir a definir a Paraguay con relativa tranquilidad (claro que sin
que esté permitido ningún relajamiento) y se vieron algunas actuaciones interesantes,
comenzando por la del Gordo Edwin.
No fue una producción
lucida, sólo suficiente. Hay que esperar que los encuentros en ofensiva se
hagan más frecuentes, que la cantidad de llegadas profundas sea superior.
Tampoco puede dejarse de lado la noche de perros, con viento endemoniado y agua
en abundancia, que quitó precisión y dificultó los traslados.
Libertad, un
rival cargado de años, asomaba más peligroso cuando se realizó el sorteo de
estos octavos de final, antes del Mundial, que por estos días. Había ganado su
grupo, lo cual de por sí supone un mérito de importancia. Por el camino se
debilitó, perdió la línea, cambió de técnico y empezó muy mal su liga. Es decir
que, la verdad sea dicha, nos encontramos hoy ante un oponente mucho más accesible
de lo que pudo haberse imaginado dos meses atrás.
Los dos goles en
los extremos del primer tiempo dejaron el partido, en la práctica, definido.
Entre uno y otro, es decir, la mayor parte de la etapa inicial, costó hallar el
camino.
De entrada se
vio que Edwin estaba muy fino, que su pie derecho iba a ser determinante. Y a
los 7 minutos, un envenenado tiro libre suyo desde la derecha, cruzando la bola
al medio del área, derivó en el primer gol temprano y tranquilizador: hubo un
rebote, la pelota tocó la mano de Goltz pero de ninguna manera hubo intención y
la bocha le quedó a Wanchope para fusilar de zurda.
Otra prueba de
efectividad de Wanchope, puntual a la hora de convertir y que además se movió
en su salsa, defendiendo de espaldas contra los grandotes centrales de
Libertad.
En el resto de
la primera etapa y antes del segundo gol, sólo hubo dos aproximaciones: la que
Edwin le jugo al medio a Wanchope, cuyo remate rechazó con dificultad el
arquero y la de Pavón por derecha, con disparo desde posición cerrada que
también complicó al arquero.
A Kichan le
costó meterse en el partido, con una mejor noche de él seguramente las cosas se
hubieses facilitado. En ese tramo previo al segundo gol, aunque Libertad no
llegó (apenas se registró un cabezazo desviado de Barreiro), por momentos se
perdió el balón y ahí fue fundamental el aporte de Wilmar, siempre bien parado
y agresivo en la recuperación.
El segundo gol
fue la jugada mejor elaborada de la noche, con final a todo trapo de Mauro Zárate,
que encaró, jugó con Wanchope, recibió la devolución, buscó el espacio y metió
un zurdazo inapelable. Muy buen gol para, casi, liquidar.
Mauro fue otro
al que le llevó tiempo meterse pero su jerarquía se nota y la sociedad que
puede llegar a constituir con Cardona es muy prometedora. Se lo ve muy cómodo
en la posición que le da Guillermo, detrás de Wanchope. En el segundo tiempo
iba a crecer mucho.
El mejor
segmento de Boca fue la primera mitad del complemento. Allí apareció la fluidez
defensiva. El tercero pudo haber llegado con el remate alto de Wanchope después
de otro tiro libre cruzado por Cardona desde la derecha; o en el tiro libre muy
bien dirigido del propio Cardona que el arquero sacó abajo sobre su izquierda;
o en el mano a mano de Mauro, con poco espacio, que tapó el arquero, tras
notable asistencia de Cardona. Edwin, presente en todas.
En la segunda
mitad de esa etapa final surgieron algunas complicaciones. Pudo haber estado el
descuento en una que salvó Goltz con oportuno cruce, cuando Andrada había
quedado medio descolocado. Cuando Guillermo lo mandó a Nahitán en lugar de
Zárate, para jugar el último cuarto de hora, la idea era solidificar la
contención con tres volantes.
La última neta
que tuvimos fue la que el arquero le tapó a Pavón, que llegó por derecha,
después de una gran jugada con magistral asistencia de Pablo Pérez. Kichan se
enchufó más en el segundo tiempo, hizo pesar más su velocidad.
A Libertad
siempre se le había hecho casi imposible la llegada pero lo tuvo al final con
dos remates desde afuera: el primero, de Alcaraz, salió recto a la posición de
Andrada; el segundo, de Leiva, nos paralizó los corazones, Andrada alcanzó a
arañarla para que diera en el travesaño. Si entraba, se nos planteaba un
escenario completamente distinto para ir a Asunción.
Respecto del tan
esperado debut de Andrada, habrá que aguardar a verlo en un partido que le
presente más tarea. La única difícil fue esa de Leiva e hizo lo que debía. Antes
había tenido un par de rechazos imperfectos con los puños, de ser Rossi el
protagonista de esas jugadas hubieran circulado los murmullos pero Andrada es
nuevo y se le tiene fe.
Estamos bien.
Ganamos sin objeciones, le idea está clara, a los intérpretes se los reconoce
calificados. El periodismo sigue escarbando con la suplencia de Carlitos Tevez
pero por el momento no pasa nada: los jugadores declaran con corrección,
Carlitos se la banca, la gente lo saludó cuando salió con los demás suplentes,
aplaudió su ingreso en los últimos minutos, también su egreso al final pero
nadie exige su presencia. Claro que, para que esto no se modifique, hay que
seguir ganando. Pero estamos bien.
EL
BOLETÍN: ANDRADA 6, JARA 5, GOLTZ 6, MAGALLÁN 6, MAS 5, PABLO 6, WILMAR 7,
KICHAN 6, MAURO 6, EDWIN 8, WANCHOPE 7 (FI), NAHITAN 5, CARLITOS NC.
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