miércoles, 8 de agosto de 2018

BUEN ARRANQUE


   Se ganó bien, con autoridad, se sacó una buena diferencia de dos goles sin haber recibido ninguno para ir a definir a Paraguay con relativa tranquilidad (claro que sin que esté permitido ningún relajamiento) y se vieron algunas actuaciones interesantes, comenzando por la del Gordo Edwin.
   No fue una producción lucida, sólo suficiente. Hay que esperar que los encuentros en ofensiva se hagan más frecuentes, que la cantidad de llegadas profundas sea superior. Tampoco puede dejarse de lado la noche de perros, con viento endemoniado y agua en abundancia, que quitó precisión y dificultó los traslados.
   Libertad, un rival cargado de años, asomaba más peligroso cuando se realizó el sorteo de estos octavos de final, antes del Mundial, que por estos días. Había ganado su grupo, lo cual de por sí supone un mérito de importancia. Por el camino se debilitó, perdió la línea, cambió de técnico y empezó muy mal su liga. Es decir que, la verdad sea dicha, nos encontramos hoy ante un oponente mucho más accesible de lo que pudo haberse imaginado dos meses atrás.
   Los dos goles en los extremos del primer tiempo dejaron el partido, en la práctica, definido. Entre uno y otro, es decir, la mayor parte de la etapa inicial, costó hallar el camino.
   De entrada se vio que Edwin estaba muy fino, que su pie derecho iba a ser determinante. Y a los 7 minutos, un envenenado tiro libre suyo desde la derecha, cruzando la bola al medio del área, derivó en el primer gol temprano y tranquilizador: hubo un rebote, la pelota tocó la mano de Goltz pero de ninguna manera hubo intención y la bocha le quedó a Wanchope para fusilar de zurda.
   Otra prueba de efectividad de Wanchope, puntual a la hora de convertir y que además se movió en su salsa, defendiendo de espaldas contra los grandotes centrales de Libertad.
   En el resto de la primera etapa y antes del segundo gol, sólo hubo dos aproximaciones: la que Edwin le jugo al medio a Wanchope, cuyo remate rechazó con dificultad el arquero y la de Pavón por derecha, con disparo desde posición cerrada que también complicó al arquero.
   A Kichan le costó meterse en el partido, con una mejor noche de él seguramente las cosas se hubieses facilitado. En ese tramo previo al segundo gol, aunque Libertad no llegó (apenas se registró un cabezazo desviado de Barreiro), por momentos se perdió el balón y ahí fue fundamental el aporte de Wilmar, siempre bien parado y agresivo en la recuperación.
   El segundo gol fue la jugada mejor elaborada de la noche, con final a todo trapo de Mauro Zárate, que encaró, jugó con Wanchope, recibió la devolución, buscó el espacio y metió un zurdazo inapelable. Muy buen gol para, casi, liquidar.
   Mauro fue otro al que le llevó tiempo meterse pero su jerarquía se nota y la sociedad que puede llegar a constituir con Cardona es muy prometedora. Se lo ve muy cómodo en la posición que le da Guillermo, detrás de Wanchope. En el segundo tiempo iba a crecer mucho.
   El mejor segmento de Boca fue la primera mitad del complemento. Allí apareció la fluidez defensiva. El tercero pudo haber llegado con el remate alto de Wanchope después de otro tiro libre cruzado por Cardona desde la derecha; o en el tiro libre muy bien dirigido del propio Cardona que el arquero sacó abajo sobre su izquierda; o en el mano a mano de Mauro, con poco espacio, que tapó el arquero, tras notable asistencia de Cardona. Edwin, presente en todas.
   En la segunda mitad de esa etapa final surgieron algunas complicaciones. Pudo haber estado el descuento en una que salvó Goltz con oportuno cruce, cuando Andrada había quedado medio descolocado. Cuando Guillermo lo mandó a Nahitán en lugar de Zárate, para jugar el último cuarto de hora, la idea era solidificar la contención con tres volantes.
   La última neta que tuvimos fue la que el arquero le tapó a Pavón, que llegó por derecha, después de una gran jugada con magistral asistencia de Pablo Pérez. Kichan se enchufó más en el segundo tiempo, hizo pesar más su velocidad.
   A Libertad siempre se le había hecho casi imposible la llegada pero lo tuvo al final con dos remates desde afuera: el primero, de Alcaraz, salió recto a la posición de Andrada; el segundo, de Leiva, nos paralizó los corazones, Andrada alcanzó a arañarla para que diera en el travesaño. Si entraba, se nos planteaba un escenario completamente distinto para ir a Asunción.
   Respecto del tan esperado debut de Andrada, habrá que aguardar a verlo en un partido que le presente más tarea. La única difícil fue esa de Leiva e hizo lo que debía. Antes había tenido un par de rechazos imperfectos con los puños, de ser Rossi el protagonista de esas jugadas hubieran circulado los murmullos pero Andrada es nuevo y se le tiene fe.
   Estamos bien. Ganamos sin objeciones, le idea está clara, a los intérpretes se los reconoce calificados. El periodismo sigue escarbando con la suplencia de Carlitos Tevez pero por el momento no pasa nada: los jugadores declaran con corrección, Carlitos se la banca, la gente lo saludó cuando salió con los demás suplentes, aplaudió su ingreso en los últimos minutos, también su egreso al final pero nadie exige su presencia. Claro que, para que esto no se modifique, hay que seguir ganando. Pero estamos bien.

   EL BOLETÍN: ANDRADA 6, JARA 5, GOLTZ 6, MAGALLÁN 6, MAS 5, PABLO 6, WILMAR 7, KICHAN 6, MAURO 6, EDWIN 8, WANCHOPE 7 (FI), NAHITAN 5, CARLITOS NC.   
  
       
            

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