miércoles, 1 de agosto de 2018

BUEN PASEO


   Había que golear y  se goleó. No siempre ocurre, así que hay que no está demás destacarlo. La debilidad de Alvarado, que está dos categorías abajo y además recién está acomodando su plantel para un torneo que empezará dentro de un mes, hace relativa cualquier conclusión pero de todos modos, van afirmándose algunas ideas.
   Por empezar, al que escribe le importa fijar posición sobre un punto: no acepto, rechazo esa concepción según la cual, en nombre de presuntos “códigos”, cuando se enfrenta a un rival muy inferior se debe parar la máquina antes de tiempo. El compromiso debe ser jugar siempre al máximo, por respeto al público y también por respeto al  rival. Es al revés de como suele plantearse: perdonarle la vida es faltarle el respeto.
   Por supuesto que, cuando la diferencia en el marcador se hace amplia, puede producirse un natural relajamiento y así pasó con Boca en el segundo tiempo. Si Boca no se hubiese aflojado en buena parte del complemento, con seguridad la diferencia hubiese trepado más allá del definitivo 6-0.
   El primer tramo de partido mostró lo que se preveía, monopolio del balón. Lo que vale señalar es que se va afianzando la intención de jugar por abajo, moverla con paciencia hasta que la oportunidad aparezca.
   Antes del cuarto minuto, la teníamos todo el tiempo pero el área, prácticamente, no la habíamos pisado. Y en el cuarto minuto, el gol: estupenda ejecución del tiro libre por parte de Zárate, rebote en el travesaño y el cabezazo de Magallán, que no la metía desde aquella vez en el gashinero, en 2014.
   Los veinte minutos transcurridos entre el primer y el segundo gol fueron el único segmento del juego en que se insinuó cierto grado de competencia. Porque Boca cedió a veces la bocha, Alvarado la compartió. Lo único digno de mención que ocurrió en el área nuestra fue ese corner que el zurdo Canhué cerró desde la derecha y que Rossi despejó con un cabezazo al medio.
Ahora que, seguramente, Rossi va a dejarle su lugar a Andrada, este que escribe quiere recordar que Rossi es bicampeón. Llegó de apuro para salir de un momento difícil, se hizo dueño del arco de entrada, siendo muy joven y en general, respondió. Es verdad que en los últimos tiempos pareció sentir las presiones que no había sentido antes, perdió confianza y seguridad, lo que habilita que se fuera a buscar otro arquero. Este que escribe no está seguro de que el mejor Andrada sea mejor que el mejor Rossi pero las dudas sembradas en esta etapa más reciente le cuestan, momentáneamente al menos, el puesto.
   El segundo gol, el que terminó el partido, fue una acción tan simple como vistosa y que, por como están dadas las cosas, puede repetirse con frecuencia (esperemos que así sea): gran pase de Zárate para el pique de Pavón por izquierda, centro bajo a la boca del arco y la llegada puntual de Wanchope para empujarla, todo muy rápido y con el rival corriendo siempre atrás de la jugada, a contramano.
   Muy pronto, a los 28, el tercero, buen intento de Pablo Pérez al patear desde afuera cuando tenía otras opciones, el resto lo hizo el arquero, que pasó cuando la pelota ya había pasado.
   El cuarto fue la mejor maniobra colectiva, con participación de varios jugadores y dando muestra de cuál es la idea madre, porque se la hizo correr de lado a lado, sin apresurarse, hasta encontrar la aceleración en el momento preciso. Buen encuentro de Jara con Pavón por la banda derecha, Kichan tenía centro pero prefirió buscar corto otra vez para Leo, que le pasó por adentro, el centro hacia atrás que se imponía, rechazo apurado y el zurdazo de Pablo que, desvío mediante, se transformó en gol.
   Se arrancó el segundo tiempo con menos ritmo, se le volvió a dejar la pelota al rival y la primera vez que apretamos, ya sobre los 9 minutos, llegó el quinto. Primero, el buen remate de Zárate, a colocar, que el arquero sacó al corner como pudo; buen tiro de esquina de Cardona, desde la derecha, al primer palo, estupendo anticipo de Goltz en el primer palo, cabezazo cruzado, rebote en un palo y de nuevo Paolo, para definir con derechazo implacable. Con las salvedades del caso, debe puntualizarse que la metieron los dos centrales, Magallán y Goltz, como para empezar a revertir lo que ha sido un déficit muy marcado en el equipo de, de mucho tiempo a esta parte.
   No hay dudas de que Guillermo tiene decidido parar 4-2-3-1, que los nombres para arrancar los tiene definidos y la verdad es que la cosa promete. Pablo, que del doble cinco con Wilmar es el que se suelta, resulta fundamental en el armado. Zárate, ubicado detrás del 9, nos ilusiona con lo que se le viene observando. Tiene técnica y panorama, arma y define, está para ser figura. Cardona está mucho mejor que en el final de la temporada pasada, más afilado y activo, con la jerarquía de siempre pero más metido. Kichan sigue siendo KIchan, por derecha o por izquierda amaga con un desparramo cada vez que entra en acción y además, sigue siendo generoso en el despliegue y recupera una cantidad de pelotas muy significativa. Y Wanchope pivotea bien, aguanta contra los centrales, abre espacios para sus compañeros y por si fuera poco, define.
   Cuando llegó la hora de los cambios, los tres “suplentes” de lujo que entraron no perdieron la oportunidad de hacerse ver.
   Nahitan Nández estuvo cerca de marcar lo que hubiese sido golazo, esa en que recogió un rebote y con toda la defensa de Alvarado saliendo, tiró el autopase y quedó con el arquero, se la punteó por arriba y se le fue apenas alta. El uruguayo viene de ser mundialista, fue fundamental en el último título y ahora tiene que esperar, lo que habla de que hay jugadores en cantidad y habrá saludable competencia interna.
   El colombiano Villa pinta lindo, muy lindo, encara y pasa. Cualquiera sea el adversario, les va a costar pararlo. Y forzó el penal para el sexto gol.
   Y Carlitos Tevez, en los minutos que tuvo, contó con un mano a mano (espléndido encuentro con Zárate), se la tocaron al corner cuando definía. Finalmente, se hizo cargo del penal y lo metió con remate al medio para cerrar el sport.
   Todo un tema, la suplencia de Carlitos, dada su enorme historia. La realidad es que el lugar lo perdió en el cierre de la temporada anterior, ahora corre desde atrás y, por lo menos de sus declaraciones públicas, se la banca y quiere sumar. Algo que en particular debe ser muy valorado por sus compañeros, por ser quien es.
   Desde 2007 que no ganábamos un partido 6-0. Aquella vez fue en Banfield, en un anochecer matador de Martín, autor de cuatro. Casualmente, aquel mismo año ganamos por última vez la Libertadores. ¿Será un buen augurio, che?

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 6, GOLTZ 6, MAGALLÁN 6, MAS 5, BARRIO 6, PABLO PÉREZ 8, PAVÓN 7, ZÁRATE 8, CARDONA 7, ÁBILA 6 (FI), NÁNDEZ 6, TEVEZ 6, VILLA 6.           
           

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