“Un partido descartable”, dijo Latorre apenas finalizado.
No podría haber definición más apropiada. Lo de Boca fue otra demostración de
impotencia, de falta de ideas, de carencia de recursos. En el pasado cercano
muchas veces alcanzó para ganar sin jugar bien. Ahora se sumaron dos partidos con
un solo punto, sin conquistar goles, sin jugar a nada y preocupa la imagen desabrida,
descolorida, ajada. Imagen de equipo que no sabe para qué está en la cancha.
Guillermo sigue
variando formaciones sin que se advierta una coherencia. Todavía no hay
desgaste acumulado que justifique preservar jugadores. En la semana tenemos una
cita crucial en Paraguay, es verdad pero hay que mantener una base y, por otra
parte, es hora de ir definiendo un sistema y darle continuidad. Si jugamos ora
4-3-3, ora 4-2-3-1, los primeros que pueden confundirse son los jugadores.
Confieso que, en
principio, me gustaba la alineación elegida. Quería verlos a Pavón y Villa
juntos, abiertos por los costados y aunque esté de moda afirmar,
superficialmente, que “no se puede jugar sin 9 de área”, eso no es verdad y
ejemplos para descartarlo sobran. Claro que el llamado “falso 9” tiene que
tener otra presencia, otra predisposición que la que evidenció Mauro Zárate,
lento, previsible, sin energía para volver a entrar después de salir y
aprovechar los espacios que se abrían cuando se llevaba a algún defensor lejos
del área.
Villa no acertó
ninguna. ¿Y Pavón? ¿Qué le pasa? Lo cambiaron en Rusia. No sólo parece incapaz
de sacarse un hombre de encima uno contra uno, sino que equivoca
permanentemente pases fáciles. En el campeonato anterior era el que podía
cambiar el partido con algunas apariciones eléctricas, ahora deambula como un
alma en pena.
Volvió Gago.
Alguna entrega con su sello de calidad, bien pensada y profunda, se le vio pero
nada más. Jugó en general muy lejos del área, no encontró con quien asociarse,
pareció no tener respaldo físico para el ida y vuelta. En definitiva, después
de tanto tiempo parado, mucho más no puede pedírsele, razonablemente. Estamos
tan necesitados de fútbol que tal vez depositamos en su retorno expectativas
desmedidas.
Habían pasado
diez minutos y prácticamente no habíamos pasado la mitad de la cancha, la bola
la tenían siempre ellos. Daba como para imaginar que podía repetirse la
historia de Estudiantes pero por suerte, Huracán jamás halló sus propias
soluciones en ofensiva. Tienen muy poquito.
Y eso que la
última línea nuestra no se veía firme. El pibe Balerdi, que tiene condiciones excepcionales,
pareció sentir el debut en algunas de sus participaciones, se hizo amonestar
enseguida y complicó alguna salida que era para decidir más fácil. El otro
debutante, el uruguayo Olaza, cumplió sin sobresalir igual que Magallán. En algún
momento del primer tiempo se insinuó que íbamos a tener problemas por el lado
de Buffarini, que sigue sin parecerse al jugador que conociéramos antes de que
viniera al club, aunque se recompuso parcialmente en el segundo tiempo.
Lo único digno
de mención, como acción de ataque, en toda la primera mitad fue el remate de
Almendra, desde afuera, desviado sobre palo derecho, a los 39. La había
empezado bien, abriéndose camino, el primer remate no era la mejor opción, le
quedó el rebote y después sí, tenía que pegarle, se le fue cerca. Almendra se
mostró muy activo, el más determinado de los jugadores de Boca, aunque sus
decisiones no siempre hayan sido las correctas.
En el segundo
tiempo se logró equilibrar y hasta pasar a prevalecer en cuanto a la tenencia.
Ello, porque se acomodó Wilmar, se paró mejor, recuperó más. El partido se hizo
más llevadero pero pronto iba a decaer.
Sufrimos con una
pelota que nos cruzó Roa de izquierda a derecha, apareció Auzqui por detrás de
todos y le pegó mal. Después hubo una en que Pavón le dio alto, desde afuera,
cuando se imponía la descarga para Buffarini, que tenía el camino abierto para
irse hasta el área. La mejor de ellos fue un cabezazo limpito de Mancinelli,
tras un corner, menos mal que se le fue desviada, lo perdió Gago, seguimos
dando ventajas en las jugadas de pelota parada. A continuación hubo una media
vuelta del Negro Chávez, se desvió y terminó en corner. Por el lado nuestro,
también tuvimos nuestro cabezazo, de Gago, tras corner de Zárate, le saló muy
alto.
Entró Ábila por
el ausente Villa, fue a jugar adentro pero se perdió en la correntada porque el
equipo no estaba en condiciones de armarle juego. Entró Cardona por el opaco
Zárate, Edwin fue a la izquierda y se movió mucho, la pidió, se la dieron.
Empezó bien pero fue desdibujándose, sigue falto de reacción física. Hasta que
terminó el partido, la única que íbamos a tener fue el disparo desde lejos de
Buffarini, buen intento, Díaz dio un rebote frontal pero Wanchope estaba
adelantado.
Se acercan horas
definitorias y nos encuentran lejos del mejor momento. ¿Cuál es hoy la oncena
ideal de Boca? Nadie lo sabe, empezando por Guillermo. Recuperamos a Gago, ojalá
encuentre su nivel. El Pipa Benedetto fue al banco, buena noticia. A Carlitos Tevez
lo dejaron fuera de los concentrados, de acuerdo con lo que han sido sus
prestaciones de este año no da para discutirlo mucho aunque, políticamente, le
estemos dando de qué hablar a la gilada.
¿Qué elegirán
los mellizos para ir a Asunción? Se supone que Jara, Goltz y Pablo Pérez van a
estar. Yo opino que Zárate viene haciendo méritos para que lo saquen pero no
sé. ¿Volverá Pavón a ser sí mismo? Lo necesitamos. Vamos dos goles arriba y sin
haber recibido ninguno, diferencia interesante. Pero hay que empezar a jugar,
alguna vez. ¿Será posible?
EL
BOLETÍN: ANDRADA 5, BUFFARINI 4, BALERDI 4, MAGALLÁN 5, OLAZA 5, GAGO 5,
BARRIOS 6, ALMENDRA 5, VILLA 3, ZÁRATE 4, PAVÓN 3 (FI), ÁBILA 4, CARDONA 5.
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