No es aceptable
que Boca, este Boca, estos jugadores, produzcan lo que produjeron hoy en
Quilmes. O por mejor decir, no produzcan nada, en noventa minutos. El equipo no
supo cómo contrarrestar lo que el rival propuso, se metió en un embrollo para
el cual las soluciones no aparecieron jamás.
No es que
sorprenda tanto porque, en realidad, no se venía jugando bien. Ni contra
Libertad ni contra Talleres, a pesar de la cosecha de resultados. En esas
ocasiones se contó con la gracia de llegar al gol muy pronto y sobre esa base,
se sostuvieron los desarrollos, sin nada de lucimiento. Esta vez, a lo largo de
todo el encuentro, Boca no supo cómo jugar.
Guillermo lo
dejó afuera a Wanchope y no se entiende. No es que Wanchope sea una luminaria y
de hecho, este que escribe fue uno a quien el ex Huracán no convencía para nada
cuando llegó. Pero el lugar se lo ganó y en este momento, el peso ofensivo que
puede darnos él no se ve que otro pueda aportarlo en la misma medida. Es cierto
que jugó la última media hora y con su ingreso no pasó nada. Pero cuando entró,
él partido estaba definitivamente torcido y no iba a ser él quien lo enderezara.
El periodismo,
seguramente, se va a hacer un picnic con el hecho de que Carlitos Tevez se haya
quedado en el banco. Acá voy a votar por Guillermo. Carlitos perdió el puesto
con sus rendimientos en el primer semestre y en cuanto a esta tarde, quedaban
dos cambios y era mejor probar con Villa, a ver si con su velocidad por un
costado podía abrirse alguna puerta. Aunque a la postre, tampoco se haya alterado
nada con el colombiano.
Si Zárate va a
ser el hombre más adelantado, si no se le va a dar espacio para que arranque
desde más atrás, se le van a restar posibilidades. No tiene reacción suficiente
para resolver en velocidad sobre espacios chicos, se pierde, lo absorben.
La primera
acción de ataque bien elaborada la produjo Boca en el minuto noventa, esa que
le abrieron a Pavón sobre la izquierda y Kichan, a tono con lo que fue todo,
tiró a las manos de Andújar. En algún momento del primer tiempo pareció que Kichan
era la clave, que iba a encontrar espacio por la derecha pero no, se lo llevó
la corriente.
Boca no se armó,
no se vio ninguna asociación. Cardona (demasiado estacionado sobre la izquierda)
tuvo alguna participación al principio pero no halló compañía y desapareció. Pablo
Pérez se enredó en su ofuscación, orilló la tarjeta roja. Igual Nández, que estuvo impreciso y desprolijo. Boca fue la
nada misma, siempre.
Estudiantes
salió a meter presión fuerte y en definitiva, se jugó en todo momento a lo que
quisieron ellos. No es que hayan deslumbrado, porque en todo el primer
tiempo prácticamente no nos pisaron el área y el primer remate franco al arco
fue de Zuqui a los 39 minutos, muy desviado.
Sin embargo,
nunca estuvimos cómodos. Ésa fue la diferencia que definió el partido. Si en algún pasaje de esa etapa inicial se logró
saltar la primera línea, si en ciertas jugadas se observó que ellos dejaban
muchos metros entre los volantes que iban a apretar y los defensores que se
quedaban, nunca se aprovechó.
La más clara
fue de pelota parada, a los 10, el tiro libre que sirvió Cardona y que tras un rebote le quedó a Mas, Emma le pegó apurado y desviado. Con balón en
movimiento y bien concebida, pueden mencionarse un buen toque de Pavón para el
pique por derecha de Nández, que la terminó mal y una contra que limpió bien
Pablo con pase largo a Kichan, remate cruzado y bastante desviado.
Desde el
comienzo del segundo tiempo, mejoró Estudiantes y empeoró Boca. Antes del gol avisaron
con un disparo de Rodríguez que salió recto a donde estaba Andrada. Terminaron
de complicarnos con el juego aéreo de Noguera, que a los 12 nos metió un
cabezazo bien salvado por Andrada y a continuación, nos embocó. Corner desde
la izquierda por Zuqui, peinada de Lugüercio en el primer palo y otro cabezazo
de Noguera, esta vez, adentro.
Seguimos
haciendo como que marcamos zona en las pelotas paradas pero en verdad, no
marcamos ni zona ni nada y ya están todos avivados. La defensa sigue sin
solidificarse. A último momento, Guillermo se decidió por la fórmula
Izquierdoz-Magallán, que parece ser la que tiene en mente a largo plazo. Pero a
los 5 minutos se desgarró Izquierdoz y hubo que volver a la dupla vieja, Goltz-Magallán,
la que no nos convencía desde antes (más allá del campeonato ganado).
Es buen
defensor, Izquierdoz pero la verdad, su historia en Boca no pudo haber empezado
peor. Lo trajeron sin advertir que tenía dos partidos de suspensión en la Copa,
ahora lo pusieron de titular y se desgarró enseguida.
En desventaja,
Guillermo se apuró a meter los cambios que, es cierto, no seamos malos, eran lo mejor que podía
hacer. Podía salir cualquiera. Nández estaba al borde de la expulsión y su
reemplazo estaba cantado. En cuanto al otro, salió Cardona como también podría
haber salido Zárate.
Lo dicho, no
cabía esperar que los que entraban dieran vuelta un partido que venía al revés
desde que empezó. Aunque a Villa le haya quedado una, remató con poco espacio y
tapó Andújar.
En el segundo
gol, Magallán perdió de arriba, le quedó a Pellegrini y las facilidades de que
dispuso para pasar entre tres jugadores de Boca y quedar en posición de definir
resultan inexplicables; el zurdazo le salió medio mordido pero fue suficiente
para superar la inconsistente oposición de Andrada.
Cuatro minutos antes
de la apuntada de Pavón, a los 41, a Mas le quedó después de un corner servido por
Kichan desde la izquierda, le dio de derecha, de primera pero Andújar controló
sin problemas.
Hacía más de 600
días que estábamos primeros en el fútbol argentino. Es una marca que tiene su
valor, no se niega. Pero no nos confundamos. Si Boca contra Estudiantes fue un auténtico
desastre, este rendimiento, para ser sinceros, no es algo que venga descolgado:
No. Se inscribe en lo que viene siendo la línea de los últimos tiempos.
Jugadores, se diría que tenemos pero el equipo no aparece. Los presupuestos no
siempre alcanzan, Angelici.
EL
BOLETÍN: ANDRADA 4, JARA 5, IZQUIERDOZ NC, MAGALLÁN 4, MAS 5, NÁNDEZ 3, BARRIOS
5, PÉREZ 4, PAVÓN 4, ZÁRATE 3, CARDONA 4 (FI), GOLTZ 4, VILLA 4, ÁBILA 4.
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