Las diferencias
entre el primer mundo y el resto, futbolísticamente hablando, se han ensanchado
mucho, demasiado, en los últimos años. Se ve en los mundiales de clubes y en
los de selecciones. Ganarle la Gamper al Barcelona, con un viaje largo y poco descanso
en el medio, era una utopía aunque la ilusión nunca se pierde. El partido nos
devolvió a la realidad. Nos ganaron como quisieron.
Dio como para
cierta expectativa en el primer tramo del juego porque aunque la tenían ellos, Boca contaba
con mucho espacio para salir rápido. Pero no hubo concreciones, no manejamos
bien ninguna de las posibilidades que se nos presentaron para la contra. Wanchope
salía para recibir pero falló en las descargas, Villa amenazaba con su
velocidad pero no las terminaba bien. A Cardona se le notaba la falta de
reacción física.
La diferencia de
posesión fue acentuándose hasta hacerse monopólica y suerte que el Barcelona
iba siempre por el medio. Si hubiese ido más para la izquierda de ellos, para
la zona de Buffarini, hubiese sido peor. Porque la realidad es que ellos, por
entonces, mucho no llegaban.
El primer susto
fue el remate de Coutinho desde afuera que sacó muy bien Andrada, a los 16 y
enseguida vino el gol. Apertura de Messi a la izquierda y Buffa dio espacio
para que Malcom recibiera cómodo y también dio espacio para que se lo sacara de
encima muy fácil, con leve movimiento hacia afuera; el zurdazo cruzado del
brasileño no era sencillo pero se podía atajar, aquí la respuesta de Andrada no
fue buena.
Desde entonces
hasta el segundo, Boca produjo lo más rescatable. Goltz-Izquierdoz (el
mejorcito, se lo vio solvente aun en medio de la tempestad) aguantaban bien y
Barrios respondía en su nivel, aunque al que no se lo veía cómodo era a Nández.
Dos corners sucesivos de Reynoso con zurda desde la derecha derivaron en un
cabezazo débil de Goltz primero y otro de Izquierdoz, desviado, a continuación.
Esos dos tiros
de esquina fueron el único aporte de Reynoso,
perdido en la cancha (jugó detrás del 9), lento, hasta
pareció desganado.
La siguiente que
tuvimos fue la de Villa, que recibió un rebote tras tiro libre de Olaza
(discreto debuto, mejor el segundo tiempo que el primero hasta que salió
dolorido), el disparo del colombiano dio en el codo de Umtiti, que estaba
dándose vuelta; parecida a la de Pablo Pérez el domingo, en aquella opiné que
no era penal, esta tampoco.
En los últimos
diez de esa etapa inicial se insinuó una catástrofe. En el segundo gol, Messi
encara, descarga hacia la izquierda, la jugada parecía controlada por Goltz
pero se cruzó Buffarini, no solo le devolvió la bocha a Messi sino que cortinó
a Goltz, Messi quedó solo con Andrada y a sacar de medio. Al instante, mala
salida de Goltz, Munir solo, Andraa tapó el mano mano y después, controló el remate de Malcom,
menos mal.
Pudimos haber
achicado al final. Con un buen encuentro entre Barrios y Ábila, zurdazo de
Wanchope desviado y con la corrida de Villa por derecha, remate cruzado, palo,
segundo remate de Nändez y salvó Umtiti en la línea.
El segundo
tiempo se hizo interminable, ya no teníamos con
qué. Al minuto, Zárate, recién ingresado para jugar bien de 9, recibió
en buena posición pero el disparo fue imperfecto y desviado. Prácticamente no
íbamos a volver a verlo, a Mauro. Salvo en esa que al final no valía porque era
off side pero que tampoco la terminaba bien, perdía con el arquero.
Con Pablo Pérez,
que lo jugó como si fuera por los puntos, hasta metió un par de foules y se enredó
en una discusión con Rafinha, el medio parecía responder con mayor firmeza pero
no había manera de armar jugadas de ataque.
Villa fue otro
de los que, puede decirse, cumplió. Jugó todo el partido, encaró sin complejos,
corrió mucho incluso para dar una mano en defensa, haciendo todo el lateral.
Con Zárate tuvo menos posibilidades de juntarse que con Wanchope. En cuanto a
Pavón, que jugó el segundo tiempo, no se acopló al partido, participó poco y
salvo una que empezó bien pero terminó mal, ya en los últimos minutos, le faltó
medida para sus corridas.
Ellos se
acercaron con remate desviado de Munir, tras una muy mala salida nuestra y con
un zurdazo de Malcom desde la derecha ante el cual Andrada produjo un rechazo
medio raro.
Entraron
Carlitos Tevez y el pibe Almendra, ya estaban todas las cartas jugadas, Carlitos
jugó detrás de Zárate pero no se asociaron, Almendra aprovechó sus minutos, demostró
que está para tenérselo en cuenta ya mismo pero claro, el partido no iba a
cambiarlo él.
El tercero fue
un golazo, pared Rafinha-Suárez-Rafinha que dejó a Goltz parado, Rafinha solo y
sombrero majestuoso ante Andrada, faltaba más de medio tiempo pero ya queríamos
que terminara, cuanto antes. Un rato después, Suárez metió una emboquillada que
por suerte se le fue al techito del arco, fue otra gran resolución.
La última vez
que llegamos con alguna chance fue a los 35, el centro largo de Buffa que
cabeceó Izquierdoz y controló el arquero. Después, a los 39, Andrada sacó un
cabezazo bárbaro, creo que fue de Arthur. Salvo el primer gol y ese referido
tiro de Malcom, el arquero nuestro rindió, sacó algunas bolas difíciles y
volvió a jugar bien con los pies.
En el primer
tiempo estuvimos en partido, aunque lo perdíamos 2-0. En el segundo ya no, quedamos
regalados. La conclusión es que la elite europea juega a una cosa y los demás
jugamos a otra. Se les puede ganar, sí, claro, pero se hace cada vez más
difícil.
EL
BOLETÍN: ANDRADA 6, BUFFARINI 2, GOLTZ 5, IZQUIERDOZ 6, OLAZA 5, NÁNDEZ 4,
BARRIOS 5, VILLA 6, REYNOSO 3, CARDONA 4, ÁBILA 5 (FI), PÉREZ 5, PAVÓN 4,
ZÁRATE 3, ALMENDRA 5, TEVEZ 4, MAS NC.
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