miércoles, 15 de agosto de 2018

QUEDAMOS LEJOS


   Las diferencias entre el primer mundo y el resto, futbolísticamente hablando, se han ensanchado mucho, demasiado, en los últimos años. Se ve en los mundiales de clubes y en los de selecciones. Ganarle la Gamper al Barcelona, con un viaje largo y poco descanso en el medio, era una utopía aunque la ilusión nunca se pierde. El partido nos devolvió a la realidad. Nos ganaron como quisieron.
   Dio como para cierta expectativa en el primer tramo del juego  porque aunque la tenían ellos, Boca contaba con mucho espacio para salir rápido. Pero no hubo concreciones, no manejamos bien ninguna de las posibilidades que se nos presentaron para la contra. Wanchope salía para recibir pero falló en las descargas, Villa amenazaba con su velocidad pero no las terminaba bien. A Cardona se le notaba la falta de reacción física.
   La diferencia de posesión fue acentuándose hasta hacerse monopólica y suerte que el Barcelona iba siempre por el medio. Si hubiese ido más para la izquierda de ellos, para la zona de Buffarini, hubiese sido peor. Porque la realidad es que ellos, por entonces, mucho no llegaban.
   El primer susto fue el remate de Coutinho desde afuera que sacó muy bien Andrada, a los 16 y enseguida vino el gol. Apertura de Messi a la izquierda y Buffa dio espacio para que Malcom recibiera cómodo y también dio espacio para que se lo sacara de encima muy fácil, con leve movimiento hacia afuera; el zurdazo cruzado del brasileño no era sencillo pero se podía atajar, aquí la respuesta de Andrada no fue buena.
   Desde entonces hasta el segundo, Boca produjo lo más rescatable. Goltz-Izquierdoz (el mejorcito, se lo vio solvente aun en medio de la tempestad) aguantaban bien y Barrios respondía en su nivel, aunque al que no se lo veía cómodo era a Nández. Dos corners sucesivos de Reynoso con zurda desde la derecha derivaron en un cabezazo débil de Goltz primero y otro de Izquierdoz, desviado, a continuación.
   Esos dos tiros de esquina fueron el único aporte de Reynoso,    
perdido en la cancha (jugó detrás del 9), lento, hasta pareció desganado.
   La siguiente que tuvimos fue la de Villa, que recibió un rebote tras tiro libre de Olaza (discreto debuto, mejor el segundo tiempo que el primero hasta que salió dolorido), el disparo del colombiano dio en el codo de Umtiti, que estaba dándose vuelta; parecida a la de Pablo Pérez el domingo, en aquella opiné que no era penal, esta tampoco.
   En los últimos diez de esa etapa inicial se insinuó una catástrofe. En el segundo gol, Messi encara, descarga hacia la izquierda, la jugada parecía controlada por Goltz pero se cruzó Buffarini, no solo le devolvió la bocha a Messi sino que cortinó a Goltz, Messi quedó solo con Andrada y a sacar de medio. Al instante, mala salida de Goltz, Munir solo, Andraa tapó el mano  mano y después, controló el remate de Malcom, menos mal.
   Pudimos haber achicado al final. Con un buen encuentro entre Barrios y Ábila, zurdazo de Wanchope desviado y con la corrida de Villa por derecha, remate cruzado, palo, segundo remate de Nändez y salvó Umtiti en la línea.
   El segundo tiempo se hizo interminable, ya no teníamos con  qué. Al minuto, Zárate, recién ingresado para jugar bien de 9, recibió en buena posición pero el disparo fue imperfecto y desviado. Prácticamente no íbamos a volver a verlo, a Mauro. Salvo en esa que al final no valía porque era off side pero que tampoco la terminaba bien, perdía con el arquero.
   Con Pablo Pérez, que lo jugó como si fuera por los puntos, hasta metió un par de foules y se enredó en una discusión con Rafinha, el medio parecía responder con mayor firmeza pero no había manera de armar jugadas de ataque.
   Villa fue otro de los que, puede decirse, cumplió. Jugó todo el partido, encaró sin complejos, corrió mucho incluso para dar una mano en defensa, haciendo todo el lateral. Con Zárate tuvo menos posibilidades de juntarse que con Wanchope. En cuanto a Pavón, que jugó el segundo tiempo, no se acopló al partido, participó poco y salvo una que empezó bien pero terminó mal, ya en los últimos minutos, le faltó medida para sus corridas.
  Ellos se acercaron con remate desviado de Munir, tras una muy mala salida nuestra y con un zurdazo de Malcom desde la derecha ante el cual Andrada produjo un rechazo medio raro.
   Entraron Carlitos Tevez y el pibe Almendra, ya estaban todas las cartas jugadas, Carlitos jugó detrás de Zárate pero no se asociaron, Almendra aprovechó sus minutos, demostró que está para tenérselo en cuenta ya mismo pero claro, el partido no iba a cambiarlo él.
   El tercero fue un golazo, pared Rafinha-Suárez-Rafinha que dejó a Goltz parado, Rafinha solo y sombrero majestuoso ante Andrada, faltaba más de medio tiempo pero ya queríamos que terminara, cuanto antes. Un rato después, Suárez metió una emboquillada que por suerte se le fue al techito del arco, fue otra gran resolución.
   La última vez que llegamos con alguna chance fue a los 35, el centro largo de Buffa que cabeceó Izquierdoz y controló el arquero. Después, a los 39, Andrada sacó un cabezazo bárbaro, creo que fue de Arthur. Salvo el primer gol y ese referido tiro de Malcom, el arquero nuestro rindió, sacó algunas bolas difíciles y volvió a jugar bien con los pies.  
   En el primer tiempo estuvimos en partido, aunque lo perdíamos 2-0. En el segundo ya no, quedamos regalados. La conclusión es que la elite europea juega a una cosa y los demás jugamos a otra. Se les puede ganar, sí, claro, pero se hace cada vez más difícil.

   EL BOLETÍN: ANDRADA 6, BUFFARINI 2, GOLTZ 5, IZQUIERDOZ 6, OLAZA 5, NÁNDEZ 4, BARRIOS 5, VILLA 6, REYNOSO 3, CARDONA 4, ÁBILA 5 (FI), PÉREZ 5, PAVÓN 4, ZÁRATE 3, ALMENDRA 5, TEVEZ 4, MAS NC.
       
  
  

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